Barcos en reparación | Raúl González Tuñón

Luego de la publicación de El violín del diablo en 1926, el primer libro del poeta argentino, Raúl González Tuñón se refirió a este libro años después publicado por Ediciones La Rosa Blindada en 1973 de la siguiente forma: “Siento algo así como una vaga mezcla de ternura y piedad por aquel muchacho impaciente que se creía un poeta maldito, que se imaginaba fumando opio (confieso que años más tarde lo fumé una vez, y me defraudó, no provocaba sueños sino desgano, hallándole la razón a Carlos de la Púa cuando dijo: «Es preferible un buen bife a caballo y un troli de vino»); por aquel muchacho que en el fondo pretendía asustar a los burgueses, a la manera de su admirado Baudelaire”.


 

Barcos en reparación

Tu irás con ellos, fuerte marino bretón de ojos azules
y melancólicos.
Con ellos que arrastrarán la noche por los burdeles
estremecidos en los desmayos alcohólicos.
Y bailarán en tus ojos las luminarias de los carteles
y la grotesca pose de Pierrot
que hay en los antiguos faroles
de las callejas ahumadas y solitarias.
A tu brazo nervudo, quemado por la sal
marina y por los soplos de fuego en los trópicos
se prenderán las sanguijuelas blancas de las manos
sabias y astutas
de las mujeres prostitutas.
Y tú irás con ellos arrastrando la noche.

Ojos muertos

Amo los rincones canallas y las mujeres perdidas
y los lanchones de aguafuerte, sombríos
y los mares y los ríos
y los puertos.

Amo también a Ruth, la camarera
que tiene unos ojos muertos
en la máscara trágica de su cara de cera.

Yo fumaré con ella
en su sucio camastro,
para soñar que es una estrella.

Y para andar por las callejas de Marsella
o por la Cabeza del Rastro.


Extraído de El violín del diablo – Miércoles de ceniza, Ediciones La Rosa Blindada, Buenos Aires, 1973 | Selección de Juan Arabia para Buenos Aires Poetry, 2019.