CI VEDIAMO L´UN L`ALTRO CARO | Nicolás Salerno

NICOLÁS SALERNO FERNÁNDEZ (1980, CHILE) ES POETA Y PHD. EN LITERATURA, PONTIFICIA UNIVERSIDAD CATÓLICA DE CHILE, ACADÉMICO DE LA FACULTAD DE GOBIERNO, UDD. SU PRIMER LIBRO DE POESÍA, SARRACENO, fue PUBLICADO POR BUENOS AIRES POETRY EN 2019.


 

 

CI VEDIAMO L´UN L`ALTRO CARO

Créeme: tiene razón la vida. Siempre y en cualquier caso

Rainer María Rilke

Cuando leas esto
probablemente seas aun más fuerte,
nunca lo suficiente como para derrumbar el templo
pero sí para mantener el tuyo en pie.
Tendrás a tu haber unas cuantas Dalilas
que ignoraran que tu fortaleza no yace en tu pelo.

Todos tenemos nuestras Dalilas
pero no somos Sansones como tú
y una vez que nos cortan el pelo
este no vuelve a crecernos,
y nos volvemos débiles,
timoratos
a menos que tengamos a alguien
con tu fuerza para levantarnos
y tú, el más fuerte, ya no estarás cerca.

No vas a estar,
con esa mirada intensa de Enfant terrible,
que quiere llevarse el mundo por delante.
No oiré tu risa,
Pequeño y dulce demonio
ni volveré a ver tu imagen desgarbada
reflejo de tu genio precoz
como la de mi ídolo de Charleville.

No volveré a cargarte cuando tengas miedo
o simplemente no quieras caminar más,
ni compraremos toneladas de comida
que no comeremos, ni libros y juguetes
groseramente caros
solo para hacer enojar a tu madre,
y reírnos de cómo ella
más temprano que tarde
terminaba siendo nuestra cómplice.

Traté de sacarte tantas veces de mi vida,
fui incapaz de soportar ese peso hermoso
que viene contigo,
Del cual no puedes huir, como yo;
olvidarte fue siempre un acto fallido
amigo del alma:
Ya sabes, soy un bebecito
no Hulk ni Vader.

No te veré crecer,
verás, me lo había propuesto
pero pasan cosas entre los “grandes”
pequeñas y estúpidas
como hacer del ego un principio moral.
Entre esas batallas inútiles y sus treguas
no estabas tú,
y por muchos meses no te vi
renuncié a esa idea
con una pena lenta
como día de verano en Santiago.
Pero de repente estabas ahí
igual que siempre:
a medio bañar, hablando hasta por los codos
mañoseando por la comida
y los trocitos de un mundo,
de nuestro mundo
irremediablemente roto
parecieron volver a encajar
un par de mañanas de otoño
en uno no lugar,
en un no tiempo.

No te veré crecer,
pero no lo necesito
sí que seas digno de quien eres:
valiente como solo la vida puede enseñarte a serlo,
alegre y brillante, como los dioses
único e imprescindible
para mi desgracia.


© Nicolás Salerno | Inédito | Buenos Aires Poetry, 2019.