El Guardador de Rebaños (XLV / XLVII) – de Fernando Pessoa

Se sabe que Fernando Pessoa publicó en la revista Athena 23 poemas de los 49 que componen El Guardador de Rebaños. Fue publicado por primera vez por la editorial Ática en 1946, misma editorial que se lanzó a la tarea de publicar completa la obra del poeta.  La importancia de El Guardador de Rebaños en la obra de Pessoa es fundamental. Representan lo que el poeta denomina como su “día triunfal”. 

 

XLV

Una hilera de árboles allá lejos, allá por la ladera.
¿Pero qué es una hilera de árboles? Hay árboles
……………apenas.
Hilera y el plural árboles no son cosas, son nombres.
¡Tristes de las almas humanas que ponen todo
……………en orden,
que trazan líneas de cosa a cosa,
que ponen letreros con nombres en los árboles
……………absolutamente reales
y dibujan paralelos de latitud y longitud
sobre la propia tierra inocente y más verde y florida
……………que eso!

XLV

Um renque de árvores lá longe, lá para a encosta.
Mas o que é um renque de árvores? Há árvores
……………apenas.
Renque e o plural árvores não são coisas, são nomes.
Tristes das almas humanas, que põem tudo
……………em ordem,
Que traçam linhas de coisa a coisa,
Que põem letreiros com nomes nas árvores
……………absolutamente reais,
E desenham paralelos de latitude e longitude
Sobre a própria terra inocente e mais verde e florida
……………do que isso!

XLVII

En un día excesivamente nítido,
día en que daban ganas de haber trabajado tanto
para no trabajar nada en él,
entreví, como un camino entre los árboles,
lo que tal vez sea el Gran Secreto,
aquel Gran Misterio del que los poetas falsos hablan.

Vi que no hay Naturaleza,
que la Naturaleza no existe,
que hay montes, valles, planicies,
que hay árboles, flores, hierbas,
que hay ríos y piedras,
pero que no hay un todo al que eso pertenezca,
que un conjunto real y verdadero
es de nuestras ideas una enfermedad.

La Naturaleza es partes sin un todo.
Esto es tal vez aquel misterio del que hablan.

Fue esto lo que sin pensar ni parar
acerté que debía ser la verdad
que todos andan buscando y no encuentran,
y que sólo yo, porque no fui a buscarla, encontré.

XLVII

Num dia excessivamente nítido,
Dia em que dava a vontade de ter trabalhado muito
Para nele não trabalhar nada,
Entrevi, como uma estrada por entre as árvores,
O que talvez seja o Grande Segredo,
Aquele Grande Mistério de que os poetas falsos falam.

Vi que não há Natureza,
Que Natureza não existe,
Que há montes, vales, planícies,
Que há árvores, flores, ervas,
Que há rios e pedras,
Mas que não há um todo a que isso pertença,

Que um conjunto real e verdadeiro
É uma doença das nossas ideias.
A Natureza é partes sem um todo.
Isto e talvez o tal mistério de que falam.

Foi isto o que sem pensar nem parar,
Acertei que devia ser a verdade
Que todos andam a achar e que não acham,
E que só eu, porque a não fui achar, achei.

Fernando PESSOA, El Guardador de Rebaños (O Guardador de Rebanhos) Alberto Caeiro. Traducción de© Juan Carlos Villavicencio