Los poetas de Poesía Buenos Aires [Raúl Gustavo Aguirre, Rodolfo Alonso, Edgar Bayley, Wolf Roitman, Jorge Enrique Móbili, Nicolás Espiro]

El grupo Poesía Buenos Aires surge como réplica sanguínea a la manifestación poética del 40, atacada de anemia, elegía y parálisis formal. Poesía Buenos Aires se presenta como retórica contundente frente a la retórica grandilocuente y desmayada y de pata ancha que todavía seguía en vigencia: estragos de Milosz, lecturas mal digeridas de Rilke, etc. Poesía Buenos Aires se lanza al ataque del convencionalismo romántico y le da un golpe de gracia. No se desentiende de los grandes temas (problemas) humanos, pero en el tratamiento delos mismos estos poetas “toman distancia”, por así decirlo, ironizan en el sentido de mantener un espacio neutro entre sujeto y objeto. El tono se vuelve desenfadado, se desacraliza “lo poético”. Se hace poesía sin “poesía”.

Poesía Buenos Aires logra medios expresivos más explícitos y directos. Los grandes temas, ademanes prestigiosos, los gestos del pensamiento especulativo, lo trascendente, en fin, se vehiculizan a través de las figuras del mundo cotidiano e inmediato. La idea es liberada de la abstracción.

Si bien la influencia francesa está presente en muchos de los miembros de Poesía Buenos Aires, no hay sumisión servil ni mimetismo a los modelos galos. Los mismos son bien digeridos y se obtiene un acento argentino.

Poesía Buenos Aires reúne tendencias (invencionismo, surrealismo), aglutina, produce síntesis bien resueltas. Asimismo reivindica la actitud vanguardista. Por otra parte, propone la fusión de la vida con el poema. Comunión poesía/vida. También se plantea la problemática de la poesía en relación con la sociedad. Se eleva así a la poesía categoría de vida/vidente.

Poesía Buenos Aires se libera de las grandes palabras prestigiosas y apela a los materiales verbales más cotidianos. Soslaya imágenes generales, los clichés, las figuras standars. 

Joaquín G. Gianuzzi¹

RAÚL GUSTAVO AGUIRRE

(Buenos Aires, 1927-1983)

Soy

Soy mi sudamericano y mi talión. Mi tatadiós, mi qué le voy a hacer y mis huérfanos, mis pisingallos y mis polvaredas. Idolo baratieri, mi cabeza está vacía pero mis ojos azoran a los ingenuos. Tengo una gran nervazón y así me difundo: deslumbramiento predecesor de la estafa.
Soy un gran carajo que huye cuando atropella, las miserias al aire, las que tenía cuando vine al mundo.

PARABOLA

Ese pájaro lleva el sol en su corazón.

Cuando comience a cantar
habrá mucho silencio aún entre su
…..música
será posible comprenderla
pero después muy lentamente
la música crecerá
y en el ardiente mediodía
en el mediodía ardiente y furioso
el pájaro y quien le seguía habrán
…..desaparecido.

BUENAS RELACIONES

Los prisioneros se detestan
pero a pesar de su rencor
se tratan con educación.

Los prisioneros se detestan
pero no obstante, por dignidad
jamás conversan con el guardián.

Los prisioneros se detestan
pero de noche mantienen diálogos
fingiendo que hablan solos.

JUEGO DE NAIPES

Todos teníamos adentro
el sol
la sombra

un sol distinto para cada uno
una sombra idéntica

todos teníamos razón
cartas que dar y recibir
la mesa no era grande
la casa era de todos.

PARA VIVIR

Para vivir,
yo busqué un sitio oscuro.
Para vivir.

Para vivir,
practiqué el mimetismo.
Para vivir.

Me compuse mil caras,
mil caras inocentes,
mil caras complacientes.
Para vivir.

Mil caras diferentes,
mi amor, mi buen amor,
mi amor que sólo tienes
la cara del amor.

Yo cavaba la tierra,
callaba, me escondía,
borré todas mis huellas,
me deshice de todo,
mi amor, para vivir.

Para vivir,
yo busqué un sitio puro.
Para vivir.

Para vivir,
sólo había este abismo,
mi amor, para vivir.

