Once Poemas | Luis la Hoz

Luis la Hoz (Lima, 1949) es poeta, editor, periodista y promotor cultural. Libros de poemas: Poesía (im)pura (antología, 2018), El sol entre las islas (2017), Cosa de nadie, 100 poemas (antología, 2010), Geografía inútil (2006), Una flor amarilla (2004), Los poemas de Federico (2003), Oscuro y diamante (1998), El antiguo ardor (1993), Los adolescentes (1987) y Ángel de hierro (1984). Seleccionó las antologías 10 aves raras de la poesía peruana (2007), y Vendrá la muerte y tendrá tus ojos, 33 poetas suicidas (1988). Ha editado 14 libros de poesía joven, nacional y extranjera, en Ediciones de los Lunes. Fue fundador del diario limeño La República y codirector de la revista literaria AUKI. Ha dictado talleres de poesía en diversas universidades de Lima. Dirigió la Casa de Poesía Eguren, el departamento de Cultura del distrito de Miraflores, el Centro Cultural del Ministerio de Educación, el Centro Cultural de la Escuela de Bellas Artes, y la gerencia de Cultura, Educación y Turismo del distrito de Barranco. Ha organizado legendarios recitales y conversatorios sobre poesía en los bares limeños Ekeko, Nosferatu, Patagonia, Sancho Panza y Jazz Zone. Reside en Lima.


ÁNGEL DE HIERRO

1

Por las calles de la ciudad va mi amor,
espléndido tras las frutas, los semáforos,
los puestos de gloria de los guardias.
Por las calles va mi amor en este tiempo
sobre el cual todo se ha dicho y no basta.
Mi bello amor inmolado a las serpientes,
a los vidrios rotos de las fiestas,
al acanto, a los laureles
y a esas miserias
que este siglo ha fabricado para su propio uso.

2

Habitante del césped de los parques
y del rocío que llega como música de la madrugada.
Fogonero, ebrio, chofer de taxi.
Hijo de Gilda y de Enrique.

Más delgado que la lluvia de nuestra ciudad.
Nunca gris, siempre tumultuoso y algo desolado.
Tan falso como es una imagen en el agua,
tan verdadero como el agua.

3

Dos o tres veces me pregunté por qué escribía
y siempre fue como si oliera, desde lejos, un perfume.

Me da terror esta ciudad.
Sus habitantes parecen fieras de un pobrísimo zoológico.

Yo también puedo ser otra fiera con el lomo astillado.
Nadie escapa de las perlas negras que caen con violencia
de asesino.

Como otros, paseo por mi jaula
buscando el perfume que abra el candado una vez más.

4

Un hotel a medianoche.
Habitación 302, dice el encargado como si fuera
…………….de otro mundo.

En el registro escribo mi nombre
y una profesión más decente que la mía.

Subo. Penumbra en los corredores, olor a creso,
suspiros traspasando las puertas.

Yo soy un nuevo transeúnte,
otro suspiro entre las rendijas.

Por unos días mi reino será el 302, una cama,
una mesa, un cuadro de caballos que galopan.

LOS ADOLESCENTES

2

Una noche mis sueños fueron
lo que nunca habían sido.
Desperté mojado, perdido en la oscuridad,
a punto de morir.

Por la ventana pasaban lentos haces de luz,
orquídeas, voces llamando a la provocación.

Qué fue aquello. Aún recuerdo los espasmos
y el agua saliendo como un géiser
y la sed y el orgullo en llamas.

Pero también recuerdo una especie de soledad,
ahora la entiendo, recién puedo nombrarla.
Soledad de taxi perdiéndose en una esquina,
madrugada en silencio
y sobre la pista mi nombre
transformándose en otro nombre.

Un día los sueños cambian, mudan de ropaje,
muestran escenas tan hermosas
como un trozo de vidrio destellando
bajo la luz de la luna,
tus músculos tensos como alambres electrificados
y el estallido y el ardor
y los gruesos perfumes de un nuevo jardín.

