Asombro – de Richard Murphy


Nacido en Milford House (County Galway), Murphy pasó los primeros cinco años de su infancia en Sri Lanka, donde su padre se desempeñaba como oficial del Imperio Británico. Estudió en el Wellington College, de Galway, en el Magdalen College, de Oxford -donde fui discípulo de C.S. Lewis-, y en la Sobornne, de París. Entre 1953 y 1954 enseñó inglés en Creta. Luego, en la década de los años setenta, se dedicó a la restauración de embarcaciones pesqueras -Hookers- en Connemara, con las que instauró un sistema de ferries a la isla de Inishbofin. Asimismo, recorrió los Estados Unidos como conferencista y lector de poesía.
La obra de Murphy incluye Archaeology of Love (1955), The Last Galway Hooker (1961), Sailing to an Island (1963), The Battle of Aughrim (1968), entre otros. Como editor, The Mayo Anthology (1991).



ASOMBRO

Estos son los justos
que matan injustamente a hombres a quienes llaman injustos.

Estos son los puros de corazón
que ven a Dios en las paredes manchadas de excremento.

Estos son los patriotas
que se mueren de hambre para dar comida a los rapaces periodistas.

Estos son los mártires
que se mueren por un futuro enterrado en el pasado.

Estos son el sacrificio
que una palabra encarceló y que una palabra podría salvar.

AMAZEMENT

These are the just
Who kill unjustly men the call unjust.

These are the pure in heart
Who see God smeared in excrement on walls.

These are the patriots
Who starve to give the ravening media food.

These are the martyrs
Who die for a future buried in the past.

These are the sacrifice
A word imprisoned and a word could save.

NOTA
El poeta alude en este poema a la “rebelión sucia” y a la posterior huelga de hambre que tuvieron lugar en las cárceles de Irlanda del Norte a principios de los años ochenta. Los miembros del IRA encarcelados se consideraban como presos políticos, status no aceptado por las autoridades británicas que, ante la negativa de los presos a vestir uniforme carcelario, optaron por no retirar los excrementos de los prisioneros hasta que éstos depusieran su actitud. Los activistas entonces optaron por untar sus deposiciones en las paredes de sus celdas, situación que se mantuvo hasta la realización de un pacto que los ingleses no respetaron. La medida de fuerza desembocó en una huelga de hambre mantenida por algunos presos -entre ellos, el diputado Bobby Sands- hasta las últimas consecuencias. Durante la huelga murieron once activistas; la cifra de muertos no creció debido a la intervención familiar de las familias de los presos. Frente al escándalo internacional desatado por la intransigencia del gobierno de Margaret Thatcher, los británicos terminaron por reconocer los derechos de los prisioneros.


TRADUCCIÓN DE ©JORGE FONDEBRIDER




EXTRAÍDO DE POESÍA IRLANDESA CONTEMPORÁNEA, EDICIÓN BILINGÜE. SELECCIÓN, TRADUCCIÓN PRÓLOGO Y NOTAS DE JORGE FONDEBRIDER Y GERARDO GAMBOLINI, LIBROS DE TIERRA FIRME, BUENOS AIRES.