Extracción del agua de la niebla | Eduardo Mileo


Eduardo Mileo nació en Buenos Aires el 4 de julio de 1953. Editó los libros Quítame estas cruces (1982), Tiendas de campaña (1985), Dos épicas (junto a Alberto Muñoz, 1987), Puerto depuesto (1987), Mujeres (1990; 2ª edición, 2005), Misa negra (junto a Alberto Muñoz, 1992), Poema del amor triste (2001), Poemas sin libro (Primer Premio de Poesía del Fondo Nacional de las Artes, 2002), Muro con lagartos (2004), Poemas del sin trabajo (2007), Los frutos del apetito (junto a Javier Cófreces, 2011), Titanes (junto a Javier Cófreces y Alberto Muñoz, 2014), Bestias pop (junto a Rafael Mileo, 2015) y Extracción del agua de la niebla (2018) —los ocho últimos, y la 2ª edición de Mujeres, en Ediciones en Danza, sello que codirige junto a Javier Cófreces y Alberto Muñoz. Pen Press publicó un fragmento de Muro con lagartos en Nueva York bajo el título Tinta amniótica. Con Javier Cófreces, editó Un palmar sin orillas (Ediciones en Danza, 2009), antología de poemas de Francisco Madariaga. Con Gabriela Franco y Javier Cófreces, editó las antologías Última poesía argentina (Ediciones en Danza, 2008) y Primeras poetas argentinas (Ediciones en Danza, 2009). Fue miembro del Comité Editorial de la revista de poesía La Danza del Ratón.

Il Sodoma (Giovanni Antonio Bazzi, 1477-1549)
El martirio de san Sebastián (1525)

No creo en el dolor.
Creo en la forma.
La sensibilidad no puede
detenerse en la superficie.
Hay que hurgar más adentro.
Llegar hasta el hueso.
Sólo de allí puede salir el grito.
El dolor es siempre una antesala.
Para entrar en el espíritu
hay que haberlo transformado.

Rembrandt van Rijn (1606-1669)
La lección de anatomía del Dr. Nicolaes Tulp (1632)

El cadáver estaba
tirado en la calle
casi desnudo.
A través de los
párpados entreabiertos
se veían sus ojos
ya de vidrio.
La piel de niebla,
las uñas austeras,
el pelo seco.
Vendrán a recogerlo,
lo llevarán a ningún lado y
no pensaremos más en él.
Esta noche las luces
iluminarán los sitios
donde su cuerpo estuvo
tantas veces vivo.
La muerte es una lección
que no se aprende.

Rembrandt van Rijn (1606-1669)
Filósofo meditando (1632)

No puedo pensar.
Oigo el murmullo de las piedras.
En mi cabeza estallan
los fuegos de artificio de la nada.
Estoy estrangulado:
un silencio de horca habla por mis ojos.
Un agua de miasmas es
más clara que mi sangre.
Es necesario hablar,
hacer pedazos el obstáculo.
Entre la sombra y la luz está el veneno.

Jacques-Louis David (1748-1825)
La muerte de Marat (1793)

La monarquía
me hizo conocer algo de mí:
el odio.
La revolución me llevó a la cima
de mis contradicciones.
Muy poca gente elige
el motivo real
de su lucha.
Para la mayoría es confuso.
Vanguardia es
encauzar el desorden.
El líder es
un domador del caos.

Marat fue asesinado.
Lo escribo con tinta roja
en mi bañera.

Jean-Auguste-Dominique Ingres (1780-1867)
Apoteosis de Homero (1827)

El que describe el mínimo detalle
con la serenidad del universo.
El que pone un diamante
en cada pincelada.
El que escucha en la armonía
la órbita de sus planetas.
Ése es un clásico.
Para él sale el sol
porque es el único que puede
mirarlo a los ojos.

Autorretrato (1498)
Alberto Durero (1471-1528)

¿Qué decir de uno mismo?
Uno es un lugar común
desplazado,
un otro sin salida.
¿Es lo que digan de uno
suficiente pintura?
¿Son nuestros actos
los que nos definen
o lo que se dice de ellos,
el mito que escriben
sin saberlo?
No se puede ser como uno mismo.
Nadie sabe ser
como lo pintan.