4

Ningún día es bueno.
Todos son agujas y tú eres un escuálido muchacho
que solo tiene derecho a mirar lo que no le pertenece.
Nada sabes. El saco que te abriga es de tu viejo
y lo llevas encima con los ajustes que el destino ha ordenado.
Tu madre es el destino
y bailan en el cielo tres o cuatro aves que miras alejarse
y con ellas quisieras irte y no puedes
y caminas
y tu nombre lo escribes una y otra vez
en una hoja en blanco
y lo estudias y observas su composición
deseando que tu rostro por fin se haga realidad
en ese maldito garabato.
Tener un garabato es más importante que cualquier cosa.
Tu nombre pertenece al exclusivo ornamento de tu mano.
Nadie firmará igual.
Podrás escribirlo en una pared
y quedar eternizado para siempre.

Ningún día es bueno.
Todos son agujas que vienen implacablemente
y tú no tienes nada que hacer.

5

Dos cosas y después la calle.
Deseo el cielo y esto que me ofrecen
no me sirve para nada.
Y una tercera y otra vez la calle.
Prefiero la noche.
Un tipo canta una canción y toca el piano
y en el bar tardará el fuego en extinguirse.

Genios de la noche, brujas de labios hambrientos
y piernas largas
para el largo amor que los hombres buscan
como flor perdida.
Esto es el amor y estos los que acuden a su reino
con ropas de pordiosero.

A pesar de su miseria, para mí las calles son doradas
y resplandecen con durísima belleza.
Y la noche también es dorada y todo lo malo
es tan bueno que dan ganas de llorar.
Maravillosos peces agitando sus colas de tul,
medias de seda, cortas palabras sin aliento
y el piano acariciando los pálidos rostros,
la luz de neón, el plástico,
los vasos escanciados.

13

Mírame sonreír. Mírame.
La noche termina y soy feliz porque tú existes.
Ayer sonreí ante las luces.
Hoy sonrío ante otras luces. Es sencillo.

Tener más años te hace más sabio
y más próximo a la muerte,
que eres tú mismo ante lo que por fin has de saber.

Mírame, este soy yo,
perfecto y digno como cualquiera
que puede contarte una buena historia.

Soy un tipo que camina.
Siempre seré un tipo que camina.
El cielo no pregunta cuál es la edad de los pájaros.

ORO Y ARRIBA EL CIELO

Tú caminas mirando el suelo, preguntándote
si debajo de él está la felicidad.
Nadie te acompaña, quién podría.
Todos te son casi insoportables,
como los ojos sin párpados de dios,
como los estragos de una sorda borrachera.

Tú pusiste en vitrina todos tus deseos,
los mostraste igual que a oro puro.
Luego, como quien incendia un bar a medianoche,
…………..los incendiaste, rompiste botella tras botella,
…………..aquí están mis alhajas,
…………..llévense todo.

Hoy una sensación de trance te acompaña.
Tal si llegara no la muerte
sino una parte de la muerte, justo a tiempo.
Y tú te detienes, levantas la mirada, un par de nubes,
arriba el cielo, nada más.

ANCIANO EN UN PARQUE

Por fin algunas cosas desaparecieron.
Ya no son necesarios el cubo de licor, la nicotina,
los gusanos de la simulación.
Ya no son necesarios. Es así ahora.
Todo ha pasado y el aire cruza entre los árboles
y el tiempo cruza entre los árboles
tan suavemente.

La bruma se desvanece como se han desvanecido
los deseos, nunca más aquellas amapolas,
nunca más los pájaros vomitando
…………..su implacable oro.

Todo ha pasado
y en el parque la memoria está vacía,
casi vacía, dos o tres nombres, alguna fecha,
vacíos como una vacía taza de té,
la cama cuando anochece, mañana en el parque.

EX LIBRIS

Te he puesto, Hernández,
en el librero.
Por fin, tú, en el librero,
mi amado y detestable.

Con tu cara en una fotografía,
con tu voz que recuerdo y oigo,
con lo que tu mano hizo
para gracia y honor de los solitarios.

El azul añil, el verde, el amarillo.
La coronación de Mozart,
las artes médicas y el box,
acompañándote en la travesía,
y ellos también acompañándote,
los judíos, los negros,
algunos ingleses,
14 españoles y Rafael Sanzio.

Digamos que estás decentemente
acompañado.
La travesía será larga en mi librero,
en todos los libreros donde ahora habitas,
serenamente y sin dolor.

