El emperador de los relojes de agua | Yusef Komunyakaa

Yusef Komunyakaa (Bogalusa, Louisiana) es uno de los poetas vivos más importantes de Estados Unidos. Posee una vasta obra, en la cual se cuentan libros de poesía como Dien Cai DauI Apologize for the Eyes in My HeadNeon VernacularTalking Dirty to the GodsTaboo y The Chamaleon Couch. Asimismo es autor de piezas escénicas como Wakonda’s DreamSaturnalia y Gilgamesh: A Verse Play. Su trabajo literario ha ganado numerosos reconocimientos, entre los que se encuentran el Premio de Poesía del San Francisco Poetry Center, el Premio de Poesía Kingsley Tufts, el Premio Wallace Stevens y el Premio Pulitzer.

Los poemas aquí presentados fueron publicados por la Editorial Pre-Textos, en traducción del poeta Adalber Salas Hernández, miembro del comité editorial de Buenos Aires Poetry.

El amo de los cuervos

Sus plumas relucen luz húmeda
en oscuridad translúcida, su lenguaje
más viejo que el mijo, las gachas, el muladar
& las maldiciones. Poe tuvo que dejar mi lengua
antes de que pudiera volverme el guardador
de buenos presagios. Ellos siguen hablando
entre sí, pero si pronuncio
algunos tropos sacros del Beowulf,
escuchan como si entendieran
cada dáctilo andrajoso, incluso cuando
hablo con la voz de Grendel.
Me miran & se acercan saltando,
sus ojos oscuros & genuinos, brillantes
como el ónice. Ríen si río.
¿Saben que mis palabras
bendijeron naves de guerra en altamar
& bautizaron a un príncipe robusto?
Aquí, bajo el reloj de la torre,
frente a la colonia de grajos,
les ofrezco lo que comen.
Pero el maldito grupete
rehúsa mis semillas de girasol
& sobras de la mesa real.
Sólo alaban un trozo de carne cruda
en la punta de una tonta rama verde.

La pistola de oro

Siempre hay alguien que ama los lingotes
de oro, los aposentos & las tinas de oro, siempre
algún dictador escondido en una alcantarilla de concreto
gritando, Por favor, no disparen, un sumo sacerdote
versado en actos falsos & heráldica,
que bebe una poción luego de bañarse
en los lentos aceites del arrepentimiento, talismanes
& amuletos pulidos por varias vidas que ahora le
pertenecen, el saqueo de cajas fuertes & estuches
enjoyados, luz de luna sobre azufre, fuegos devorando
el cielo, & por esto es que mi corazón casi se rompe
cuando un hombre baila con la pistola de Gadafi
alzada sobre su cabeza, sabiendo que el sol
se aferra a todo lo que brilla & mientras los jóvenes
envejecen, siempre hay un cuervo
riendo sobre unas puertas de hierro.

Café du Rat Mort

Esta noche estoy cómodo
en esta decoración del Segundo Imperio
& es bueno que haya seguido mi parecer.

El autómata en un domo de vidrio
retiene mi atención exclusiva –
un mono fumando un cigarrillo.

Hay más que una simple navaja
en la daga brillante del pequeño asesino
que busca al hijo bastardo del emperador.

Rimbaud le dice a Verlaine,
“Por favor alza la mano –
quiero mostrarte mi experimento.”

No puedo creerlo, pero aquí viene
Fleur de Pipe, hablando sola
sobre cómo la luna la llevó a Balzac.

Esas dos de la isla de Lesbos
besándose bajo el grabado japonés
están en mi próxima novela gráfica.

Pero no puedo dibujarte un Bugatti
a menos que la bufanda luminosa de Isadora
flote tras su cuerpo como un cometa.

Todo lo que necesitamos es otro decantador
de agua helada & el brillo verde del ajenjo
vertido sobre un cubo de azúcar.

Extraído de Yusef Komunyakaa, El emperador de los relojes de agua, Editorial Pre-Textos, 2017. Traducción de Adalber Salas Hernández.

ub. la cruz del sur