Un poema perdido de Arthur Schopenhauer


Un sentimiento de superioridad intelectual y social -incluso con respecto a algunos profesores- alentaba a Arthur a permitirse “bromas peligrosas”. En un poema, leído ante un círculo de amigos, se burlaba de un maestro de Gotha que había atacado públicamente la tiranía que ejercían los alumnos mayores sobre los más jóvenes. Por lo demás, ese tal Christian Schulze no dejaba de ser un hombre afable, aunque con esa inevitable vanidad propia de un notable de provincias. El poema dice así:

“Ornamento de la tribuna, alegría de la cátedra,

cronista de la ciudad, locutor del palco,

perfecto cristiano, perfecto judío, pagano,

por la mañana portador de libros y por la tarde de abanicos,

maestro de todas las siete artes liberales,

el hombre que todo sabe y puede,

flor y corona de los espíritus cultivados,

que tiene amigos mil, a los que nombra”.

Así fue en efecto: los “amigos” de este “ornamento de la tribuna” fueron la perdición para Arthur. Al claustro de profesores llegaron noticias de la burlona poesía. Allí no entendían de bromas y Doering, el director de la escuela, dejó de dar clases particulares a Arthur por solidaridad con el colega. Arthur hubiera podido permanecer en el instituto, pero su orgullo había sido herido por la medida disciplinaria de Doering.

(Extraído de Schopenhauer, de R. Safranski, tQe)