WOLF ROITMAN

1

me crecían los días
por la borda de cada rostro capturado

he aquí mis parientes
sus rodillas sin hadas y su mantel sin nichos
para el estupor muscular de las fábulas

mi madre
amenazando la sorpresa genealógica del tacyo
mi padre
que comparó sus viajes y se encontró medalla

he aquí el rostro de una criatura extinguida
a causa de un admirable retrato inacabado
ella llevaba en su nombre
el horario averiado de los ecos
yo en el mío
la sutura perfecta de un mediodía con hambre
ella me obligó su aurícula
una semana de buques dentro de mis párpados
yo le extendí una sábana incompleta
para el resto de su aliento

he aquí los rotros desmentidos
a cuestas
como la certidumbre de las ráfagas
uno por sonreír al compás de un alambique
otro por utilizar mis contagios
como tabla logarítimica
los más
por confundir mis campanas con un túnel

he aquí los rostros de mis amigos
y mi mujer reciente
para ellos
el clima insólito de mi edad
resuelta sin cicatrices

para ella
mis hombros enteros como números
para ella
todos los diques posibles de mis manos

2

lo más extraordinario que me puede suceder
es que tengo veinte años
y que he renunciado
a no hacer otra cosa que sobrevivir
a costa de un límite intacto
a costa de una tenaza calcinada
por el presagio infantil
con que asombran los naufragios

3

numerable
por los balcones que persiguen el abrazo

como un consejo tardío
he descorrido
el esternón de los profetas transgredidos por la tregua
delatado
mis actitudes de huésped continuo de la furia
y hasta qué punto soy libre
para dividir el acecho

simétrico por la lucidez
que nunca me costará un apellido
diferente por sus hijos
ni un hombro baldío
peinado con una consonante
he resuelto arribar como la lluvia
invicto
hasta el día respiratorio de los mástiles

JORGE ENRIQUE MÓBILI

(1927-1994, Buenos Aires)

Pequeños poemas para niños huérfanos

1

la casa que nunca nos habitarán los padres
es un trigo violento en la memoria
un potencial de ciencia hendido en el milagro

pero nada ha cambiado

me gusta escuchar las voces de la calle cuando pienso
si alguien repite la misma fábula no me importa
si el cielo cae en la boca de otro no me importa
si es un pan lejano el que salva el porvenir
será mi único orgullo mi única inocencia

sólo me queda ser niño a mí también
por la primera vez bajo el timbre de la sangre
maestro y niño

para escuchar que estoy naciendo
y que llueve
sobre un follaje azoado en la memoria

2

moneditas de calcio
hay que crecer tanto!

ella ha descubierto que los pájaros son sordos
y que por eso cantan hasta el exterminio
hasta llegar al día y a la muerte
donde la vida herroja su costra de pudor

este aire excesivo

3

yo tenía un martillo para el mar
y ya
y nunca
también en el mar

ahora salgo a balear la noche
porque sé
porque puedo
porque sólo podrán matarme con sonidos

niños de todas partes
en todas partes
con el abismo en todas partes

lo único que florece es la calle

4

saber viajar amar es demasiado
el mismo olor para todas las fábulas
la guerra con un número enorme en el zapato

niños siempre tendréis con qué beber

abro la ventana el mundo escucha y duerme
abro la ventana el cielo estremece los cristales
abro mis sueños el trueno del verano pasa erizado

cuántos dormirán con el mismo día en la cabeza

5

dormir
un número una voz un cuerpo

pero la piel no alcanza para los presagios
en la tierra pequeña
en la pequeña uña del espanto

si nadie tiene padre
ni madre
ni palabra suficiente
para detener el verano de un día elegido.

(1992)

Edgar Bayley

(1919-1990, Buenos Aires)

MARTES DE CARNAVAL

a Jorge Souza
a Paco Urondo

lejos de helena de troya
del hotel notre dame
de hans de islandia
y del mar de hojas desiguales y motores ahogados
lejos del sombrero olvidado en la última estación
lejos de las madrugadas y los días siguientes
de las cruces y el pálido fuego
circuido por vagabundos
lejos de la sonrisa del bien perdido
de la bahía y la noche rectangular
lejos del sol piel del amor
de la eugenia posible
de la madurez esquina posible del mundo
lejos del ascenso de la incisión más bien
de la ternura a la raíz del sur
lejos del punto de vista y los párpados lentos
de algunas islas detenidas para siempre
en el corazón y en las manos
lejos de algunas calles
de algunos dolores y compromisos
de escenas a la luz de las estrellas
y de conversaciones entre caballeros
lejos del rostro
lejos del trapecista internacional
lejos de la cascada
por donde corre tu vida
lejos de los nombres
de los días sumergidos en la amistad y el amor
lejos de las líneas telefónicas
de los precios módicos y los sueldos mensuales
lejos de las organizaciones
y de las plazas a la hora del amor
lejos del insulto
del olvido y las intemperancias
de algunas trompadas y grescas
de algunos incidentes policiales
lejos de la pálida existencia
de la oscura o la brillante
lejos de la caída o el ascenso
de algunas noches en blanco
de algunas pasiones en procura de lo absoluto
de canales por donde iban tus días sin saberlo
hoy recorres las calles de tu ciudad
es un martes de carnaval
quisieras ver otra vez algunos rostros
hace unos años pasaste la treintena
y procuras dominar unas pocas palabras
desconoces el nombre del porvenir
y el horario de los trenes
tengo hijos y amigos
voy al encuentro del día siguiente
las máscaras me rodean
bebo en un viejo vaso
entro en la caravana
oh mis lecturas mis embarcaderos
abro las puertas de par en par

