Il colore dell’acqua (Samuele Editore 2016) | Alessandro Canzian

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Alessandro Canzian, nació en 1974 en Pordenone. En octubre de 2008 fundó la Samuele Editore dentro de la cual se ocupa de las publicaciones de poesía y organización de eventos. Como autor ha publicado algunos volúmenes de poesía. Artículos sobre la poesía salieron en Poesia, L’Espresso, La Lettura (Corriere della será), L’Unita, Il Piccolo, Il Segnale, Italian Poetry Review, entre otros. En 2013 sale su antología de poetas vénetos con introducción (The place to be) en Nemla Volume XXXV-Northest Modern Language Association, College of New Jersey.

OLGA

La muchacha de nombre Olga
es una muchacha que no conozco
ni nunca me enamoré de ella.
Pero si me la imagino la pienso
con la piel blanca como los cabellos
de mí padre, y el seno grande
-pero la memoria no deja ver y
con el útero profundo
como la oscuridad dentro de un hombre.

*

La muchacha de nombre Olga
camina cada noche a mi puerta.
A medianoche, once y algo,
con los tacones bien pisados
para hacerse recordar. Sé que alguien
se ha quejado. Luego la otra
noche la oí gritar
colgada a las manos de su pareja.

*

Ayer se llamaba Olga, mañana, Carla.
Su nombre no tiene importancia
en el trascurso del cuento. Su
dolor es igual a su placer, Olga
sabe que el bien y el mal son pares
más allá de tapetito que divide desde el exterior
el tejido suave de la vida.
Se ruega de tocar para entrar.

*

La muchacha Olga es una muchacha
que viste siempre con mucha cura,
refinada, hasta en las fisuras.
Habla correctamente cuatro idiomas
o cinco, nunca la escuché.
Viaja a menudo por trabajo.
Es desde las crujías del muro
que conozco su fe, nocturna,
cuando ruega a Dios con las rodillas.

*

La muchacha Olga me la imagino
el lunes con un vestido amplio,
coloreado, muy llamativo.
El martes con algo más adherente
a su piel, y así siguiendo
adelante en el vacío de la semana
cada vez más fajada a sus piernas.
Los cabellos recogidos, porque le caen.

*

La muchacha de nombre Olga
se corta las uñas cada martes
por la mañana, casi fuera un rito,
una cosa importante para el mundo.
Y tiene una mano entre las piernas
para respirar el aliento de Dios
cada vez que se duerme.
La muchacha de nombre Olga
está enamorada de forma abominable.

OLGA

La ragazza di nome Olga
è una ragazza che non conosco
né me ne sono mai innamorato.
Ma se me la immagino la penso
con la pelle bianca come i capelli
di mio padre, e il seno grosso
– ma la memoria non fa vedere –
e con l’utero profondo
come il buio dentro un uomo.

*

La ragazza di nome Olga
cammina ogni sera alla mia porta.
A mezzanotte, undici e qualcosa,
coi tacchi ben calcati
a farsi ricordare. Qualcuno
so si è lamentato. Poi l’altra
notte l’ho sentita urlare
appesa alle mani del compagno.

*

Ieri si chiamava Olga, domani, Carla.
Il suo nome non ha importanza
nel trascorso del racconto. Il suo
dolore è uguale al suo piacere, Olga
sa che il bene e il male sono pari
oltre il tappetino che divide dall’esterno
il tessuto molle della vita.
Si prega di bussare per entrare.

*

La ragazza Olga è una ragazza
che veste sempre ben curata,
raffinata, fin nelle fessure.
Parla correntemente quattro lingue
o cinque, non l’ho mai sentita.
Viaggia spesso per lavoro.
È dalle intercapedini del muro
che conosco la sua fede, notturna,
quando prega Dio con le ginocchia.

*

La ragazza Olga me la immagino
il lunedì con un vestito ampio,
colorato, molto appariscente.
Il martedì con qualcosa di più aderente
alla sua pelle, e così andando
avanti nel vuoto della settimana
sempre più fasciata alle sue gambe.
I capelli raccolti, perché le cadono.

*

La ragazza di nome Olga
si taglia le unghie ogni martedì
mattina, quasi fosse un rito,
una cosa importante per il mondo.
E tiene una mano fra le gambe
a respirare l’alito di Dio
ogni qual volta si addormenta.
La ragazza di nome Olga
è innamorata in modo abominevole

Extraído de Poesía Italiana, 1a ed. – Ciudad Autónoma de Buenos Aires : 116 p. ; 15×22 cm. Buenos Aires Poetry, 2018. Traducción de Antonio Nazzaro.

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