Lucifer / Aux enfers|Iwan Gilkin

Cofundador de la revista La Jeune Belgique (La joven Bélgica), que agrupó entre 1881 y 1897 a lo mejor de la literatura emergente de ese “nuevo” país, Iwan Gilkin (1858-1924) fue un poeta y dramaturgo parnasiano que incursionó también en temáticas simbolistas, a pesar de ser crítico del movimiento. En sus obras, inspiradas por Charles Baudelaire y el Conde de Lautréamont surgen una y otra vez Satán, el Mal y los vicios del hombre.
Fueron justamente los poetas de La Jeune Belgique a quienes se puede considerar como “descubridores” de Isidore Ducasse. Los Cantos de Maldoror habían sido impresos en Bélgica en 1869 pero, más allá de unos ejemplares entregados al autor, nunca llegaron a ponerse en venta. En 1885, un volumen llegó a manos de Max Waller, por entonces director de la revista, y de inmediato Gilkin comprendió que se trataba de una obra fuera de lo común. Un extracto de Maldoror fue publicado el 5 de octubre de 1885 en el número 10 del quinto año de La Jeune Belgique. Los poetas belgas lo compartieron poco después con Léon Bloy y otros colegas franceses.
Gilkin fue un enérgico defensor del “arte por el arte” y atacó sin piedad el relajamiento en la métrica y la rima que comenzó a fines del siglo XIX, así como el “arte social” y el “anarquismo” en las letras. Entre sus obras, sobre las que flota el espíritu fin du siècle de la época, destacan Ténèbres (Tinieblas, 1892), La Nuit (La noche, 1893) y Le Sphinx (La esfinge, 1907).
Los poemas que presentamos fuera publicados en La Jeune Belgique, que el propio Gilkin dirigió a partir de 1891 hasta 1893 y de 1895 al final en 1897.

Lucifer

Gritó con una voz que quebró mis vértebras:
“En tu sueño, en la vasta paz de las tinieblas
donde tu reposo aguarda las flores del mañana,
aquí estoy, el brazo en alto, en la mano una llama.
Vengo a tocar tu corazón con mi mano luciferina.
Mira ahora, comprende y desespera.
¡Ah! Tu espíritu fútil disfrutando el error,
te atrevías a soportarte sin horror.
No veías tus cobardes supercherías,
ni tus viles apetitos de placeres marchitos,
ni tus debes, ni tus robos, ni tu falsa entrega
simulando el sacrificio y la sed de los tormentos,
ni los pavos vanidosos y locos con su baile nupcial
en la noche negra de tu alma y en su fango,
ni tus crueles, sensuales y celosos sueños
traidoramente cubiertos con una sonrisa tan dulce
que por mucho tiempo hizo creer en tu malvada bondad.
Ignorante de tu corazón, dejabas crecer a gusto
tu fuerza y tus instintos de ingenuo animal.
Pero yo soy el formidable explorador del Mal,
te traigo el don fatal de la Ciencia.
Intenta a partir de ahora soportar la existencia,
¡miserable! El viejo dogma no estaba equivocado:
“¡El crimen de saber será castigado con la muerte!”.
¡Ah! cuando pienso en la mueca tan graciosa
que hará al reventar tu sórdida carcasa,
mis dientes babean de alegría y bailo, y río
y mis alas de blandos dedos de murciélago
extienden los rubíes de sus fálicas uñas,
y exulto y me exalto con himnos católicos:
“¡Te Deum! !Te Deum! El Cielo ha hecho la Ley.
¡Pero la Obra y su angustia y su caída, soy Yo!”

— Señor, ¿qué responderé al demonio de fósforo?
He soplado sobre su llama y aún Os espera.

Lucifer

Il cria d’une voix qui brisa mes vertèbres :
— En ton sommeil, dans la vaste paix des ténèbres
Où ton repos attend les fleurs du lendemain,
Me voici, le bras haut, une flamme à la main :
Je viens toucher ton cœur, de ma main lucifère.
Regarde maintenant, comprends et désespère.
Ah! ton futile esprit se plaisant à l’erreur,
Tu t’osais supporter toi-même sans horreur;
Tu ne voyais ni tes lâches supercheries
Ni tes vils appétits de voluptés flétries,
Ni tes dois, ni tes vols, ni tes faux dévouements
Singeant le sacrifice et la soif des tourments,
Ni les paons vaniteux et fous faisant la roue
Dans la nuit noire de ton âme et dans sa boue,
Ni tes songes cruels, sensuels et jaloux,
Traîtreusement couverts d’un sourire si doux
Qu’il a fait longtemps croire en ta bonté mauvaise.
Ignorant de ton cœur, tu laissais croître à l’aise
Ta force et tes instincts de naïf animal.
Mais je suis l’Eclaireur formidable du Mal :
Je t’apporte le don fatal de la Science ;
Tâche de supporter désormais l’existence,
Misérable! Le vieux dogme n’avait pas tort :
« Le crime de savoir sera puni de mort! »
Ah ! quand je songe à la grimace si cocasse
Que va faire, en crevant, ta sordide carcasse,
Mes dents bavent de joie et je danse et je ris
Et mes ailes aux doigts mous de chauve-souris
Allongent les rubis de leurs ongles phalliques,
Et j’exulte et m’exalte en hymnes catholiques :
« Te Deum ! Te Deum ! Le Ciel a fait la Loi.
Mais l’Œuvre et son angoisse et sa chute, c’est Moi! »

— Seigneur, que répondrai-je au démon de phosphore ?
J’ai soufflé sur sa flamme et Vous attends encore.

En los infiernos

La curiosidad me ha conducido al Infierno,
donde Dante tuvo por guía a un sublime espectro.
Ciego y solitario, en el fondo del tenebroso reino,
arrastro perdidamente mis pies calzados de hierro.

Uno tras otro sufro suplicios de monstruosidad
que hacen en los dolores aullar la eternidad.
Podría huir, pero un extraño regocijo
me encadena tristemente al Rey de los maleficios.

Dejé toda esperanza en el umbral del pórtico oscuro.
Mis ojos han olvidado la dulzura del cielo puro
donde el sol se alza atrapando a las estrellas.

Humeantes fuegos negros consumen mis entrañas.
¡Ah! ¿Podré salir de estas espantosas moradas
como Dante, trepando sobre Satán, a contrapelo?

Aux enfers

La curiosité m’a conduit dans l’Enfer,
Où le Dante eut pour guide un sublime fantôme :
Aveugle et seul, au fond du ténébreux royaume,
Je traîne éperdument mes pieds chaussés de fer.

Tour à tour je subis les monstrueux supplices
Qui font dans les douleurs hurler l’éternité;
Je pourrais fuir; mais une étrange volupté
M’enchaîne tristement au Roi des maléfices.

J’ai laissé tout espoir au seuil du porche obscur.
Mes yeux ont oublié la douceur de l’azur
Où le soleil s’élance en cueillant les étoiles.

Des feux noirs et fumeux me consument les moelles.
Ah! pourrais-je sortir de ces hideux séjours
Comme Dante, en rampant sur Satan, à rebours ?

“Lucifer” extraído de La Jeune Belgique, Año 10, Tome IX, Número 3, Marzo de 1890, Bruselas. “Aux enfers” extraído de La Jeune Belgique, Año 13, Tomo XII, Número 1, Enero de 1893, Bruselas. Traducción y presentación Mariano Rolando Andrade para Buenos Aires Poetry, 2018.

 

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