Los jardines colgantes de la abuela | Marisa Russo

Marisa Russo (Buenos Aires, Argentina, 1969). Poeta, editora, gestora cultural, docente y profesora adjunta de Hunter College, City University of New York, radicada en EEUU desde 1986. Vivió en Costa Rica entre los años 1981-1986 donde creó en 2015 el movimiento Turrialba Literaria. Es jefa editorial de Nueva York Poetry Press, sello que fundó en 2018, que en la actualidad cuenta con diez colecciones de poesía y la revista digital Nueva York Poetry Review con lanzamiento en 2020. Su obra ha sido traducida al inglés y aparece en diversas antologías y revistas. Es directora del Festival Latinomericano de Poesía Ciudad de Nueva York y presidente del FIP Turrialba, Costa Rica. El libro El idioma de los parques / The Language of the Parks (2018) obtuvo mención de honor en el International Latino Book Awards – Best Poetry Book – One Author – Spanish.

EL GUANACASTE Y LOS SABIOS

a Teresa, in memoriam

El guanacaste, coronado de quebrantos, le da la extremaunción a sus frutos que cuelgan como orejas. Guarda en su corteza las confidencias de viudas, huérfanos y suicidas. El perfume de sus flores canta las manos de los amantes.
Se despide del cabécar anidado en el tronco del higuerón vecino. Siente la furia de la sierra en la piel y perdona al verdugo que vierte su sangre sobre la hierba.
Bajo su sombra, los niños ya no jugarán a las escondidas. El sacerdote se quedó sin confesor.
……….Teresa, la loca, suspira: “Amado mío, aquí en esta página del sueño te estaba esperando”.
……….Mi padre ironiza: “¡Qué poca dignidad para un buen rey!”.
……….El pueblo pregunta: “¿Quién traducirá los ecos del volcán?”.
Los once sabios, talados ante nuestros ojos, saben que este poema es de esperanza. 

RIZOMA DEL ENCANTADOR

a Ricardo Russo

Papá ama los árboles. De niña imaginaba: “Es artesano de gigantes”. Me enseñó que nido es la primera palabra que los sauces pronuncian. Nitrógeno, raíz, corteza, se conjugan en su boca como un rizomal de mariposas.
……….En las islas del Tigre pensé que los árboles eran mis hermanos.
……….Una mañana de enero me dijo: “Debajo de este parque hay otro parque”. Aprendí que el cielo inicia en el entramado de raíces.

NUEVA REALIDAD

a Jordi Pigem

El niño Jordi recuerda el rumor de élitros, trata de entender su lengua. Esta tarde, en Barcelona, le sale una abeja de la boca como único argumento. El público escucha atónito, trata de entender la relación entre el vuelo y su zozobra. Sí, el kairós es una abeja que entra al panal cuando tiene el oro entre las patas.

REFLEXIONES DE MUDANZA

Yo no he aprendido la lección del invierno.

La voz de Central Park divide los edificios.
Reclama la mirada de mi madre
que está triste en sus rodillas porque no recibe mi visita.

No saludé al decorador de la tienda de antigüedades.
Me detuve a ver la máquina de escribir
mientras la chica del mostrador era acosada por su jefe.

He sido muy insensible,
soy la nieve en la rutina de almanaques.

Sin embargo, en la última nevada un vagabundo
me tendió la mano en Madison Avenue.

La primavera tarda,
hasta que el frío encuentra
su salida en los umbrales del poema.

LOS JARDINES COLGANTES DE LA ABUELA

El patio de Estela era un escenario de cortinas de hiedra. Desde ese refugio en el doceavo piso en Buenos Aires, ella lenguejeaba con Sábato, “No hay nada mejor que beber mate contigo”.
……….Un día, mientras pedaleaba la máquina de coser, me confesó que detestaba a Borges. No se lo dije, tenía Ficciones en el fondo de la mochila. Me sentí como quien oculta a un noviecito.
……….La abuela jamás mateaba, tampoco leía a Borges ni conocía en persona a Sábato.
……….Disfruto con un deleite oculto sus relatos. Me digo casi orando: “Ojalá algún día, pueda escalar sus enredaderas”.
……….En este abril, entre Borges y yo, están las manos blancas de la abuela.

Colaboración enviada por Miguel Ángel Zapata | Buenos Aires Poetry, 2020.