El disfraz de mi padre | Sharon Olds

Premio Pulitzer de Poesía en 2013, Sharon Olds nació en 1942 en San Francisco, California, y desde hace años imparte clases de creación literaria en la Universidad de Nueva York. Ha publicado Satan Says (1980), The One Girl at Boy´s Party (1983), The Dead and the Living (1984), The Gold Cell (1987), The Father (1992), The Wellspring (1996) y Stag´s Leap (2012) (Premio Pulitzer, 2013). 

El disfraz de mi padre

De alguna manera nunca me detuve a pensar
que a mi padre le gustaba vestirse de mujer.
Tenía su lenguaje de signos para decir que las mujeres
hablaban mucho o eran estúpidas,
pero en cuanto había una fiesta de disfraces
se vestía como nosotras, las pelotas de tenis
como pechos—pelotas por pechos—la peluca rubia
de paje, el lápiz de labios, se contoneaba
con movimientos llenos de gracia
como si un solo ser pudiera contener el
universo entero, los límites curvándose de regreso para
aparecer por detrás. Seis pies, y tal vez
uno ochenta, uno noventa, tenía las piernas
formadas de un Betty Grable varón—vestido con una falda
corta, se reclinaba contra una columna de la biblioteca
haciendo durar su quinto trago, mirando
a su alrededor desde la reclusión de su máscara
con esos ojos salados. La vecina
tenía cola y orejas, estaba envuelta en papel de aluminio,
era Kitty Foil, y mi madre tenía
un pequeño esmoquin, pero él siempre ganaba
el premio. En esas noches, tenía una mirada osada,
como si se estuviera librando de algo,
un aire de triunfo, de haber robado algo que
le había pertenecido. Y que yo haya sabido, como mujer
nunca vomitó, no se desmayó, no hizo
esos gestos de desprecio con las manos, solo se reclinaba,
voluptuoso, a sus anchas, profundamente
presente, como si captara todo su potencial, cruzando
al otro lado dentro de sí mismo, y de vuelta,
al otro lado y de vuelta.

His Costume

Somehow I never stopped to notice
that my father liked to dress as a woman.
He had his sign language about women
talking too much, and being stupid,
but whenever there was a costume party
he would dress like us, the tennis balls
for breasts—balls for breasts—the pageboy
blond wig, the lipstick, he would sawy
his body with moves of gracefulness
as if one being could be the whole
universe, its ends curving back to come up from behind it. Six feet, and mayne
one-eighty, one-ninety, he gad the shapely
legs of a male Grable—in a short
skirt, he leanes against a bookcase pillar
nursing his fifth drink, gazing
around from inside his mascara purdah
with those salty eyes. The woman from next door
had a tail and ears, she was covered with Reynolds Wrap,
she was Kitty Foil, and my mother was in
a teeny tuxedo, but he always won
the prize. Those nights, he had a look of daring,
as if he was getting away with something,
a look of triumph, of having stolen
back. And as far as I knew, he never threw
up as a woman, or passed out, or made
those signals of scorn with his hands, just leanes,
voluptuous, at ease, deeply
present, as if sensing his full potential, crossing
over into himself, and back,
over and back.


Este poema de Sharon Olds, en traducción por Inés Garland, forma parte de un libro que será publicado por la editorial Gog y Magog en diciembre de 2018.