Tres miradas a un campo de amapolas | Deryn Rees-Jones

 

Deryn Rees-Jones nació en 1968. Es poeta, crítica y editora. A partir del 2002 imparte cursos en torno a la poesía del siglo XX en la Universidad de Liverpool. Su área de interés es la poesía escrita por mujeres tanto en siglo XX como en el XXI. Ha sido nominada a varios de los premios más importantes Ha publicado los siguientes libros de poesía: The Memory Tray (1994), Signs Round a Dead Body (1998), Quiver (2004) y Falls and Finds (2008) y los ensayos Carol Ann Duffy (1999; 2001; 2009) y Consorting with Angels: Modern Women Poets (2005). Traducción de Verónica Zondek. 

 

TRES MIRADAS A UN CAMPO DE AMAPOLAS

El primero, el sueño de un puntillista:
gota de sangre, un achaque o una mancha
de dolor.

*

Aumenta el zoom, donde una hormiga dobla una brizna
de pasto y los pasos de sus hermanas
son pisadas de quebranto.

*

¿A dónde ahora? A la oscuridad, donde una semilla
posiblemente cante, imaginando una vida
empujada hacia la forma, puro color.

THREE GLANCES AT A FIELD OF POPPIES

The first, a pointillist’s dream:
blood drop, an ache, or a smudge
of dolour.

*

Zoom in, where an ant tips a blade
of grass and the steps of its brothers
are footfalls of sorrow.

*

Now where? To the dark, where a seed
might sing, imagining a life
pushed into form, pure colour.

DETALLES EN TORNO A UN CUERPO MUERTO

Un día, por casualidad, descubrirás que eres el primero
En encontrar el cuerpo de un hombre:

Una tarde mientras caminas por un bosque desconocido,
O paseas por una playa secreta —¿ebrio o dormido?— o peor
Entras a una habitación largamente familiar
Ahora con un cuerpo silencioso de mirada fija
En una de sus esquinas o en un extremo.

Recuerda entonces, que es tu deber recordar:
Como yacía la mano con exactitud sobre el piso, cómo estaba
puesto el cuello, desesperadamente, la línea de vértebras,
Un giro de tobillo o un giro de cabeza. Si no tienes una cámara fotográfica
Debes poner mucha atención en cómo sus suaves cabellos negros
Se inundan de verde con luz u hojas.
Fíjate como cada dedo del pie es indiferente a las cosquillas,
A una puerta que se abre, a la cháchara o a la marea adormilada; el modo en que
Las piñas del pino o las novelas han sido diseminadas
Sin intención a su alrededor– silenciosas como él, como meteoritos, regalos sin abrir,
Como enormes conchas olvidadas.

Y debes cerciorarte si acaso el suelo o el piso se encuentran alterados o
pisoteados, si es que la frondosa alfombra está arrugada,
Marcada por las ceniza o tiene rastros de sangre.

Recuerda que es tu obligación examinar y anotar
Hasta el más mínimo detalle porque puede ser de importancia vital.
Usa tus ojos. Se vigilante. ¡No dejes que nada
sea demasiado pequeño! Y cuando hayas terminado y debas volver,

Abre el periódico que encontraste en algún lugar intrascendente.
Siéntate por un rato y quizás ponte a leer. Respira hondo tres veces.
Si es posible, toma una taza de te. Después de un rato,
Sigue la pista de las voces murmurantes y los ronquidos sin rostro
Que son los otros hombres,
Cuyos sonidos que de un modo extraño se agrandan por la noche
Aparecen cual hebra desde quién sabe dónde.

SINGS ROUND A DEAD BODY

Some day, by chance, you’ll find that you’re the first
To find the body of a man:

As you walk one evening in an unknown wood,
Or stroll along a secret beach – drunk or asleep? – or worse
Enter a long familiar room
Which has a silent staring body
At its corner or its end.

Remember, then, that it’s your duty to remember:
How the hand lay on the ground precisely, how the neck
Was placed, despairingly, the line of vertebrae,
A turn of ankle or a turn of head. If you’ve no camera
You must note exactly how his soft dark hair’s
Rained green with light or leaves.
Note how each toe is unresponsive when it’s tickled,
By opening door, by rabbit, or by sleepy tide; the way that
Pine cones or novellas have been thoughtlessly
Strewn round him – silent as himself, like meteors, unopened gifts,
Like huge forgotten shells.

And you must check whether the ground or floor’s disturbed or
Trampled down, whether the leafy carpet’s crumpled,
Scarred with ash, or trailed with blood.

Remember it’s your duty to examine and write down
The smallest sign which may be vitally important.
Use your eyes! Be vigilant! Let nothing
Be too small! And when you’ve finished, and you must return,

Open the newspaper you found at some inconsequential place.
Sit for some time, and read perhaps. Take three deep breaths.
If it is possible, drink tea. After a while,
Follow the murmuring voices and the faceless snores
That are the other men,
Whose sounds that strangely amplify at night
Appear from nowhere like a thread.


ESTOS POEMAS FORMAN PARTE DEL LIBRO POESÍA GALESA CONTEMPORÁNEA QUE SERÁ PUBLICADO POR BUENOS AIRES POETRY (COLECCIÓN ABRACADABRA) EN 2019. TRADUCCIÓN Y PRÓLOGO DE JORGE FONDEBRIDER, PEDRO SERRANO Y VERÓNICA ZONDEK CON LUCIANA CORDO RUSSO Y RHIANNON GWYN.