LA VIOLENCIA

I

la violencia al sofocar el día
al arrojarte fuera del camino
te hace crecer por dentro un cliente helado
violencia reina de una madrugada oscura
olvido entre palabras calcinadas

estoy aquí debo comprender
decir correctamente organizar
no ceder posiciones al tumulto

debo salir cruzar no detenerme
compartir otra vez una alegría
venida del más alto corazón
entre los hombres

debo seguir cavar un nuevo surco
buscar buscar la voz del otro
escuchar extender
la morada y el aire

II

entretanto el horror
la confusión el miedo y la codicia
extendidos de costa a costa
socavan el ademán más puro
de la tierra al cielo

no sé nada
sólo veo las vías de la violencia
la fe el odio sordo del rechazo
y alguna esperanza no bien fundamentada

pero llegará un día en que las grandes floraciones del sueño
el amor resurrecto la cabellera distante del ave multicolor
el pífano del dios enmarañado y próximo
den otro rumbo a nuestra andanza
un día un día no contaminado

y el entretanto cae gota a gota
en la pulida oscuridad

Nicolás Espiro

Hombre en silencio

del alto al bajo signo estás presente
una potente siega eleva en el sol tu silencio
y ruedas con júbilo tus telas al duro aire a la luz dura

entonces vives el agua íntima de la mañana
y no quieres más trofeo que la lenta estola de la angustia
cada día al viento inmenso que socava la estación
la más pequeña raíz abre su tumulto en el asfalto
tú solamente en su perfume rudo
en los más profundos meses

luego de decir ya sabes
y quitas al sonido su incandescente pórtico
como el disco más puro de las horas un hombre te sostiene
y en tu semblante una ciudad comienza

ARS POÉTICA

¿Quiénes están aquí ? Son los himnos de ayer y de hoy, que ascienden girando. ¿Adónde van los himnos? Los himnos estallan a miles de metros de altura.

Es el que explora en el gran sueño ecuatorial, allí donde el tam.tam- lana su polen a la noche. ¿Qué cosas busca, que d tal manera vive? Los meridianos silvestres, y está conforme.

Es la ventana de mi cuarto, también aquí, con sus alas abiertas.
¿Qué es una ventana? Algo para el atardecer. ¿Y el atardecer? Un estuario? Una antigua fórmula de calor y de luz.
Son las bocinas, a lo lejos, y en verdad, las bocinas son bandadas en el atardecer; y en la alta noche están en las avenidas desiertas como una caricia está entre una mano y un cuerpo; y en la lluvia, como la luz que tiembla en la profundidad del asfalto, iluminan fugazmente las habitaciones y nuestra soledad.

¿Quiénes están aquí? Por ejemplo, los errores de la juventud y de la vejez. ¿Qué es un error? El alimento de los sueños por venir.

He debido, por fin aprender todo nuevamente.

Rodolfo Alonso

(1934, Buenos Aires)

Oda a Jonathan Swift
(1667-1745)

Lo que el humor no pudo
no lo tendrá la muerte.
Luz de la inteligencia,
corazón de razones,
luz de razón, el hombre
no siempre come sombra.
Propone, con modestia
(desde Irlanda, en el mundo,
hace trescientos años),
iluminar la vida,
o morirnos de risa,
al menos, de la infamia.

La muerte feliz

A lo que fue Albert Camus

Ya no tengo sorpresas de mi cuerpo,
de mi cuerpo feroz y delicado.
Porque aunque nunca hablemos de la muerte,
la Muerte es la medida en cuanto hablamos.
Negamos para ser, somos negando,
y el futuro es ayer, ayer futuro:
sólo el presente está desubicado.
Porque el voraz abismo nos transcurre
negamos para hacer, somos negados.
El instante, perpetuo Laocoonte,
Prometeo que delira, encadenado
a una nube que muerde, a una paciencia
que Sísifo soñaba. Hechos destino
a sabiendas o no, punibles, sanos.

Poderes de la lluvia

Me madrugan las gotas
cantándose en el techo.

Maimará se despierta
con calles vueltas ríos.

Rodando en la quebrada
roncan las rocas madres.

Y hay pájaros que ensayan
en las ramas mojadas.

¹ La presente introducción escrita por Joaquín G. Gianuzzi fue publicada en el Dossier PBA, publicado en Diario de Poesía nº 11, Periódico trimestral. Verano 1988/89.