La edición como una forma de pedagogía | Entrevista a Manuel Borrás

El actual director de la editorial valenciana Pre-Textos, estuvo de paso por Buenos Aires y habló con PERFIL sobre la labor del editor en tiempos de crisis. 

por Juan Arabia

Manuel Borrás (Valencia, 1952), es uno de los fundadores y el actual director de una de las editoriales independientes más reconocidas y prestigiosas de nuestra lengua, la Editorial Pre-Textos.
Licenciado en Filología moderna por la Universidad de Valencia, en las especialidades de alemán e inglés, desde muy joven y junto a Manolo Ramírez y Silvia Pratdesaba, fundó hace ya más de 40 años el sello que lleva al día de hoy más de 1500 títulos publicados.
Por su labor en la edición de poesía, ensayo y narrativa, Borrás obtuvo -entre otros reconocimientos- la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes (Ministerio de Educación, Cultura y Deporte de España) en 2016.
Tras su visita a nuestro país y en diálogo con PERFIL, Borrás opinó que la crisis en el sector editorial, tanto en nuestro país como en el extranjero, debe instalarse en el marco de la evidencia: “Estamos asistiendo imperturbables al descrédito de las humanidades y no haría falta repetir que esa es la antesala siempre para el advenimiento de los maximalismos. No seré yo el que me oponga a los avances tecnológicos, pero tampoco voy a convertirme en un beato de los mismos. Hay muchos modos de quemar los libros y también de colonizar las mentes, y soy de la opinión de que mucha responsabilidad en ello tienen los gurús de la tecnología que, prohibiendo a sus hijos el acceso a las pantallas antes de los doce años, están sembrando entre los padres y enseñantes acomodaticios la leyenda de que ese también es un modo de domeñar a sus niños  desde su más tierna edad, travistiéndolo de didáctico. Es decir, nos están vendiendo el espejismo de poder estar en muchos sitios a la vez sin preguntarse nadie para qué nos sirve esa nueva ubicuidad si en el fondo no sabemos fijar la mirada en nada”.
Al igual que Borges, Borrás descree en la lectura obligatoria: “Creo que esa actitud está remando en contra de lo que se pretende. Yo concibo la edición como uno de los posibles medios de ejercer la pedagogía. Pero para mí la figura del pedagogo no puede desligarse de su condición de seductor. Algo que le espeluzna al poder y a la institución. Y esto no es algo que diga MANUEL Borrás, esta tesis ya la sostenían los pedagogos griegos de la Antigüedad. El seductor es sólo aquel que logra suscitar en los otros estados de perplejidad y debería ser por todos conocido que no hay mejor medio de transmisión de un conocimiento que cuando se propicia previamente en el otro ese estado de perplejidad. Siempre, claro, que se contemple el horizonte ético al que se obliga todo pedagogo a la hora de enseñar”.
El editor, por otro lado, consciente de lo que muchas editoriales en España y el resto del mundo están haciendo en pos de acrecentar sus ventas, afirma que los editores industriales y oportunistas “se están remitiendo exclusivamente al público, sin importarles lo más mínimo aquello que someten a la intemperie de los otros”.
La Editorial Pre-Textos cuenta con numerosas y disímiles colecciones. Entre las más destacadas se encuentran “Narrativa Contemporánea” y “Narrativa Clásicos”; “Textos y Pretextos”, colección de carácter misceláneo acerca de la literatura, estética y ensayo literario; y “La Cruz del Sur”, “Poéticas” y el “Pájaro Solitario”, colecciones de poesía que en el caso de traducciones además incluyen las versiones originales.
De los autores más memorables que publicó, cabe destacar la obra de Darío Jaramillo Agudelo, José Watanabe, Alberto Girri, John Burnside, Eugenio Montejo, Ángel Bonimini, Giorgio Agamben y Ramón Gaya.
Para Borrás la crisis del libro no es exclusiva de nuestro ámbito lingüístico: “Espanta ver cómo colegas europeos y americanos están abandonando las sendas de los grandes editores que les precedieron para entregarse de modo incondicional al mercado o al dios dinero, editando libros que no pasarían, por ejemplo, en una editorial como Pre-Textos la prueba del nueve. Y lo más increíble es cómo se santifican esos bodrios por unos hipotéticos críticos literarios. Críticos que lo único que hacen es aventar un malentendido, que sólo se creen los ingenuos o directamente idiotas que desde luego también abundan en nuestro medio. Yo creo, asimismo, que los hispanos pecamos de provincianismo, aceptando pagar adelantos descomunales por libros mediocres, mientras nuestros colegas extranjeros se están negando sistemáticamente a cuantificar lo mucho y bueno que se escribe en nuestra lengua. Y nadie menos nacionalista que yo, pero es evidente que la mejor literatura que se escribe en nuestros días, entre las lenguas que yo leo, es en inglés y español. En el español, no nos olvidemos, de las dos orillas. Incluso me atrevería a decir que no tenemos nada que envidiar los hispanos en esa materia a los anglosajones”.


Publicado en CULTURA / Diario PERFIL – Domingo 30 de diciembre de 2018.