Once poemas – de Marco Fazzini

Marco Fazzini (Ascoli Piceno, Italia, 1962) es poeta, académico, traductor y promotor cultural. Entre sus poemarios figuran Nel vortice (1999), XX poesie (2007), Driftings and Wrecks (2010), 24 Selected Poems (2014) y Riding the Storm: Ten New Poems (2016). Ha publicado libros y artículos sobre literaturas postcoloniales así como un extenso estudio sobre poesía y composición de canciones: Canto un mondo libero (2012). Ha traducido al italiano algunos de los más importantes poetas contemporáneos de lengua inglesa, como Douglas Livingstone, Norman MacCaig, Philip Larkin, Hugh MacDiarmid, Douglas Dunn, Geoffrey Hill, Charles Tomlinson y Edwin Morgan. Entre sus libros de entrevistas se encuentran Conversations with Scottish Poets (2015) y The Saying of It (2017), donde entrevista a Wole Soyinka, Margaret Atwood, Derek Walcott, Chris Wallace-Crabbe y Edwin Morgan. Enseña inglés y literaturas postcoloniales en la Universidad Ca’ Foscari de Venecia y es director del festival Poetry Vicenza.

In the desert you can remember your name
Cause there ain’t no one for to give you no pain
America

El viaje de Marco Fazzini es lineal, circular e inerte. Lineal porque llega a lugares solitarios y remotos, por lo general desérticos y marinos; circular porque de esos lugares, y de las cosas que las pueblan (peces, plantas, pájaros…), vuelve sobre sí mismo una y otra vez, produciéndole primero placer, luego vértigo y desconcierto y, por último, vacío. E inerte porque de ese ir y venir por tales partes, recorriéndolas por los cuatro puntos cardinales, sea con la mirada absorta o el cuerpo casi ingrávido, ese viaje no llega a ningún lado salvo a su transparente mente, a su sobresaltado corazón, en un tiempo sin sentido que le resulta un incesable sinsentido. Al parecer suyo, antes que moverse, cree constatar que lo que se mueve es lo que observa: vientos, barcas, dunas, orcas, pero también sueños, deseos, pesares, dudas… y más dudas. Pero qué exquisitos y perspicaces sus versos que dan cuenta luminosa y, también, temblorosamente el destino misterioso que le ha tocado. Todo está disperso, fragmentado, pero, con sus palabras, busca recomponerlo con los trozos esparcidos por el espacio y el tiempo. Por momentos quiero creer que esa desmesurada tentativa llega a buen puerto… No obstante, como sabio viajero que es, Fazzini sabe bien que si, en el mejor de los casos, puede llegar a todos los puntos, nunca se quedará en ninguno de ellos.

Renato Sandoval Bacigalupo

Desierto de Namib

No queda sino la espera
en tardía hora de barcanas
de medialuna sobre los rostros
de un desierto inesperado.

De nada más que el recuerdo
es la vida de aguda polvareda.

Deserto del Namib

Non rimane che l’attesa
a ora tarda di barcane
a mezzaluna sopra i rostri
d’un deserto inaspettato.

Di null’altro che il ricordo
è la vita un acumine di polveri.

En el Cabo

Ese año una cansada chusma encalló
en el engaño de mareas primaverales,
entre caleidoscopios de soles
y lentos cetáceos a la deriva.

Ese año, antes del orín,
de las geometrías de sales enervadas
por el océano, antes de que las rutas
se hicieran misterio de las olas.

Ese año empecé a reírme
de nosotros, de los corales
de nuestra vida, atolones que a diario
se adornan con nuevas escorias,

pulsando en el tumulto de fuerzas
innaturales. Fue el año cuando vi
elevarse en la orilla la estela
de un leopardo en fuga.

Al Capo

Quell’anno s’arenò una ciurma stanca
sull’inganno di maree primaverili,
tra caleidoscopi di soli
e cetacei lenti alla deriva.

Quell’anno, prima delle ruggini,
delle geometrie di sali innervati
dall’oceano, prima che le rotte
divenissero mistero delle onde.