HAY DÍAS

Hay días en que la belleza es enorme.
Otras veces no bebo.
Me exalto por muchas cosas.
Vivo en el Perú y eso me exalta.

Cierta vez alguien me maldijo,
no recuerdo su cara,
dijo que sufriría como un perro.
Todos sufren como perros,
a qué tanto escándalo, le contesté.

Pero insistió
y fui nuevamente maldecido
y sufrí como un perro.

Hay días. La exaltación,
la belleza, el Perú,
¿y el sufrimiento?
bien,
gracias.

FEDERICO Y LOS PÁJAROS

tienen mucho en común.
Cantan en las madrugadas sin importarles
el universal y ajeno cansancio.

Alborotan
de rama en rama
con la más pura insolencia.

Cualquier grano o material terráqueo
es tomado en instantánea propiedad,
ávida la boca.

Todo lugar es bueno
para sus doradas
digestiones.

Federico mira por la ventana.
Un azulejo
acaba de llegar.

EN LUGAR DEL PARAÍSO

lo que sucedió esa tarde / ese año en el salón de la
vieja casa / oblicuo rayo de sol cruzando los altos
ventanales / lentas partículas de polvo en el tubo
de luz / simples acontecimientos de repente vueltos
esplendor / probables sabidurías de algún modo
halladas

en lugar del paraíso

una sola certeza / un solo sueño / un solo corazón

en lugar del paraíso

las palabras y el silencio de las palabras / las
palabras y el sonido de las palabras / mecánica de
la baba/ telaraña / ángel inesperado y economía /
dulce tacho de basura / llenado / vaciado /
diariamente y sin piedad

en lugar del paraíso

tomar como ejemplo Muerte sin fin / destripar cada
estrofa / encontrar el cuchillo capaz de diseccionar
cóncavo minuto / impúbera / la sangre anda de rojo

en lugar del paraíso

epifanía / como llaman los griegos al deseo / carne /
corrupción / los ojos que contemplan / las manos
que hurgan

en lugar del paraíso

tácticas / estrategias / lo que sirve para transitar
impune las nuevas e infinitas calles por donde corre
ardiente lava / puertas / ventanas / el rostro
instantáneo de alguien / quién es alguien

en lugar del paraíso

piel / cuerpo dorado / incienso / lo que se encontró
una vez puede encontrarse dos veces / hola adiós /
hola adiós / hasta que los relojes revienten

en lugar del paraíso

ningún remordimiento / cualquier monstruo irreal
y tibio en vez del padre / huir del padre / amado
héroe de las equivocaciones / sus sueños contables /
su revólver / solo siempre / aquí por siempre

en lugar del paraíso

junto a madre / albahaca inundando el mediodía /
rubia / plena de hijos / y el hijo primero al sur de
orión / perdonado / tal vez nunca perdonado /
contemplando erídanus / corriendo a erídanus /
aterrado frente a erídanus / desobedeciendo /
incendiando / cuál es el país de uno / qué tiene uno

en lugar del paraíso

páginas en blanco / las propias páginas en blanco /
protervas y minuciosas como son las dudas /
malvadas convivientes de aquella única certeza /
literae / barro en la boca / hambre en la boca /
los oficios de la boca transcritos con puño de hierro

en lugar del paraíso

no hay manera / así se nombran las cosas /
adverbio de tornasol / alambres / formas del
azufre / qué más / inventar a alguien / inventar
una noche / la memoria trae filos de botella /
sobras que las noches subsiguientes van licuando

en lugar del paraíso

vestido al revés / vanidoso al revés / ebrio al revés /
mudo al revés / blindado al revés / coronado al revés /
todo al revés pero llegado a ser lo que desde el
principio / esa tarde de ese año en el salón de la
vieja casa

en lugar del paraíso

un anillo de oro cayendo sobre una bandeja de
plata / las letras que le faltan al mar sin duda
extraviadas en alguno de los amadísimos juguetes /
tantos en tan poco tiempo / tantos en tanto tiempo

SAN RAMÓN dos

Juan Quispe poseyó a Teodocia bajo los papayos.
Con los ojos abiertos, con la boca abierta
La penetró como las raíces de un árbol a la mansa tierra.