23 de mayo de 1953 (1953)
Pierre Soulages (1919)

Toda obra en construcción
es oscura.
Llegará la claridad con la conciencia
que una ventana le abra al paisaje.
Una viga es una idea.
El cemento es una idea.
Los espacios que quedan
entre las ideas
son el fundamento de la obra.
El silencio.
El vacío.
Lo que la luz no entiende.

Ángel con arma de fuego (h 1680)
Círculo del Maestro de Calamarca (fines el siglo XVII y principios del XVIII)

Con alma bella,
rostro sereno,
acicalada vestidura,
pero con un fusil en la mano.
La bondad debería
estar armada.

No tolero al ángel europeo.
Parece más una niña
ansiosa de maquillaje
que un guerrero.
No critico la mirada celestial:
todo ángel está viendo a Dios.
Pero esos colores,
tan sin vida,
tristes.

Mis ángeles tienen
fuego en las alas,
porque es la ira
lo que los hace volar.

Sin pan y sin trabajo (1892-1893)
Ernesto de la Cárcova (1866-1927)

En el medio de mi vida
hay un hueco.
Un vacío que me llama
por mi nombre.
La angustia de saberse
nombrado por la falta
me persigue.
Mis hijos,
que son mi nombre,
están vacíos.
El hueco que los llena
es mi vida.

El verano (1537)
Giuseppe Arcimboldo (h 1527-1593)

Toda estética naturalista
pierde
contra la naturaleza.
Es necesario ironizar;
no caer en la pura
verdad.

Llueve
sobre la huerta;
la lluvia
lava los colores.
Esos seres brillantes
son formas
para morder.

Ésa es la gran ironía:
si el arte no da de comer,
habrá que hacer un arte
comestible.

Composición n.º 4 (1911)
Vasili Kandinsky (1866-1944)

Pura,
oscura de ansiedad,
la tierra es una lanza
contra la destrucción.
Las montañas sostienen
ciudades desquiciadas.
Serán su tumba
danzando en el delirio.
Cada hombre,
cada mujer,
cada máscara de cera de la muerte,
desfila,
deshila
un cielo atormentado.
El sol es un cero a la izquierda.

Plato, tenedor y ombligo (1923)
Jean (Hans) Arp (1887-1966)

El ombligo es el centro del mundo.
En un bosque de tenedores
es el ojo
que dirige las puntas.
Ve en el abdomen
porque ve desde adentro.
El ombligo perfecto es un
agujero negro:
no hay luz
que escape de su estética.
El ombligo es el tajo,
la huida de la madre.

Creación de las aves (h 1957)
Remedios Varo (1908-1963)

Lo más alto que llega un pájaro
es al corazón.
Canta como una flecha.
Silba como el silencio.
Su pico es el fondo de la música.
En el centro del esternón
tiene un violín solitario.
Nadie lo acompaña
porque se amiga
con su propio vuelo.
El pájaro se transparenta.
Su color
es el nombre del cielo.

El mito de la flor (1918)
Paul Klee (1879-1940)

Un pájaro
venido de los cables de la luz
podría descender sobre una flor,
fecundarla,
y volar hacia Dios
o a cualquier otro cielo.
La flor,
en la flor de su edad,
podría engalanarse
con rubor escarlata,
y abrir al cielo
sus brazos de vidriera.

En la falta del pájaro
crearía la flor
su paisaje de nueva primavera.

Cualquier pájaro puede
fecundar una flor.
Cualquier flor puede
dar a luz un pájaro.

Libro de pájaros (1790)
Kitagawa Utamaro (1753-1806)

La pluma que
me lleva la mano
hacia la tinta
tiene un aire suave de tormenta.
Se le adivina el pájaro
que le habrá dado vida
con un rastro de dolor y de ceniza.
Nada más leve.
Nada más profundo.
Como una niebla que limpiara los ojos.

Éste es el día.
El sol
como un cíclope y
las olas.

El viento se levanta.
Es hora de volar.


Extraído de Extracción del agua de la niebla (Ediciones en Danza, 2018) | Buenos Aires Poetry, 2019.