Quell’anno incominciai
a ridere di noi, dei coralli
delle nostre vite, atolli che s’orlano
ogni giorno di nuove scorie,

pulsando nel tumulto di forze
innaturali. Fu l’anno che vidi
alzarsi sulla riva la scia
d’un leopardo alla rincorsa.

St. Andrews

He caminado a lo largo de esta playa
una tarde y luego aun otra

develando los pequeños secretos
de conchas abandonadas
en un fiordo.

Mañana serán acaso arena
o detrito que la historia habrá olvidado.

Un gran cuervo en un palo
me escruta dentro del vacío.
Mañana ya me habré ido.

St Andrews

Ho camminato lungo questa spiaggia
un pomeriggio, e poi ancora un altro

smuovendo i piccoli segreti
di conchiglie abbandonate
dentro un fiordo.

Domani saranno forse sabbia,
o detriti che la storia avrà dimenticato.

Un grande corvo sopra un palo
mi scruta dentro il vuoto.
Domani sarò già partito.

Valle de la Muerte

Entre las dunas duras y gibosas
de Zabriskie
no hay agua.
Espero como si aquí cada grano
cantara,
pudiese suponer
su piedra,
y los fugaces túmulos que remiro
descubrieran secretas corrientes de la vida.
Contra cada asalto del tiempo,
y del agua,
el silencio canta con la piedra.
Así el corazón.

Valle della Morte

Tra le dune gobbe e dure
di Zabriskie
non c’è acqua.
Attendo come se ogni grano
qui cantasse,
riuscisse a presupporre
la sua pietra,
e i tumuli cangianti che rimiro
scoprissero segrete correnti della vita.
Contro ogni assalto del tempo,
e dell’acqua,
il silenzio canta con la pietra.
Così il cuore.

Mañana iré

Mañana iré a otro puerto
donde ya he estado, donde ya he muerto.
Ahí volveré. Y, desde ahí veré esa última ruta,
un perdido destino, una vena de agua
que mis manos han gozado.

Todo se desliza en ruedas misteriosas;
solo la brisa es la certeza del silencio,
un verso difícil que escucho en lejanía.
Pero ¿qué es esa extensión de olas y luces,
donde el ojo cose vegetación y sangre,
el reclamo de un astro que apenas se mueve?

Difícil amistad la melancolía.

Andrò domani

Andrò domani a un altro porto,
dove sono già stato, dove sono già morto.
Vi tornerò. E, di là, guarderò quell’ultima rotta,
un destino perduto, una vena d’acqua
che le mie mani hanno goduto.

Tutto scorre in ruote di mistero;
solo la brezza è la certezza del silenzio,
un verso difficile che ascolto di lontano.
Ma cos’è quella distesa di onde e luce,
dove l’occhio cuce vegetazione e sangue,
la pretesa d’un astro che muove piano?

Difficile amicizia la malinconia.

Una barca

Una barca en la bahía
iza la vela más cándida
que yo nunca haya visto
deslizando a bordo
su ancla empapada de sudor
para cargas de soledad, espera, dolor.

Llenos de esperanza,
los ojos de quien queda en tierra
escrutan el mar
ignorando su retorno
pero esperando ver
una vela negra en las aguas claras.

Una barca

Una barca nella baia
issa la vela più candida
che io abbia mai visto
facendo a bordo scivolare
la sua àncora madida di sudore
per carghi di solitudine, attese, dolore.

Pieni di speranze,
gli occhi di chi resta a terra
scrutano fuori verso il mare
non sapendo il suo ritorno
ma aspettando di vedere
una vela nera sulle acque chiare.

Por un rato

Por un rato me quedo
quieto mar adentro.
La soledad del mar
es tranquila, impenetrable
como la niebla
que al final se eleva en el horizonte
para develar los rostros,
las líneas del puerto
adonde me dirijo.

La obstinación del tiempo
alza el ancla
y entonces me dejo
transportar a la deriva,
con una carga de errores,
un acuciante temblor
en los huesos, las lágrimas, y un odre
sonriente de vino en la bodega.

¿Pero de qué hablo yo si no es de barcas?

