Las Correspondencias, de Alí CALDERÓN

¿Cómo inspeccionar lo invisible, oír lo inaudito? El progreso se multiplica de formas disímiles…
Si las Correspondances de Baudelaire no proponían otra cosa que una simple doctrina espiritual, aquella que estaba íntimamente ligada con la concepción de la unidad de todas las formas del arte…
En Las correspondencias, de Alí Calderón, se hallan todas las formas de unidad, además de las artísticas e intelectuales.
El genio no depende de la capacidad de invención, sino de la capacidad de recepción. Aquí se cierran y abren todas las temporalidades y espacios: Constantinopla, el Siglo IV, las calles lluviosas de Glasgow, la hojarasca del Central Park… El abordaje atemporal de la tradición poética (como quería Ezra Pound) puede a muchos dejarlos caer en un abismo.
¿Qué importa? Nos aproximamos a lo desconocido —siempre a la poesía— para encontrar lo nuevo

Juan Arabia

CONSTANTINOPLA
[SAN SALVADOR EN CHORA]

Edirnekapi
Siglo IV una iglesia bizantina
Afuera las murallas de Teodosio
son sólo polvo ruinosos cimientos
Iba mi abuelo anciano
siempre a Nuestra Señora del Carmen a las once
¿Comulgaba? ¿Oía sólo misa?
La luz de los vitrales cae sobre los frescos:
es Jesús
multiplica los panes
hay algunos pescados
también cestas vacías
Alguien a mi costado dice “Dios”
pero en el nártex nada suena sino el eco
bajo la indiferencia
de un Cristo Pantocrátor
El tiempo ha desgastado los cristales
diminutos mosaicos
Donde estuvo el Bautista se desvela
una capa de arena y argamasa
El muro fue dorado y lapislázuli
ahora el alquitrán
oculto quince siglos
tras figuras de apóstoles y santos
es el amo y señor del paraclesion.
Bordean yeso y cal oscuros signos
griegos: venid a mí los agobiados
dicen las inscripciones
difusas invisibles casi
Las cuarteaduras
Se descascaran bóvedas
frente a la sanación del paralítico
Los ladrillos la piedra
Es entonces que pienso en los versos finales:
Mi padre contestó —«es sólo el decorado;
la escultura eres tú»— y me señaló el pecho.

SOMBRA EN SINT-SALVATOR DE BRUGGE

Es la oquedad el choque
metálico el vagón contra los rieles
La bocina del tren el horizonte
entre las hojas se abre paso
se aproxima Los pájaros
se escuchan sobre el aire fétido
que envuelve el cuerpo helado de mi abuela
En el silencio de la habitación
llamó a su madre una vez y otra
estaba oscuro
Tal fue su respuesta
Pasó el tren y su féretro
un ladrillo cemento otro ladrillo
la mezcla emparejada otro ladrillo
ha desaparecido
Una tapia recién alzada
Se dejan ver de pronto y tenues
las estrellas
Permanece en las vías un rumor
de apenas viento entre los árboles.

CENTRAL PARK

Suenan mis pasos
La hojarasca es mi tristeza

∇ Extraído de Las Correspondencias © Alí Calderón © VISOR LIBROS Isaac Peral, 18 – 28015 Madrid http://www.visor-libros.com