The Gash / Poesía Beat , de William EVERSON

William Everson (1912-1994) fue un rara avis de la poesía estadounidense que formó parte del movimiento del Renacimiento de San Francisco en la década de 1950 y es asociado a menudo con los Beats. Neelie Cherkovski lo incluyó en su colección de ensayos Whitman’s Wild Children (Los niños salvajes de Whitman, 1989), junto con Charles Bukowski, Allen Ginsberg, Gregory Corso y Lawrence Ferlinghetti, entre otros.
Anarquista y pacifista, se convirtió al catolicismo al conocer a su segunda mujer y, tras separarse, en 1951 fue aceptado en la Orden de los Dominicos en Oakland, recibiendo el nombre de Hermano Antoninus, con el que firmaba sus poesías. A fines de la década de 1960 su vida dio un nuevo giro: se enamoró, abandonó los hábitos y se casó con una mujer mucho más joven. Los poemas The Gash y Seed pertenecen a ese periodo y son un testimonio de esa experiencia.
Everson, que escribió hasta el final de sus días, murió a los 81 años en su rústica cabaña que llamaba Kingfisher Flat (el apartamento del martín pescador), al norte de Santa Cruz, en la costa californiana.

Mariano Rolando Andrade

El Tajo

Desear y resistir por años, y luego
sucumbir, es una cosa aterradora. Todo lo que ansiaste y negaste
al fin te posee. Te entregas
completamente a su poder; y su presencia,
invadiendo tu alma, aturde
con su consuelo y su terror.

No hay nada más aleccionador que la aceptación.

Siento los hongos en la noche,
desgarrando en su ascenso la porosa tierra,
Brutal como todo nacimiento.

E inclino mi cabeza,
Y ahueco mi boca en el tajo de todo lo que deseé,
Y estoy extasiado de júbilo.

Semilla

Algo germina en mí,
algún nacimiento turbulento,
como un torpe despertar,
se vuelca a la vida.

Terrible e instintivo,
toca mis tripas.

Le temo y resisto,
agazapado en mis normas, las evidentes
seguridades de un hombre.

No conozco su naturaleza.
No tengo palabra para ello.
No puedo ver su forma.

Pero, allí, inescrutable,
apenas bajo tierra,
se encuentra la largamente evitada latencia.

Como los hongos en la madera de roble,
donde la montaña de altas laderas
aparta al mar,

cuando las débiles lluvias de noviembre,
humedecen el mantillo,
despertando sus esporas-

Como ellos,
repugnante, abundante e imperioso,
lo que temo y deseo
asoma su cabeza.

The Gash

To covet and resist for years, and then
To succumb, is a fearsome thing. All you craved and denied
At last possesses you. You give yourself
Wholly to its power; and its presence,
Invading your soul, stupefies
With its solace and its terror.

There is nothing so humbling as acceptance.

I sense the mushrooms in the night,
Tearing their way up through loose soil,
Brutal as all birth.

And I bend my head,
And cup my mouth on the gash of everything I craved,
And am ravished with joy.

Seed

Some seed in me,
Some troublous birth,
Like an awkward awakening,
Stirs into life.

Terrible and instinctive
It touches my guts.

I fear and resist it,
Crouch down on my norms, a man’s
Patent assurances.

I don’t know its nature.
I have no term for it.
I cannot see its shape.

But, there, inscrutable,
Just underground,
Is the long-avoided latency.

Like the mushrooms in the oak wood,
Where the high-sloped mountain
Benches the sea,

When the faint rains of November
Damp down the duff,
Wakening their spores-

Like them,
Gross, thick and compelling,
What I fear and desire
Pokes up its head.

Nota: la palabra gash significa también vagina. La traducción más literal tajo preserva esta ambigüedad que utiliza Everson.

William Everson (Brother Antoninus), The Integral Years: Poems 1966-1994, Black Sparrow, Santa Rosa, 2000.
Traducción: Mariano Rolando Andrade.