A un poema de Charles Bukowsky | Jorge Aulicino

JORGE AULICINO (BUENOS AIRES, 1949) ES POETA Y PERIODISTA. TRADUJO ENTRE OTROS A PIER PAOLO PASOLINI, CESARE PAVESE, FRANCO FORTINI, ANTONELLA ANEDDA Y BIANCAMARIA FRABOTTA. EN 2011 APARECIÓ SU TRADUCCIÓN DE INFIERNO, DE DANTE ALIGHIERI, Y EN 2015 LA TRADUCCIÓN DE LOS TRES LIBROS QUE COMPONEN LA DIVINA COMEDIA, QUE ACABA DE REEDITARSE EN CHILE. EN 2018 SE PUBLICÓ TAMBIÉN SU TRADUCCIÓN DE LOS DOS LIBROS DE POESÍA DE CESARE PAVESE, TRABAJAR CANSA Y VENDRÁ LA MUERTE Y TENDRÁ TUS OJOS. HABITUALMENTE PUBLICA TRADUCCIONES DE POEMAS ITALIANOS CONTEMPORÁNEOS EN EL BLOG OTRA IGLESIA ES IMPOSIBLE.

ESTACIÓN FINLANDIA, SU OBRA REUNIDA, INCLUYE DIECISÉIS LIBROS PUBLICADOS HASTA 2011, ENTRE ELLOS LA LÍNEA DEL COYOTE, LAS VEGAS, LA NADA Y CIERTA DUREZA EN LA SINTAXIS. FUERA DE ESA RECOPILACIÓN, PUBLICÓ LIBRO DEL ENGAÑO Y DEL DESENGAÑO (2011), EL CAMINO IMPERIAL (2012), EL CAIRO (2015), CORREDORES EN EL PARQUE (2016), MAR DE CHUKOTKA (2018) Y el reciente libro El río y otros poemas (Ciudad Autónoma de Buenos Aires: Barnacle).

FUE INTEGRANTE DEL CONSEJO DE DIRECCIÓN DE DIARIO DE POESÍA Y DIRECTOR DE LA REVISTA Ñ DEL DIARIO CLARÍN.

EN 2015 RECIBIÓ EL PREMIO NACIONAL DE POESÍA.

 

 

A un poema de Charles Bukowsky

¿Soledad, voces de los dioses, los
calmos dioses que no imaginó la religión? Sólo
tendrías los dioses de tormenta, la barba
alborotada, lo máximo
que supo la mente imaginar en cuanto
a dioses y a Dios.
¿Las noches brillantes de fuego?
Las noches brillantes de fuego son solo
pantanos,
solicitudes al verdugo, modos
de iluminarse del vacío, camino
del héroe ante la mirada popular,
aunque te cueste la piel curtida de placeres a medias,
como un sabor en el que se mezcla la gota de vino
con saliva, ceniza, semen.
La única forma de que la pasión no se aleje
para siempre
es el círculo delgado,
la raya, la arbitrariedad del signo que se parece a algo
o a nada, catacresis
o abstracción, selva estampada en la porcelana, que
vivirá más que vos y yo.

Ezra Pound sentado en las escaleras de la Dogana

Sentado en las escaleras de la Dogana,
sentiste el mar y sus múltiples negocios,
la imposibilidad de enumerar ventas y pájaros.
Esa cercanía con lo innumerable mueve
a iluminar las cosas y compararlas
como quien subraya con grueso rojo o azul
en unos libros de cuentas, o
alza reliquias hacia la luz, o sopesa la carne.
Aquí hay olor a folios y sello, cera y brea,
al cemento agrio cubierto de guano
que sobrevuelan las gaviotas,
seres de mirada honesta,
sin escrúpulos para comer basura o carne.
Todo lo procesan. Todo es tráfico, de algún modo.
En el arsenal de los venecianos la pez arde todavía.
Lo abstracto se hace material en Venecia
o en cualquier puerto, pero más en este que ya no es.
Símbolo o signo, trofeo en la pared cada pieza de a ocho.
Navegación hay detrás de la moneda,
el duro olor de las letrinas,
shithole en el que se mueve y huele el interés,
lobos de mar y focas, acantilados y habitaciones de madera,
los fusiles de chispa y el negro cuero del caído en la estepa.


Extraído de Jorge AULICINO, El río y otros poemas, Ciudad Autónoma de Buenos Aires: Barnacle, 2018.