«Shakes-peare», por Matthew Arnold

Otros toleran nuestra pregunta. Tú eres libre.
Nosotros preguntamos y preguntamos. Tú sonríes y te callas,
por encima del saber. Porque la colina más alta,
que hacia las estrellas descorona su majestad,
plantando sus pasos firmes en el mar,
haciendo del cielo de los cielos su morada,
muestra tan sólo el borde nuboso de su pendiente
a la frustrada búsqueda de los mortales;
y tú, que a las estrellas y al claro sol conoces,
autodidacta, medido, honrado y seguro de ti mismo
la tierra pisaste y nunca te vieron. — ¡Mejor así!
todos los dolores del espíritu inmortal,
todas las debilidades que nos afectan, todas las penas que se inclinan,
deben encontrar su voz en esa frente victoriosa.

 —

Others abide our question. Thou art free.
We ask and ask. Thou smilest, and art still,
Out topping knowledge. For the loftiest hill,
who to the stars uncrowns his majesty,
planting his steadfast footsteps in the sea,
making the heaven of heavens his dwelling-place,
spares but the cloudy border of his base
to the foiled searching of mortality;
And thou, who didst the stars and sunbeams know,
self schooled, self-scanned, self-honoured, self-secure,
didst tread on the earth unguessed at. —Better-so!
All pains the immortal spirit must endure,
all weakness which impairs, all griefs which bow,
find their sole speech in that victorious brow.

 

∇ Extraído de Matthew Arnold, The Strayed Reveller, and Other Poems (London: B. Fellowes, 1849). Traducción de © Buenos Aires Poetry, 2015.