Isabel García Mellado – (Recital en el Círculo de Bellas Artes de madrid)

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Esta selección de poemas fue empleada íntegramente para el recital que dio Isabel García Mellado en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, dentro del Festival Eñe en Noviembre de 2013. Los poemas están sacados de los poemarios “Tic tac, toc toc” (Ya lo dijo Casimiro Parker, 2009), “Cómo liberar tigres blancos” (Ya lo dijo Casimiro Parker, 2010), “La traductora de incendios” (Valparaíso Ediciones, 2014), “Yo también soy Frida Slaw” (Editorial LeTour1987, 2015), “La selva dentro” (Ediciones 4 de Agosto, 2015) y “La casa de la cruz” (Visor, 2016). Algunos de los cuales aún no habían sido publicados, de tal modo que los poemas aquí presentes están en su versión original, antes de ser revisados y corregidos para su publicación.

1.
sentada en mi patio de atrás oigo madrid pasar
sin que yo pueda tocarlo

 

2.
no hay muchas más canciones en la puerta que una rota pálida de lluvia
hilando la mañana de domingo
crece una flor azul en cada idea lentamente iluminan las farolas
las calles empedradas del recuerdo descansa una maleta en cada esquina,
sin luces
sin palabras
sin remedio

3.
nunca tendré tantas dudas ni tantos ojos
en el cajón de siempre
como cuando el discurso empezó a corromperse y mis piernas menguaban
y sus lenguas crecían

4.
había tantas formas
de ganarle al tiempo
la niña azul temblaba desnuda en la nevera con gritos de hojalata pinceles por si acaso caballos blancos caballos blancos
una bata manchada
por los cuentos de hadas ciudades blancas ciudades blancas
y luego un muro

 

5.
vinieron los hombres que dibujan sombras nadie sabía cómo llegar al bosque
y la muerte tan cerca
que las voces se convirtieron en banderas ninguna persona fue más que otra
el tiempo solía crecer
al otro lado del campo de trigo
algunos lo cruzaron arriesgándolo todo otros han conseguido castillos de cristal en los que ahogarse
y todos, por la noche,
dudan de aquel invieno
en que empezaron a creer
y les crecieron caminos
mutaron los paisajes, los idiomas,
todo se hizo más real y más pequeño: sólo quedó una estrella,
sólo una

6.
acabo de recuperar mis ojos
y he visto una niña
saltando feliz
como si de verdad fuera una niña

(no tiene ojos)

7.
le negaron más alas
pero ella vuela,
inmersa en la ciudad y sus rugidos, salvaje como un niño
sin caminos,
como el tigre más blanco
que hayamos visto nunca

8.
necesito más mujeres, todas,
con sus gritos con su inmensidad de ola la historia a lomos de una bestia roja, que vengan
enteras, vacías, manchadas de barro
y enciendan estrellas

y yo
sepa encontrar al fin algo de calma apaciguar montañas, cicatrices, que sean
que crezca la yerba
y yo
pueda reconocerme al fin en ellas

9.
hay una parte de jardín en cada cosa llegamos tarde
a los sonidos de las piedras
y nadie jura una palabra más
imagínate un momento
que nadie jura,
que deja de llover por dentro
y ya no hay que escalar princesas
que es verdad que estáis respirando
hay una mano cerca
existen los ríos con sus idiomas
los peces crecen en los ojos
y la yerba tan alta y tan salvaje rompiendo las ciudades como normas, recuerda,
siempre hay un tú en cada cosa
porque a través de ti se escribe el mundo

