Ex-Poeta, de Alan JENKINS

Veintitantos años atrás, o, si prefieres, un tercio
De su vida (aunque, ¿Qué quería decir eso entonces?)
El tomó la biografía de alguien al pie de la letra
Y trajo a su novia a esta adormecida ciudad del sur,
A un altillo alquilado donde se recostaron
Juntos (motas de polvo bailando en los rayos del sol),
Donde comieron, bebieron, durmieron, leyeron, pelearon
Y se reconciliaron; a veces él se levantaba al amanecer
Y escribía, algo que era más sueño que reflexión
En líneas que rara vez necesitaban ser afiladas, ella era un milagro
Como el brillo del sol – su musa, su amor,
La idea que él no traicionaría ni perdería
La visión que lo acompañó hasta aquí:
Cómo puede librarse la vida del miedo y la soledad
Para ser tan plena y riesgosa, como aquellas cosas
Que buscaron la belleza y la verdad…
A los cuarenta y siete años (más de dos tercios por delante,
O eso parece), él regresó
A las verdes llamas de los cipreses, y a las palmeras
Como pájaros cuyas harapientas plumas de bordes marrones
Susurran en el calor del mediodía;
A los parques cerrados con fuentes goteando musgo y café negro
Y amargo como la idea de los pecosos brazos
Que lo sostuvieron, de su temperatura interna,
Y que él ahora bebe en la generosa sombra
De los manchados plátanos de sombra sin corteza, a la luz
Que amó en aquel entonces, luz que quemó sus ojos nórdicos
Y le demostró belleza (o de cómo todas las cosas duelen
Al ser expresadas), la verdad de lo que fue hecho
Y bien hecho, nadie lo puede deshacer.
La chica se fue hace mucho. Lo que él escribió fueron mentiras.

∇ Extraído de Alan JENKINS, A Shorter Life. Chatto & Windus. 2005. Traducción de ©Camila Evia., 2016.