La casa estaba en silencio y el mundo estaba en calma – de Wallace Stevens

Wallace Stevens nació en Reading, Pennsylvania, el 2 de octubre de 1879. Tal como muchos críticos han señalado, entre ellos el norteamericano J. Hillis Miller, la continuidad de la poesía de Stevens yace en que se centra continuamente en la interacción de la mente y mundo o, en términos de Stevens, “imaginación” y “realidad”. “La poesía”, dice Stevens categóricamente, “es la declaración de una relación entre un hombre y el mundo”. Entre estos dos polos de una sumisión de la mente a la autoridad de la realidad, por un lado, y una afirmación del poder de la mente sobre la naturaleza, por otro lado, la poesía de Stevens fluctúa, ahora afirmando el dominio de un polo, ahora del otro, siendo incapaz finalmente de adjudicar la contienda o el antagonismo entre los dos.

 

La casa estaba en silencio y el mundo estaba en calma

La casa estaba en silencio y el mundo estaba en calma.
El lector se convirtió en el libro, y la noche de verano

fue como el ser consciente del libro.
La casa estaba en silencio y el mundo estaba en calma.

Las palabras fueron dichas como si no hubiera libro,
solo que el lector se inclinó sobre la página,

deseaba inclinarse, deseaba más que nada ser
el erudito para quien su libro es verdadero, para quien

la noche de verano es como una perfección del pensamiento.
La casa estaba en silencio porque así tenía que ser.

El silencio era parte del sentido, parte de la mente:
El acceso de la perfección a la página.

Y el mundo estaba en calma. La verdad en un mundo tranquilo,
en el que no hay otro significado, en sí

tranquilo, es verano y noche, en sí
es el lector inclinándose, tarde, y leyendo ahí.

The House was Quiet and the World was Calm

The house was quiet and the world was calm.
The reader became the book, and summer night

Was like the conscious being of the book.
The house was quiet and the world was calm.

The words were spoken as if there was no book,
Except that the reader leaned above the page,

Wanted to lean, wanted much most to be
The scholar to whom his book is true, to whom

The summer night is like a perfection of thought.
The house was quiet because it had to be.

The quiet was part of the meaning, part of the mind:
The access of perfection to the page.

And the world was calm. The truth in a calm world,
In which there is no other meaning, itself

Is calm, itself is summer and night, itself
Is the reader leaning late and reading there.

Extraído de Wallace Stevens, Selected Poems, Faber & Faber, Londres, 1978.
Version de ©Silvia Camerotto