10.
aterrizo en tu entrada una vez más
yo tan oscura, animal asustado
y quebradizo
un pedazo de luna en mi forma de amar y en las pisadas, doblando los papeles para que sean barcos en que fugarnos juntos sintiendo tu calor cada vez que no existo
y queriendo gritar
que algo tan hermoso nunca requerirá redes
tú me alisas la piel
y entras dentro de todo lo que quise esconderme,
lo iluminas y nombras,
me quieres animal, azul, ola, real
hasta amapola me quieres
siempre fuiste capaz de abrazar mis suicidios
y devolverme al mundo
yo vuelvo a aterrizar donde tú una vez más
con esta flor tronchada

que es todo lo que tengo, y te la ofrezco

11.
la calle se enciende como un fósforo
y huele a flores blancas
las mujeres son crines salvajes
y los hombres humo,
el mundo está firme en sus dudas
se oye una carcajada que lo rompe todo a la mitad y sin embargo sé
que hay un lugar para sentirse a salvo

12.
nos gusta tanto estar arriba
con todas esas luces de azotea
y aquel misterio único de la ausencia
de músicas azules en las manos,
toda la noche abierta
los animales muertos fueron inevitables
pero la luna brilla con sus raíces de estrellas,
en el cielo desnudo el halo de un viaje
y dentro de mi ombligo
tu nombre descansando
nos reconocen siempre las ventanas abiertas,
las palabras sencillas,
los errores, los bares
la curiosidad del gato
nos gusta tanto estar paseando
que las casas se encienden
cuando el río se apaga y los barcos se mecen en el agua vacía, o tú susurras algo que me hace estremecerme
no vamos a fijarnos en los ojos de sapo,
la lluvia es tan hermosa que habrá que aprovecharla,
la gente que no quiso besar sus cicatrices
se construye castillos que les sirven de cárcel:
nos miran y oscurecen
nosotros no dejamos que se nos seque el aire,

tentamos a la luna
si hace frío temblamos y cuando todo es plata, sabemos comportarnos

 

13.
en un cráter de plata habita un elefante lento y políglota
el elefante avanza muy lentamente. Habla lo justo
observa que hay ciudades y tazas de café y medicinas
en sus ojos tan tristes bailan todas las frases
es capaz de decir la palabra “mentira” en todos los idiomas que imaginas como un pez que se cansa o la imagen de un rey o una semilla
desde el cráter de plata se escuchan ambulancias, oficinas,
risas de algún borracho, platos usados,
la voz del hombre de mi vida

14.
es como si rompieran las olas en TriBeCa
y una melancolía llena de pájaros encendiera
una pequeña luz azul en cada letra
o la nieve cubriera de pronto el paisaje
y tú y yo paseáramos de la mano muy seguros
de lo que significan las canciones
es como si “la mujer más hermosa del mundo”
fuera por fin solamente un pez y el mundo lo entendiera
porque ya no habría que apagar más luces detrás de las luciérnagas con las piernas cansadas de tanto oír lamentos
es algo así como si Oporto fuera un bar con una sopa muy caliente y hubiera que esperar fumándose un cigarro bajo una sóla estrella que tiene un nombre enorme
como Berlín o Dylan
luego llegaría el Che o Sartre y nos dirían cobardes
yo redescrubriría la hora en que le verano se hizo viejo
mirando cómo bajan las cuestas las mujeres
llenas de faldas y huesos rotos
es exactamente lo mismo que si te llaman pero no existes
y no comprendes ningún idioma y estás tan triste
que te terminas transformando en elefante

 

15.
no hay metal más frío
que tus palabras de carretera cuando ya no existo
y tú le hablas a un pasado que no comprendo
y tú sufres
y yo sufro
y los dos hacemos del cielo una cacería horrible

16.
así luego también detrás, donde el dolor
donde está la mujer que ya es mujer
abriendo las ciudades como las medicinas
sin pensar demasiado en lo que hace
en esa silla en esa manta en cuando se paró todo
y la lámpara iluminaba sombras de cuerpos que dolían en las paredes
el cuarto se hacía cada vez más pequeño
nada nos ayudaba a respirar mejor
ahí, detrás de la puerta, abriendo el día como una carta que hubiéramos querido que no llegara nunca
un nombre de mujer viaja en un avión lejos
muy lejos de este ahora

