Indetermi-nación, de John Cage (Z&G)

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Estos poemas de John Cage se inscriben, podríamos decir, en lo que Ginsberg mismo llamó «acontecimiento oral», basándose en el mismo discurso popular contra el que Eliot había advertido. Sus versos, medidos por las longitudes de las respiraciones del autor (en este caso silencios, sonidos y tiempos), encarnan una presencia corporal y experiencial, específica.

Patricio Grinberg, el encargado de la cuidadosa traducción a nuestro idioma, escribe en el prólogo de Indeterminación: «Lecture on Nothing, la primera conferencia que dio en su vida John Cage, empieza así: “No tengo nada que decir y lo estoy diciendo”. En muy pocas líneas consigue contradecirse aunque sin dejar de cumplir con lo que promete: no dice nada, sólo aquello que puede decirse diciendo que no se dice nada (…). La poesía debe apropiarse del silencio y el silencio se consigue con palabras, con procedimientos específicos de palabras»[1].

Sólo y que, a diferencia de Ginsberg o de Ashbery, la referencia no es «el mundo» o un cuadro. Mucho menos se trata de una reflexión sobre otra reflexión, como sucede con Los espejos de Yucatán Smithson. El carácter —repertorio— interdisciplinario en Cage recobra el sentido en virtud de su experiencia (o formación) musical: en sus poemas se incluyen sonidos, silencios, temporalidades específicas.

En ese sentido, estos poemas deben ser considerados en relación a un cuerpo de sonidos; el lenguaje es, en sí mismo y de sí mismo, sonido. Liberación por tanto de la determinación (no de base estructural) de la sintaxis y del significado.

 

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[1] Patricio GRINBERG, Indeterminación. Traducción de Patricio Grinberg, Buenos Aires, Zindo & Gafuri, 2013, p. 5.

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