Cove | Enrique Lihn

Extraído de The Dark Room and Other Poems | Edited with an introduction by Patricio Lerzundi | Translated by Jonathan Cohen, John Felstiner and David Unger | New Directions

Cove

Love in this chalk-white village of dark fisherman
lives two steps from hate,
and tenderness, defunct, hides out in dreams
that dilate the eyes of the town idiot.

Dawn: the sea sleeps under the sun
like some drunken giant after a battle;
a life was lost last night in its white-
gloved hands, crueler than snow.
But the dead man´s companions came back
in their shells, stuffed with bloody seed,
and spread their agonized spoils on the sand.

Middar: tattooed men sit at the table
and their woman stay next to them,
keyed to the danger of their hands waving
for another glass of wine
wilder every time.
The vital war between the sexes,
and all hands go down to the beach
as to another lover, jeering at her
while they row in a drunk´s raging dream.

Shipyard of the sun wounded by the sky
in the firing line of the waves.
It´s time to go off to sea and snare its birds
unless a brawl of men or dogs or cocks
keeps the pack of the boats ashore.

Night brings a little peace to the cove,
a bit of fresh water forgets
itself and muddles in the idiot´s eyes.
Someone I can´t forget is rising in me
like a wave in the moon-bound sea,
pounding my face inside till I go blind.

(J.F.)

Caleta

En esta aldea blanca de oscuros pescadores
el amor vive a dos pasos del odio
y la ternura, muerta, se refugia en el sueño
que agranda la mirada del loco del villorrio.

Amanecer: el mar se duerme bajo el sol
como un gigante ebrio después de una batalla;
alguien perdió la vida, anoche, entre sus manos
enguantadas de blanco, más crueles que la nieve.
Pero los compañeros del caído volvieron
en sus valvas ahítas de sangrienta semilla
y extienden en la arena sus trofeos agónicos.

Mediodía: a la mesa se sientan los tatuados
y sus mujeres les guardan las espaldas
atentas al peligro de sus gestos que ordenan
otro vaso de vino
más loco cada vez.
Luego, la guerra a vida entre los sexos
y los gañanes bajan a la playa
como a una amante más que escarnecieran
a remar en un sueño furioso de borrachos.
Varadero del sol herido a cielo
en la linea de fuego de las olas.

Es hora de ir al mar a capturar sus pájaros
si una riña de hombres, de perros o de gallos
no retiene en la orilla la jauría de barcas.

La noche trae un poco de alma a la caleta:
un poco de agua dulce que en los ojos del loco
se enturbia en el olvido de sí misma.
Alguien que no he podido olvidar se me agranda
corno la ola a un mar preso de luna
y golpea mi cara por dentro hasta cegarme.


 

Extraído de The Dark Room and Other Poems | Edited with an introduction by Patricio Lerzundi | Translated by Jonathan Cohen, John Felstiner and David Unger | New Directions.