17.
toda la humanidad en pie que se interroga
porque un niño ha hecho una pregunta tan grande
que el sol no se atreve a salir
y han tenido que poner hilos de seda de edificio a edificio, de ciudad en ciudad, con farolillos blancos y amarillos luego se han acabado los edificios
y han colocado luces azules
pequeñas y redondas
por el suelo
la pregunta sigue atravesando pesadamente el mundo pero nadie se atreve a soltar prenda
y las ciudades se acabarán también
y quedarán desiertas las oficinas
los cuartos de invitados, los amables vecinos
los días hace rato que no existen

un silencio profundamente herido lo envuelve todo creemos que si hubiéramos pensado antes en esa pregunta no habría sucedido nada de ésto
pero todos callamos
como calla la culpa

18.
no tenemos prisa
pero tampoco sé cómo hay que armar las piezas
para que todo siga igual que cuando nieva en las películas buenas
en las que se habla poco, se dice mucho y la música siempre es increíble he de reconocer que no es el miedo
sino esta sensación de árbol blanco en pleno invierno
como no saber qué tengo que hacer
para ser exactamente tal y como tengo que ser
saltar al río y convertirme en un salvaje azul
y no tenemos prisa, pero el tiempo se nos queda pequeño
y andamos de aquí para allá con los ojos muy grandes
sin ver nada
sin darnos cuenta

19.
un día me dijo un amigo
que me había visto asomada a una ventana
y creyó que yo era una pintura de algún artista obsesionado por librarse de algo

20.
tiene que haber un lazo rojo en algún sitio
entre los hospitales inmensos fantasmas
se ve un anciano tremendamente sólo
que se pregunta cómo ha llegado hasta aquel sitio
yo busco desesperada el lazo rojo y no lo encuentro sé que tenía un color muy intenso
y me da miedo que pierda algo de brillo
el anciano arranca a llorar como una locomotora
y no entiendo por qué no quedan nubes y él está triste mi sombra se encoge al recordar algo
del cielo cuelgan frases como ropa tendida

“rompimos los relojes”
y tú al final de un túnel del que salí reptando con tu mirada limpia me devuelves la imagen: soy yo, tengo tres años, bailo muy torpemente mi pelo está enredado en un lazo muy rojo beso una foto antigua que contiene tu rostro
el viejo en la ventana me observa atentamente y se sonríe

21.
aquí el lugar que ruge,
el primer sitio seguro para ir
más tarde del derrumbe eres tú mismo

hay que mover las frases muchas veces mandarlas de viaje, bucear con ellas
las palabras construyen los paisajes anidan en la culpa y la entereza modulan cuánto brillará la estrella

que echamos a rodar cuando entendemos que porque un sitio ruge todo empieza
y las ciudades cambian sus sonidos
se suben los muchachos a los trenes,

la belleza por fin cobra sentido

22.
ella es hermosa como un elefante
como mil elefantes
como un río de elefantes destruyendo la ciudad más triste

23.
una vez conocí un hombre
y luego se murieron todos los hombres
años después llegaste
luego de desandar todo el camino
para reconocer que tenía miedo
un miedo superior a las ciudades
así fue como supe
que ya solo me sirven los jerseys de tu número que sólo me conozco en tu olor en mi hija
que este miedo de ahora
a tu lado es bellísimo

 

24.
a veces soy tu tumba

25.
este libro será raro y feo un comino
un animal herido
pero valiente

26.
hay gente que te dice
que por qué
que intentan abrazar tu incertidumbre
y tú, un pájaro ya sin fe
este pájaro azul
que no sabe posarse
sino en mi
y obligarme a mirar
un mar con horizonte y a llorar
como si no hubiera otra manera distinta de vivir
más que la de ir conmoviéndose
con todo lo que ocurre

