Trobar Clus: Peire d’Alvernha

A poco iniciada la lírica trovadoresca, desde el punto de vista puramente estilístico y más allá de muchos otros matices, vemos cómo los mismos poetas se clasifican en dos bandos opuestos por lo que se refiere a su modo de expresión: el trobar leu y el trobar clus.

Así se refiere a estas dos formas el maestro trovador Giraut de Bornelh en una de sus canciones: “Ja, pos volrai clus trobar / no cut avet maint parer / ab so ben ai mester / a far una leu chanso / qu´eu cut c´atretan grans sens / es, qui sap razo gardar, com los motz entrebeschar” (“Y si quisiera trovar herméticamente, no creo tener muchos colegas, aunque me es preciso hacer una canción ligera, pues creo que, si se quiere proceder de modo razonable, tanto se debe tener gran juicio como entrelazar las palabras”1.

Tal como lo define Martin de Riquer en Los Trovadores. Historia literaria y textos, “El trobar leu (o leugier, o pla) significa literalmente «versificación sencilla», «poesía fácil, ligera, llana», con lo que queda suficientemente definido y precisado su estilo: llaneza de expresión, facilidad de comprensión por parte del auditorio, ausencia de recursos estilísticos complicados, de palabras de doble sentido o de uso poco corriente”2.

Frente al trobar leu, tal y como prosigue de Riquer, “hallamos lo que para entendernos podemos llamar provisionalmente «poesía hermética», y que los antiguos trovadores denominaba con los términos de trobar clus (literalmente «versificar cerrado», o sea nuestro moderno «hermético»”3.

El trobar clus propiamente dicho, aparece en los primeros tiempos de la poesía trovadoresca. Su complejidad estriba en el empleo de una dicción fundamentalmente enigmática y en el recargamiento excesivo de conceptos y palabras.

Aunque hay otra forma, además, de «poesía cerrada», y que es el hermetismo del trobar ric, muy propio de autores como Arnaut Daniel, trovadores que se preocupan sustancialmente de la belleza de la forma en detrimento del contenido.
Ezra Pound, en sus Ensayos Literarios4, decía que el objetivo principal de este trovador era imitar el sonido de los pájaros en sus canciones5.

Esta bifuración entre una escuela sencilla (trobar leu) y las escuelas herméticas (trobar clus6 y trobar ric) aparece desde los primeros tiempos de la lírica trovadoresca, y puede ejemplificarse a partir de la controversia poética o tensó entre Raimbaut d’Aurenga y Giraut de Bornelh, “Era·m platz”.

Es necesario recordar que un trovador vivía de su oficio y que necesitaba de una amplia popularidad y que sus canciones se divulguen.

Juan Arabia

NOTAS
1 TOMADO DE MARTÍN DE RIQUER, LOS TROVADORES. HISTORIA LITERARIA Y TEXTOS, EDITORIAL ARIEL, BARCELONA, 2011, P. 470.
2 MARTÍN DE RIQUER, OP. CIT., P. 74.
3 MARTÍN DE RIQUER, OP. CIT., P. 75.
4 EZRA POUND, ENSAYOS LITERARIOS (SELECCIÓN Y PRÓLOGO DE T.S. ELIOT. TRADUCCIÓN DE JULIA J. DE NATINO Y TAL PINTO, TAJAMAR EDITORES, SANTIAGO DE CHILE, 2016.
5 OTRAS CARACTERIZACIONES DEL TROBAR CLUS Y TROBAR RIC APARECEN EN EL TEXTO DE H. J. CHAYTOR, FROM SCRIPT TO PRINT.
6 EN QUARTERLY REVIEW, OCTUBRE DE 1913, POUND ESCRIBE QUE LAS FORMAS INTRINCADAS DEL TROBAR CLUS NACIERON DE LAS CONDICIONES DE VIDA: LAS CANCIONES TENÍAN UNA PARTE FUNDAMENTAL EN LAS INTRIGAS AMOROSAS: “SI SE DESEA HACERLE EL AMOR A UNA MUJER EN PÚBLICO, HAY QUE ECHAR MANO AL SUBTERFUGIO” (EN K. K. RUTHVEN, A GUIDE TO EZRA POUND´S PERSONAE).

