Creo que son unos idiotas… | Leonard Cohen

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En un sentido, Leonard era un poeta en evolución. Estaba luchando con el papel que le tocaba. En cierta forma Dylan lo tuvo fácil. Estados Unidos estaba envuelto en las llamas del desconcierto y la locura de las ciudades del interior. Él prendió fuego con música, le gruñía a la disonancia de las divisiones. Su público era vasto y le daba su aprobación.
Para hablar sobre el cambio mundial, Leonard, un canadiense, contaba únicamente con un comentario a pie de página, la eterna rencilla entre francés e inglés, uno de esos problemas que empaña de tedio los ojos de un forastero. Ni siquiera Byron tuvo demasiado éxito con sus poemas políticos. Leonard se sentía obligado como un observador de su tiempo a hacer algunos juicios en unas pocas palabras, casi perdidas hoy. Su actitud fue una “peste en ambos lados”.
Primero dijo, sobre el francés:

Creo que son unos idiotas por hablar en francés
Es una lengua que invita a la mente
a rebelarse contra sí misma causando ideas tumefactas
posturas grotescas y una aproximación teorética
a funciones corporales ordinarias. Ordena el alma
en un vulgar sacerdocio dedicado a la salvación
de una erección fallida. Es el lenguaje
del cáncer al anexar el espíritu que
en cada nido de abeja instala un tumor
Entre los podridos dientes de los franceses se incuban
las bajas nociones del destino, las abyectas
versiones de la gloria y el más lúgubre dogma del cambio
que jamás hayan corrompido la simpleza de la acción humana
El francés es un espejo de carnaval donde
un idiota braquiocefálico se reafirma y se da aliento
al componer un manifiesto sobre la destrucción de una
atracción secundaria

Creo que son idiotas por hablar inglés
Sé lo que piensan cuando lo hacen
Piensan cochinos pensamientos en inglés
esterilizados cerdos de un lenguaje sin genitales
Son pipí y caca y nada más
por eso mueren los amantes en todas las canciones
No me engañas cuna de orina
donde Jesucristo yació en su sueño final
incluso las entrañas de Satán no logran hallar
un sitio decente donde meter sus ritmos planos
de ambición y enfermedad
Inglés, yo te conozco, te asusta la saliva
tu aventura es los ladrillos de vidrio de la sociología
eres un alemán con licencia para matar

Te odio pero en inglés
Te amo pero no en francés
Le hablo al diablo pero no sobre tu Penitencia
Le hablo a la mesa pero no sobre tu plan
Me arrodillo entre las piernas de la luna
en un vínculo de perfecto tartamudeo
y tú osas entrevistarme sobre el tema
de abominables destinos
ustedes pobres bobillos del norte
camino del cielo con sus bocas de fuego
Ríndanse ahora rindan el uno al otro
sus más adorables e inútiles aspectos
y vivan conmigo en esta y otras voces
como las arpas de viento en que debieron convertirse
Vengan y duerman en su lengua primera
(Oh restos de corazón muerto del discurso particular)
sean por la virgen despertados
al soberano estado de la gracia mutua.

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Extraído de Harry Rasky, La balada de Leonard Cohen. Retrato de un poeta, una amistad y una película. Traducción de Fanny del Río, Trilce Ediciones, Ciudad de México, 2018, pp. 68-70.