La Isla de Whitman de Francisco LARIOS, por Danilo López Román

Francisco Larios, poeta Nicaragüense residente en los Estados Unidos de América, es pronto en afirmar, con sincera modestia, que es nuevo en el oficio de publicar poesía (no de escribirla, labor que ejecuta desde la temprana adolescencia). Sin embargo, con tres colecciones publicadas bajo su propio nombre (hizo otras publicaciones pequeñas bajo seudónimo), una copiosa producción en espera de ver la luz, y una permanente actividad de traducción literaria, demuestra una madurez poética sin precedentes y un buen conocimiento de las actuales corrientes literarias. Esto confirma –una vez más- que los mejores poetas no se hacen, nacen.

El lenguaje poético de Francisco, a pesar de tener un contenido de circunstancias muy personales, no asemeja un reportaje histórico de eventos, no se siente ligado a detalles editoriales ni crónicas superfluas. Sus poemas tampoco parecen una diatriba política, si bien parecen simbolizar temas como la pobreza, la injusticia, la falta de solidaridad del rico, el cinismo del burócrata, la destrucción del ambiente.

Esta colección, llena de grandes poemas, es emocional, intelectual y filosóficamente rica. Muchas colecciones de poesía son una especia de viaje, ya sea espiritual, geográfico, o memorial. La Isla de Whitman, es todos ellos. Igual que Whitman, Larios hace una clara separación entre él y el mundo que le rodea, un mundo en que el poeta vive inmerso y a la vez separado. Solamente en Li-Young Lee (The City in Which I love You) he podido encontrar esa cualidad de estar sumergido en un mundo que asfixia y a la vez da vida. Un universo que el poeta rechaza –se hace isla-, pero sin caer en el nihilismo.

Fracnisco es economista de profesión. Como tal está acostumbrado a lidiar con estadísticas, fórmulas de costo y plusvalía, ganancia y eficiencia de producción. Todos conceptos que suenan materialistas y desarraigados. Pero al mismo tiempo nos hace ver cuán consciente está de su otra devoción, la literaria, y nos la muestra acrecentada vía sus convicciones y sensibilidades físicas, artísticas y sensuales. Dividido en cinco secciones: Memoria, Amor, Horror, Escape y Refugio, La Isla de Whitman es un viaje exigente y a la vez llevadero. ¿Qué son los poemas sino un recuerdo (memoria del pasado) o un oráculo (memoria del futuro) o un reportaje (memoria del presente) fotográfico?  Francisco usa las palabras como fotografía para crear un álbum espléndido.

El poemario abre con Charco en el Fondo de un Sueño, cuyas diez cortas líneas contienen una densa brevedad de cosmos que anuncian la sostenida consistencia en que La Isla de Whitman nos va a envolver. En Historia de un Lento Destino, un enigmático y rico poema de amor, resume un velado matrimonio de años que pocos pueden profesar. Éxodo es uno de los poemas más largos del libro (dos páginas, ¿no son largos todos los éxodos?) está escrito con la magistral pericia de Jorge Luis Borges en Atlas, donde la milenaria historia de pueblos enteros se resume –completa- en objetos significantes y párrafos de ocaso. Es el poeta mítico que recorre el mundo y la historia que es también suya, nuestra, en Venecia, los Everglades, Brasil, Egipto- todos llenos de reflexiva muerte, de inédita vida, de espectrales esencias y sureños sueños.

Pienso que una obra literaria -poesía, novela- es vivida desde el autor, desde el lector, y desde la obra misma. Creo que si un poema provoca distintas y profundas experiencias a cada persona, de cada época, en cada día, ya es un gran poema. Como escritor que soy, admiro la armonía y la radiante calidad de estos poemas. Como lector, me lleno de asombro ante el significado histórico y personal de La Isla de Whitman, y aprendo de su belleza y sabiduría.

medi tación
interrumpida por pensamiento flotante
sobre Jim Morrison


cuando
la lluvia
cae,
uno
celebra
que ella
reduzca
las ideas
a un
reluciente
hueso
verdoso.


Llueve. Por la gran oquedad
se escapa todo. Vuela.
Se ha quedado sin pausa
la lluvia. Jim Morrison in Paris;
termina todo. Il pleut.

∇ Francisco LARIOS, La Isla de Whitman. Colección Pippa Passes, Buenos Aires Poetry, 2015.