 Peire d’Alvernha (…1149-1168…)

La mayoría de los críticos que enumera de Riquer (Vossler, Appel, Jeanroy, Del Monte, etc.) consideraron a Marcabrú como el iniciador del trobar clus. Piere d´Alvernha, seguidor de este último, presume de su hermetismo: “Me es muy agradable / y simpático / quien se dispone a cantar / con algunas palabras / apretadas y cerradas (serratz e clus) / de las que uno no teme avergonzarse”. 

Cantarai d´aqestz trobadors*

En esta composición (o Tensó monológica) de Peire d’Alvernha los trovadores son retratados epigramáticamente, con intención burlesca y satírica. Tiene gran importancia en materia informativa, ya que da a conocer a algunos trovadores, o aficionados a la poesía, de los que no se tiene ninguna otra noticia. 

I. Cantaré de estos trovadores que cantan en diversos estilos y el peor cree expresarse muy bien; pero tendrán que cantar en otro sitio, porque veo que entre ellos se mezclan cien pastores, ninguno de los cuales sabe si sube o si baja.

II. En esto es culpable Peire Rogier, por lo que será acusado primero, pues canta abiertamente de amor; y más le valiera un salterio en la iglesia o sostener un candelabro con un gran cirio ardiendo.

III. Y el segundo, Giraut de Bornelh, que parece un odre seco al sol con su perverso cantar escuálido, que es canto (propio) de vieja aguadora; que si se mirara en un espejo, no se estimaría un comino.

IV. Y el tercero, Bernat de Ventadorn, que es un palmo menor que Bornelh; en su padre tuvo un buen servidor en disparar con arco manual de saúco, y su madre calentaba el horno y recogía los sarmientos.

V. Y el cuarto, el lemosín de Briva, el juglar más menesteroso que exista hasta Benavent; y cuando el desdichado canta os parecerá un peregrino enfermo, que casi tengo piedad de él.

VI. Y Guilhem de Ribas, el quinto, que es malvado por fuera y por dentro, y dice todos sus versos roncamente, porque su canturreo es tan malo que del mismo modo lo haría un perro, y sus ojos parecen de estatua de plata.

VII. Y el sexto, Grimoart Gausmar, que es caballero y hace de juglar; y pierda a Dios quien se lo consiente y le da vestidos verdes y abigarrados, y de ahora en adelante por uno que sea armado caballero se ajuglararán más de ciento.

VIII. Con Peire de Monzó son siete desde que el conde de Tolosa le dio, cantando, una tonada agradable, y fue cortés con quien se la robó y procedió mal porque no le cortó aquel pie que llevaba colgando.

IX. Y el octavo, Bernart de Saissac, que nunca tuvo un buen oficio, sino el de ir pidiendo mezquinos regalos, y lo aprecié menos que el fango desde que pidió a Bertran de Cardalhac un viejo manto sucio.

X. Y el noveno es Raimbaut, que se hace demasiado jactancioso de su trovar; pero yo lo reduzco a nada, porque no es alegre ni ardoroso. Por esto considero lo mismo a los gaiteros que van pidiendo limosna.

XI. Y Ebles de Sanha, el décimo, a quien nunca le vino ningún bien de amor, aunque canta con gracia: un villanuelo hinchado, litigioso, del que dicen que por dos puguesas aquí se alquila, allí se vende.

XII. Y el undécimo, Gonzalbo Ruis, que está demasiado satisfecho de su canto, en el que presume de caballería; y nunca buen golpe fue asestado por él -tan mal armado iba- si no lo encontró huyendo.

XIII. Y el duodécimo un viejecito lombardo que llama cobardes a sus vecinos, y él mismo siente espanto; pero compone tonadas muy gallardas con palabras falsas y bastardas, y le llaman Amable.

XIV. Peire d´ Alvernha tiene tal voz que canta como rana en pozo, y se alaba mucho delante de toda la gente; pero es maestro de todos, con tal que aclare un poco sus palabras, porque apenas las entiende nadie.

