El padecimiento, o sobre la vida | Andrés Felipe López López

 

Andrés Felipe López López (Colombia) es Doctor en Filosofía y Postdoctorado de Investigación en Ciencias Sociales. Profesor de la Universidad de San Buenaventura y de la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, Colombia. Catedrático invitado a otras universidades del país como la Universidad Católica de Oriente o el Politécnico Gran Colombiano.
Investigador en los campos de la Fenomenología de Edmund Husserl, la Historia económica y política de Colombia, la Antropología filosófica, la Filosofía de la Lógica, la Teoría de la verdad y la Literatura.
Es autor de libros como Vida humana fenomenológica. Cuatro estudios sobre Edmund Husserl y Personalismo filosófico y Fenomenología de la persona en Karol Wojtyla, entre otros. En poesía ha publicado El vestigio de tu sangre persigo entre la hierba y Del amor a ti y a otros asuntos (Buenos Aires Poetry, 2017).

 

Se llega virgen a todos los acontecimientos de la vida.
Tengo miedo de no saber
cómo arreglármelas con mi dolor.
Marguerite Yourcenar

I

Cuando hables a los animales
y se desmayen por tu poesía;
cuando hables a las plantas
y se duerman por tu poesía,
serás Dios.
Una persona infinita
cuando les hables otra vez
y se despiertan con tu lírica.

II

¿Qué haría el perro si alcanza el vehículo al que ladra y persigue?
No sabría qué hacer.
Así es el hombre con la verdad,
la sigue como un perro que ladra a los vehículos que pasan por sus calles,
pero no se ha preguntado
qué haría con ella al conquistarla.

III

No seremos recordados por lo mucho que ganamos,
sino por lo mucho que dimos.
Destruyamos los espejos que le sirven al amor fanático por sí mismo
y reconstruyamos todos los espejos
en los que se reflejaron hombres trabajando juntos.

IV

Hay lugares, como el infierno, que pertenecen al diablo,
pero el diablo los tiene arrendados
mientras él vive en el infierno.
Es que en el infierno hay menos monstruos que en esos lugares.
Estos lugares están en el mundo,
esos monstruos se parecen a los hombres.

V

Desde las mónadas vegetales o los procesos vegetales pasivos y la afección,
desde las pulsiones del embrión,
pasando por el antílope madre que se pone al alcance del depredador
para que sus crías sobrevivan el hambre y la sed del estómago y la garganta del carnívoro,
pulsando inconsciente en un sentimiento proto-moral de la leona
que deja de devorar a su presa cuando después de desgarrarla ve que es madre,
pasando por los actos básicos de curiosidad que ya muestra el niño
aun cuando todavía no ha advenido la palabra
ni la marcha erguida ha sido constituida,
cruzando los primeros actos de solidaridad del niño de tres años,
incrementándose en los significados descubiertos del mundo,
y hasta alcanzar la más perfecta teoría,
la más mística obra de arte, la más alta existencia ética,
está la teleología de la conciencia conquistando impleciones de sentido.