Rimango un poco

Rimango un poco
fermo a largo.
La solitudine del mare
è calma, impenetrabile,
come la foschia
che infine s’alza
all’orizzonte
a disvelare i volti,
le linee del porto
verso cui dirigo.

L’ostinazione del tempo
salpa l’ancora
e allora mi lascio
trasportare alla deriva,
con un carico d’errori,
un fremito pressante
nelle ossa,
le lacrime,
e un otre sorridente
di vino nella stiva.

Ma di che parlo io se non di barche?

Suena la noche

Suena la noche
como una cáscara vacía,
como la inmensa caracola
del mar
que ante nosotros
feroz ruge
a esa playa
abandonada.
Los perros están
ahora tranquilos,
duermen acaso
en los patios sombríos.
Es la noche de San Lorenzo y,
claro, las estrellas
no los despiertan.
Como almas
a toda prisa
iluminan
por pocos instantes
la oscuridad del mundo.
Suena siempre la noche
como una cáscara vacía.

Suona la notte

Suona la notte
come un guscio vuoto,
come l’immensa conchiglia
del mare
che a noi di fronte
ruggisce forte
contro quella spiaggia
abbandonata.
I cani sono
tutti calmi ormai,
dormono forse
nei cortili scuri.
È la notte
di San Lorenzo, e
di certo le stelle
non li svegliano.
Come anime
in rapido passaggio
illuminano
per pochi istanti
l’oscurità del mondo.
Suona sempre la notte
come un guscio vuoto.

Una noche

A la manera de Don Maclennan

Sueño, a veces,
con pescar
los principios
que sostienen mi vida.
Es un sueño, obviamente.
Pero tu cuerpo en la oscuridad,
una cierta felicidad,
el margen del presente:
ahí construiré andamios,
mentiras, si me es preciso,
en la temblorosa lengua
que entonces Dante
escribió su carteo,
digamos Amor,
o Belleza,
aun si una luz
brilla agonizante
y solo una noche
apenas queda.

Una notte

Sogno, a volte,
di ripescare
i principî
che sottendono la mia vita.
E’ un sogno, ovviamente.
Ma il corpo tuo nell’oscurità,
una certa felicità,
il margine del presente:
ci costruirò ponteggi,
menzogne, se proprio devo,
nella lingua tremolante
in cui Dante allora
scrisse i suoi carteggi,
diciamo Amore,
o Bellezza,
pur se un lume
balugina morente
e una notte solamente
resta ancora.

Perdido en la niebla

Perdido en la niebla ya no me alarma
seguir ahora una senda segura
y me expongo a todo tipo de desdicha
cada aspecto de mi incompetencia.

Atrás, sé de generaciones ignoradas;
adelante, de hijos desconocidos. Un paso,
luego otro, un paso después del otro
procedo a tientas y cada dirección
nunca incursionada es pena solamente.

¿Dónde está la brújula que revela
con su aguja esta vida?
Quiero que me lo cuentes.

Pero todo lo que dice es:
“¿Has visto cómo este bucle tiembla
y empalidece con el viento alzado
por la furia del tiempo?”

Sperso nella nebbia

Sperso nella nebbia non mi curo più
di seguire ormai una via sicura
e denudo ogni tipo di miseria
ogni aspetto dell’incompetenza mia.

Dietro, so di generazioni sconosciute;
avanti, di figli sconosciuti. Un passo,
poi un altro, un passo dopo l’altro
procedo a tentoni e ogni direzione
mai imboccata è rimpianto solamente.

Dove sta la bussola che rimetta
in ago questa vita?
Voglio che tu me lo dica.

Ma tutto ciò che dici è:
“Hai visto come questa ciocca trema
e imbianchisce col vento alzato
dalla furia del tempo?”

Balanza

El cuerpo de un poema
compensa a duras penas
la carga de vida
en el otro plato.

Solo el engaño de las pesas
arregla la cuenta con las estrellas.

Bilancia

Il corpo d’un poema
bilancia a malapena
il carico di vita
all’altro piatto.

Solo l’inganno
dei pesi
pareggia il conto
con le stelle.

Traducción y nota de Renato Sandoval Bacigalupo