En el sueño vespertino hay una esquina de jardín- de Alessandro Moscè

Alessandro Moscè nació en Ancona, Italia, en 1969 y vive en Fabriano. Ha publicado la antología de los poetas italianos contemporáneos Lirici e visionari (Il lavoro editoriale 2003); los ensayos Luoghi del Novecento (Marsilio 2004), Tra due secoli (Neftasia 2007) e Galleria del millennio (Raffaelli 2016); la antología de los poetas italianos del segundo “Novecento”, traducida en los Estados Unidos, The new italian poetry (Gradiva 2006). Ha publicado los poemarios L’odore dei vicoli (I Quaderni del Battello Ebbro 2004), Stanze all’aperto (Moretti & Vitali 2008, finalista en el Premio Metauro) y Hotel della notte (Aragno 2013). Está presente en diferentes antologías y revistas italianas y extranjeras. Sus poemas han sido traducidos en Rumania, España,Venezuela y México. Ha publicado el ensayo narración Il viaggiatore residente (Cattedrale 2009) y las novelas Il talento della malattia (Avagliano 2012) e L’età bianca (Avagliano 2016). Se ocupa de crítica literaria sobre diferentes periódicos, entre ellos el periodico “Il Foglio”. Ha dado vida al peridico de arte y literatura “Prospettiva” y es el director del Premio nacional de Narrativa y Poesia “Città di Fabriano”. En la web: www.alessandromosce.com

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En el sueño vespertino hay una esquina de jardín
donde los abuelos esperan la luz que ondea
en una larga travesía primaveral.
En mi tiempo correré para verlos
pero la lluvia los habrá borrados
en un viento ligero y remoto
que aspira(succiona) viejos recuerdos
y la cadenita de oro al cuello.
Rencontraré solo el castaño del milenio
que respira en su reino de tierra y fuego
hasta el cojín de la cama vacía,
mientras un taxi pasa entre las casas
dirigido en las franjas del cielo
y en el paraíso del retorno de los muertos

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Nel sogno pomeridiano c’è un angolo di giardino
dove i nonni aspettano la luce che ondeggia
in una lunga traversata primaverile.
Nel mio tempo correrò per vederli
ma la pioggia li avrà già cancellati
in un vento leggero e remoto
che risucchia vecchi ricordi
e la catenina d’oro al collo.
Ritroverò solo l’ippocastano del millennio
che respira nel suo regno di terra e fuoco
fino al cuscino del letto vuoto,
mentre un taxi passa tra le case
diretto nelle frange del cielo
e nel paradiso del rientro dei morti

Traducción de Antonio Nazzaro