La misma nube dos veces. Poemas 2002-2016 – de Tal Nitzán


Tal Nitzán nació en Jaffa, Israel, de padres oriundos de Argentina. Es poeta, narradora, traductora y editora. Licenciada en Historia del Arte y Estudios Hispanoamericanos, y máster en Literatura por la Universidad Hebrea de Jerusalén. Residió en Buenos Aires, Bogotá y Nueva York, y actualmente vive en Tel Aviv. Coordina las colecciones Latino y Local de literatura hispanoamericana y hebrea. Nitzán ha publicado cinco poemarios y un libro para niños. Ha compilado dos antologías de poesía hispanoamericana y una de poesía hebrea de denuncia (Con cincel de hierro, publicada también en los Estados Unidos y en Francia). Ha traducido más de ochenta libros, la mayoría del español al hebreo, y adaptó una versión de Don Quijote para lectores juveniles. Entre los poetas de lengua española que ha traducido están Machado, Vallejo, Borges, García Lorca, Paz, Hierro y Pizarnik. Sus poemas han sido traducidos a más de veinte idiomas, y recopilaciones de su poesía se han publicado en alemán, francés, inglés, italiano, lituano, portugués y español. Como poeta, ha sido reconocida con los premios Mujeres Escritoras (1998), Nuevos Poetas (2001), Primera Obra (2002), del Primer Ministro (2010) y Dolitzky (2013), entre otros. Como traductora, ha merecido los premios de la Creatividad (1995 y 2005), la Medalla de Honor de la Presidencia de Chile (por sus versiones de Neruda, 2004), y Tchernijovsky (2012).

El punto de la ternura

…at the hour when we are
trembling with tenderness
lips that would kiss
form prayers to broken stone.
T. S. Eliot

Aquí reside la ternura.
Aun si al corazón, en su mutismo,
se lo tragó la ciudad como a una piedra;
debes saber: éste es el punto de la ternura.

Dame tu mano en el mundo.

Vi a una madre hablándole rencorosa a su hijo,
asolándolo con palabras;
vi plegarse un edificio hasta el polvo,
con lentitud, un piso dentro de otro.

Cuánto debemos apiadarnos,
cuánto apaciguar.

Cuando se cierra la noche
sobre una nuca no besada
ya no hay remedio:
todo ahogo
en cada garganta,
tiene sólo una cura,
Mira, simplemente, éste es el punto.

G. L.

En los tiempos del cólera

Estamos frente a frente,
de espaldas a las desgracias del mundo.
Tras los ojos cerrados
y las cortinas corridas
azotan de repente
el siroco y la guerra.

El siroco se calmará antes,
la leve brisa
no revivirá a los muchachos baleados,
no enfriará
la furia de los vivos
El incendio
aunque demore ha de llegar,
“Hará falta tanta agua” etc.,
nuestros brazos no alcanzan más allá
de nuestro cuerpo:
somos una masa azuzada
a aferrarnos y mordernos,
amurallarnos en la cama
mientras arriba, en el ozono,
se abre una sonrisa burlona.

F. F. G

-.

Sosiego

No hay cosa más callada
que los golpes que descienden sobre otros,
ni menor amenaza
al reposo del alma satisfecha.
Muda la derrota en sus ojos,
sus brazos
caídos en silencio.

Qué agradable placidez.

Salvo un sonido sutil, penetrante,
molesto sobre todo en las mañanas
pero fácil de acallar
con el tranquilizante crujido de las hojas del diario.

Antes de cubrirse de escombros
quedarán sepultados bajo la sección espectáculos,
la taza de café a medias,
un portazo

en nuestra casa
que está en pie.

F. F. G.


El canario
(Diseño de interior)

Pasaremos el canario de la cocina al baño
pasaremos el ordenador del balcón a la cocina
al niño y su cuarto pasaremos al balcón
meteremos nuestra cama en un rincón de su pieza
meteremos a la niña en el espacio que sobró
tomaremos otro medio empleo
tomaremos otro medio préstamo
renunciaremos a otra hora de sueño
pediremos otra última prórroga
borraremos del alma el
recuerdo querido de
el auto robado
el monedero perdido
la ventana rota
y si se estrecha ampliaremos
y si se amarga endulzaremos
y si empieza a agrietarse
tenderemos los brazos y lo rodearemos todo.

F. F. G.

Extraído de Tal NITZÁN. La misma nube dos veces. Poemas 2002-2016. Traducciones del hebreo: Florinda F. Goldberg, Gerardo Lewin y la autora