Todo se detuvo.
El chillido del gavilán,
El fragor de las abejas en sus góticos panales.

Intenso añil el cielo
Entre los espacios que permitieron
Las altas enredaderas.

Silenciosos,
Un cuerpo sobre otro
En la profunda inmensidad.

Juan Quispe y Teodocia se levantaron.
Él se acomodó el pantalón,
Ella sacudió las hojas aplastadas de su falda.

A los nueve meses nació el Teodocio.
Y después Pancha y luego María.
Bajo los papayos.

LA CALLEJERA

2

Hay algo descalzo
En la sabiduría.

Debajo de las ramas de un pino
Está la sombra del pino.

El verano posee los antiguos
Y próximos veranos,

Y hay trenes
Y ácido ribonucleico.

Arte de la física,
Arte de la química,

Nomenclaturas y substancias
Sobre el mármol del sigilo.

El arte
Del miedo

Que ha inventado
Todas las palabras,

Incluso el prodigio
Insensato de dios,

Un adjetivo para Borges,
Episteme, ebriedad,

Los objetos regalados
Por la mar océano.

Arte de los labios
Hambrientos

Cuando llegas
Y soy tu presa

Genital,
Grasa estupenda,

Sangre y dientes,
Tiras de piel,

Desgarrados gramos
De musculatura.

Descalza llega
La sabiduría

Y ávida y tenaz
Y una, tú, La callejera.

“¿Y si un día descubres que, finalmente
La culpa es un premio
Y tenaz castigo, la esperanza?”

Es extraño. No hay anotaciones
En el papelito encontrado
Y no recuerdas si eres tú el elucubrador

Has sido pudoroso generalmente
Estricto en el oficio de nombrar las cosas

Una calle es una calle
Otra cosa los que la caminan con su biografía a cuestas

Una puerta es una puerta
Madera, bisagras, cerrojos
Para entrar y para salir de la vida
Para no volver nunca a la vida

Una ventana es casi siempre una ventana entreabierta
Y la silueta de alguien
Que solo es alguien
Quién será, cómo será, la silueta de alguien
Que cruza por la ventana entreabierta

La culpa un premio. La esperanza castigo
Un gato camina entre los geranios
Es solo un gato entre los geranios
Y de repente aparece en la memoria
Duna en el desierto de Atacama
Tres contrabandistas, una trampa
El precio fijo de una puñalada

Fuiste testigo de un asesinato
15 tú que habías partido para ver el mundo
Y viste los estertores de un cuerpo despatarrado
Sobre las arenas del mundo

Contemplas al gato entre los geranios
Rosadas las flores y amarillo el micho
15 tú, 30 tú, 60 tú
Sobre las arenas del mundo

Algún día vas a morir, seguro que vas a morir
Y lo que viste y lo que te ha tocado ha sido asombroso
15 tú, 30 tú, 60 tú
Perplejo ante las mañas
Que la historia consigna

Pero perplejo también frente al amor
Que fue fiel y fue correspondido
-por este verso bien merecerías aplausos de Pessoa
De alguno de los Pessoa-
Y cae de maduro otro recuerdo
Chau Juventud Comunista del Perú
8 versos incorrectos celebraron
Los senos de una muchachita perversa

15 tú, 30 tú, 60 tú
Es verdad, trasminaron asombro y desasosiego
Por muchas de tus palabras desde el inicio de tus palabras
Pero también es verdad que, por fin
Frente a la mar turquesa
De turquesa pintaste tu casa. Por fin tu casa
300 metros sobre las arenas del mundo
Paredes que el salitre carcome cada invierno
Sombra bajo los palos de naranjo cada verano

15 tú, 30 tú, 60 tú
Fechas, documentación legal, hijos, huesos rotos, yesería
El perfume como poética
La práctica implacable del tacho de basura
Todos los maestros que honraste y ahora como ellos
En los anaqueles
No tus libros sino el lomo de tus libros

Y vuelves al papelito
La culpa un premio, el castigo de la esperanza
Jodido papelito


Colaboración enviada por Víctor Rodríguez Núñez (Cuba) | Buenos Aires Poetry, 2019.