Arnaut Daniel | Ezra Pound

De todos los poetas provenzales, Arnaut Daniel fue el que alcanzó mayor renombre: confería a las palabras nuevas sonoridades, incorporaba vocablos desconocidos, ensayaba diversas combinaciones. Mucho fue lo que de él aprendió Dante Alighieri, como el lector podrá comprobar si coteja la obra de Arnaut con De vulgari eloquentia. Con el pasar del tiempo y habiéndolo reconsiderado, Dante declaró simplemente: “il miglior fabbro” (el mejor artesano).

Arnaut Daniel, oriundo de Ribérac, Périgord, bajo Lemosín, cerca de Hautefort, fue el más ilustre compositor de canciones provenzales según lo afirma Dante en su “Purgatorio” (XXVI, 142). Tasso lo señala como el autor de Lancillotto, lo que no ha podido ser comprobado. Dante se refiere tan solo a su proze di romanzi. Tampoco se sabe a ciencia cierta si Benvenuto da Imola habla con conocimiento de causa cuando asegura que Arnaut Daniel, al alcanzar su mayoría de edad, entró a un monasterio, de donde enviaba poemas a los príncipes, y si compuso una sátira sobre Bonifacio Castillane; pero aquí presentamos algunos de sus canzos, los mejores que nos ha dejado. Poesía una rara habilidad para imitar a los pájaros, como se pone de manifiesto en el poema “Autet”, en medio del cual se detiene para exclamar: “Cadahus, en son us”, como canta un pájaro, empleando rimas muy ingeniosas y haciendo gala de un talento incomparable. En “L´aura amara” grita como los pájaros en el otoño, y lo mismo ocurre en “Doutz brais e critz”, su mejor poema.
En “Breu brisaral” imita tal vez el rudo cantar del juglar inglés, de quien aprendió “Ac et no l´ac”; hay quien lee escomes en lugar de engles (inglés), pero es muy probable que en la corte de Ricardo hubiera un juglar inglés. Si Bertran llama al herman de Ricardo “joven re Engles”, ¿por qué no podría ser que hubiera un juglar inglés, versado en aliteraciones? Como asimismo pudo haber tenido alguna canción arábiga: era erudito en letras, y conocía el lemosín y el latín, y había leído a Ovidio, quien le inspiró su Atalanta, y posiblemente a Virgilio. Y también menciona a Palux Laerna, que muchos copistas hacen constar como Uzerna, pues desconocían el lugar al que estaba haciendo referencia. Por lo tanto, no sería de extrañar que supiera música arábiga y hubiera escuchado, aun ignorando el sentido de las palabras, alguna canción en el tosco idioma sajón.
Al componer sus canciones en rimas escarsas, introdujo en la poesía provenzal una terminología que no es dable encontrar en ninguna parte, así como también vocablos semilatinos. En la rima emplea muchos más sonidos, pues como hacen notar Canello o Lavaud, hace uso de noventa y ocho sonidos rimados en diecisiete canzos, en tanto que Peire Vidal emplea cincuenta y ocho en cincuenta y cuatro canzos, Folquet treinta y tres en veintidós poemas y Raimbaut Orenga ciento veintinueve rimas en treinta y cuatro poemas, proporción menor a la de Arnaut. Algunas de las canciones de Arnaut son totalmente libres e irregulares durante todo el desarrollo de la composición. Los últimos cinco versets siguen las huellas de los primeros, pues la misma melodía se repite de idéntica manera o con pequeñas y ordenadas variaciones. Tras los primeros poemas, sin embargo, no siempre busca la rima dentro de la estrofa. En todos sus poemas da pruebas de su maestría, compone ritmos irregulares y hermosos, y aunque el lector se empeñara, no podría leerlo como yámbico inglés. Aun cuando Arnaut compuso la primera obra del blank verse en los siete versos iniciales de “Sols sui”, al filigranar las rimas y hacer seis repeticiones en cada canzone, abrió el camino de dante, quien compuso su extenso poema haciendo solo tres. Pero tenemos la certeza de que no emplea la rima atage y otras rimas típicas de la lengua provenzal, donde tantos canzos se componen a semejanza unos a otros sobre uno o dos sonidos, monótonamente, de principio a fin (…).
De todos los poetas provenzales, Arnaut fue el que alcanzó mayor renombre: confería a las palabras nuevas sonoridades, incorporaba vocablos desconocidos, ensayaba diversas combinaciones. Mucho fue lo que de él aprendió Dante Alighieri, como el lector podrá comprobar si coteja la obra de Arnaut con De vulgari eloquentia. Con el pasar del tiempo y habiéndolo reconsiderado, Dante declaró simplemente: “il miglior fabbro” (el mejor artesano) (…).
Las últimas líneas de “Doutz brais” llevan un mensaje, como podría hacerlo un sirvente. Pero Arnaut jamás compuso un sirvente completo ni incursionó en el terreno político, como Bertran de Born. En el citado poema es la única vez que aborda ese tema. Se hizo juglar tal vez como medio para ganarse el sustento y sólo componía cuando se le antojaba, sin obedecer órdenes, como lo demuestra la conocida anécdota de la canción juglar rival, que aprendió y recitó, palabra por palabra, ganando de esa manera la apuesta (…).
El arte de Arnaut Daniel no es un arte literario: es un ajuste perfecto entre las palabras y las melodía, poco más o menos, un arte desaparecido.

Extraído de Ezra POUND, “Arnaut Daniel”, en Ensayos Literarios, Selección y prólogo de T. S. Eliot. Traducción de Julia J. de Natino y Tal Pinto, Tajamar Editores, Santiago de Chile, 2016. Selección de Juan Arabia para Buenos Aires Poetry, 2018 – pp. 155-208.