combustión espontánea | Carlos Llaza

CARLOS LLAZA (LIMA, PERÚ, 1983). POETA Y TRADUCTOR LITERARIO. GRADUADO DE LAS UNIVERSIDADES DE EDIMBURGO Y DE OXFORD. PRESELECCIONADO PARA EL BRIDPORT POETRY PRIZE (MANCHESTER, 2012). AUTOR DEL LIBRO BRAME EL FUEGO (BUENOS AIRES, 2009) y NATURALEZA MUERTA CON LANGOSTA (2018, Buenos Aires Poetry). ACTUALMENTE VIVE EN GLASGOW (ESCOCIA) Y FORMA PARTE DEL COMITÉ EDITORIAL DE BUENOS AIRES POETRY. 

la bolsa negra

Un pescado en la mesa
a la hora del almuerzo,
caos en el ojo lunático.

Intacto hasta hace poco,
coleando su ignorancia,
yace frente a ti, comensal,

tras haber sido eviscerado
y repartido en porciones.
La reunión poco después

desaparece. Escamas y espinas
perseveran en los platos,
hasta que, libres de todo,

vuelven al principio:
la cocina, el anonimato,
la bolsa negra.

monstruo

Cuando duerme, el silencio
resopla como las bestias.

Expele polvo y humo por
las narices, bate los labios.

De la garganta amarilla
surgen bramidos de oruga—

la nostalgia por el viento
que aflige a los seres caídos

quienes a falta de plumas
visten sus alas con hojas secas.

Dado que no tiene párpados—
pobre—no cierra los ojos

sino que noche tras noche los devora
y con el canto del gallo los regurgita:

la boca espástica cual orificio
de gallina ponedora: la luz del sol

rompe a reír en la ventana.

corazón

Acá se hundieron nuestras raíces,
en este lecho de plumas y escamas,
bajo la sombra del árbol.

Aquí, Adán y Eva emprendieron
la multiplicación de los panes
y los peces. Tal vez juntaron

sus pechos con amor y lujuria
o simplemente muertos de frío
sobre la hojarasca animal.

Ahora, en otoño, el árbol, tras haber dado
más fruto que el año anterior, reposa.
En esta cama de desechos,

dos perros, uno blanco, el otro negro,
duermen enroscados como yin y yang.
No hay lápida alguna,

nada que pruebe que hubo una mancha
de sangre; sólo las brasas humeantes
de un fuego reciente,

una tienda de campaña, algunas prendas
colgadas de un cordel, el palpitante
corazón de una manzana.

combustión espontánea

La urgencia súbita de reparar,
de atender el dolor de corazón,
de enunciar un propósito de enmienda.
La rehabilitación de mordeduras

que, desde el techo y las paredes, brillan;
donde las cámaras y los ladridos
cuelgan de redes de alambre de púas.
Tus manos resemblan un cernícalo—

tigre como todo pájaro—cuyos
nudillos de piedra, enardecidos
por las plumas, buscan alzar vuelo:
la combustión espontánea que surge

de los latidos de cada promesa.
Tus rodillas se clavan en el lodo
con elegancia digna de escultura,
no obstante, nada permanece donde

nosotros queremos—los platos rotos
pegados con saliva. El apetito
por el sol se extiende: la rebelión
de nuestros días bajo luz de vela.


Poemas inéditos de Carlos LLAZA, Buenos Aires Poetry, 2019.