XV. El verso fue hecho para los zampones, en Puigverd, riendo y jugando.

I. Cantarai d’aqestz trobadors
Que canton de maintas colors
E-l pieier cuida dir mout gen!
Mas a cantar lor er aillors
Q’entrametre-n vei cen pastors
C’us non sap qe-s mont’o-s dissen.

II. D’aisso mer mal Peire Rotgiers,
Per qe n’er encolpatz primiers,
Car chanta d’amor a presen!
E valgra li mais us sautiers
En la glieis’o us candeliers
Tener ab gran candel’arden.

III. E-l segonz, Girautz de Borneill,
Qe sembl’oire sec al soleill
Ab son chantar magre dolen,
Q’es chans de vieilla porta-seill!
Que si-s mirava en espeill,
No-s prezari’un aiguilen.

IV. E-l tertz, Bernartz de Ventedorn,
Q’es menre de Borneill un dorn!
En son paire ac bon sirven
Per trair’ab arc nanal d’alborn,
E sa mair’escaldava-l forn
Et amassava l’issermen.

V. E-l quartz, de Briva-l Lemozis,
Us ioglars q’es plus qerentis
Que sia tro q’en Beniven,
E semblari’us pelegris
Malautes, qan chanta-l mesquis,
C’a pauc pietatz no me’n pren.

VI. E-n Guillems de Ribas lo qins,
Q’es malvatz defors e dedins,
E ditz totz sos vers raucamen,
Per que es avols sos retins,
C’atretan se’n fari’us chins!
E l’uoil semblan de vout d’argen.

VII. E-l seises, Grimoartz Gausmars,
Q’es cavalliers e fai ioglars!
E perda Dieu qui-l o cossen
Ni-l dona vestirs vertz ni vars,
Que tals er adobatz semprars
Q’enioglarit se’n seran cen.

VIII. Ab Peire de Monzo so set,
Pos lo coms de Tolosa-l det,
Chantan, un sonet avinen,
E cel fon cortes qe-l raubet,
E mal o fes car no-il trenqet
Aqel pe que porta penden.

IX. E l’oites, Bernatz de Saissac,
C’anc un sol bon mestier non ac
Mas d’anar menutz dons queren!
Et anc puois no-l prezei un brac
Pois a-n Bertran de Cardaillac
Qes un vieil mantel suzolen.

X. E-l novens es en Raembautz,
Qe-s fai de son trobar trop bautz!
Mas eu lo torni en nien,
Q’el non es alegres ni chautz!
Per so pretz aitan los pipautz
Que van las almosnas queren.

XI. E n’Ebles de Saigna-l dezes,
A cui anc d’amor non venc bes,
Si tot se chanta de coinden:
Us vilanetz enflatz plages,
Que dizen que per dos poies
Lai se loga e sai se ven.

XII. E l’onzes, Gonzalgo Roitz,
Qe-s fai de son chant trop formitz,
Per q’en cavallaria-s fen!
Et anc per lui non fo feritz
Bos colps, tant ben non fo garnitz,
Si doncs no-l trobet en fugen.

XIII. E-l dotzes, us veilletz lombartz.
Que clama sos vezins coartz,
Et ill eis sent de l’espaven
Pero sonetz fai mout gaillartz
Ab motz maribotz e bastartz,
E lui apell’om Cossezen.

XIV. Peire d’Alvernge a tal votz
Que canta de sus e de sotz,
E lauza-s mout a tota gen!
Pero maistres es de totz,
Ab c’un pauc esclarzis sos motz,
C’a penas nuils hom los enten.

XV. Lo vers fo faitz als enflabotz
A Puoich–vert, tot iogan rizen.

* VERSIÓN EXTRAÍDA DE MARTÍN DE RIQUER, LOS TROVADORES. HISTORIA LITERARIA Y TEXTOS, EDITORIAL ARIEL, BARCELONA, 2011, PP. 334-341 INTRODUCCIÓN Y NOTAS DE JUAN ARABIA PARA BUENOS AIRES POETRY, 2018.