27.
a)
cuando llegué a la montaña ya era vieja
y no sabía correr

pero esas flores
tan brillantes
me dijeron:
“tu vida ha sido así,
tú has sido feliz a través de todas las cosas”

b)
pensé en la diferencia entre “a pesar” y “a través”

c)
las flores
sabían demasiado

28.
estuve mirando
en las fotos
que nos habíamos hecho durante todos estos años

hay una conclusión en la repisa pero yo no quiero alcanzarla

sólo quiero reposar aquí, contigo
con nuestro dolor bien a mano
y nuestra hija muy viva
en el lugar que ella haya elegido

las lágrimas son parte de mi
el bosque es parte de mi
el viento siempre ha conocido mi alma, por eso soy así
y no necesito que me digas
lo que crees que quiero oír

por eso he crecido tanto
que las montañas son mis hermanas y los pájaros se alegran
tanto de verme

y tú estás aquí
tan cerca mío como mis ganas de llorar

y los besos han pasado
por diferentes fases de cocción y todos eran buenos,
mi amor,
mi amor de arcilla

eres un tronco negro de árbol, un tronco fuerte como
mi vida
tú me agarrabas y me sorbías

y me colgabas luces en el pelo, en el pecho y la garganta tú me convertiste en sangre
tú amor mío eres

mis lágrimas

yo he parido a tu hija
yo te amo
como a un país
como a un dueño
como al líder del movimiento obrero

amor, amor mío
amar tu historia me hizo rica,

escucharé cómo se te caen los dientes y cuando llore a tu lado:
recuerda

tú eres el árbol viejo que en mi espalda creó vida

29.
princesa lo serás tú, ¡gilipollas!

30.
puedes intentar ocultarlo, pero tú también vas a morirte

31.
un arrozal
una pantera
una canción demasiado triste Manuela
desnuda, salvaje
recorre los charcos
y ruge

tiene ojeras
y un hijo en los brazos los pechos caídos
y su cara de leche sobrevive
sobrevive

sobrevive

32.
suben los pájaros
están desvencijados
alguien ha reprimido sus dolores durante demasiado tiempo

y hay un lazo azul
que une varias de las situaciones a las que quisiste renunciar

y hay una mesa
con una niña pálida y huesuda que pone todo su empeño de bebé en aprender
a sonreír

33.
huyes
de las princesas, de las constelaciones, de los momentos con sol

eres
una representación de todos los días
que baja a comprar el pan con los labios pintados
y se da cuenta de que en algunos segundos concretos de pronto todo tiene sentido

y ya

34.
ayer planté una flor brillante
y me quedé absorta escuchando el mar
dejando que los árboles
hicieran su trabajo con el mundo

ayer también ayer nadé tratando de tener las únicas palabras que me amaban
en la boca

y me abracé a una roca y fui tan lire

35.
ayer rompí a llorar
estaba vestida de rojo enfrente de un colegio
y veía miles de niños correr

con todos sus corazoncitos latiendo a la vez
y yo empecé a llorar
y nada podía detenerme lloraba y lloraba hipando

y mis ojos tenían churretes negros bajando por mis mejillas
y mi boca rojísima

se tragaba las lágrimas
y yo, agarrada a
un pañuelo blanco, diminuto, retorciéndolo entre mis manos blancas y escuálidas

sin poder apartar la vista
de todos aquellos corazones

cada risa de niño
me hacía llorar más y más

y se me inundaron los zapatos

una niña descalza
se me acercó con su cara de 100 años
y me dijo
“no te preocupes, no vas a necesitarlos” y yo quise acunarla
para que pudiera jugar
en lugar de cuidar de
extraños que lloran
enfrente de un colegio
pero sólo pude
seguir llorando
y darle, lentamente,
dulcemente, como si el mundo fuera azul y su cara oliera a pan recién hecho,
las gracias

 

36.
mira su mano y ve que le falta la lluvia