Una Ensoñación | Maeve Brennan

Maeve Brennan (Dublín, 1917- Nueva York, 1993) nació en el seno de una familia irlandesa, católica, romántica y activamente nacionalista. En 1934, su padre fue nombrado primer embajador de Irlanda en Estados Unidos y toda la familia se trasladó a Washington. Cuando la familia regresó a Dublín, Brennan decidió permanecer en los Estados Unidos y se marchó a Manhattan. Fue colaboradora en Harper’s Bazaar y en The New Yorker. En esta última publicó una serie de magníficas crónicas urbanas, bajo el pseudónimo de The Long-Winded Lady, como la que se presenta a continuación. 

Una Ensoñación

Esto es una ensoñación: estoy echada en la arena justo al pie de las dunas de la playa, East Hampton, donde viví algunos años. Es un día cálido y nublado, con una brisa fresca soplando frente al océano. Tengo los ojos cerrados. Me gusta la playa, y la arena. Hay una gran toalla turca entre la arena y yo, y estoy casi sola. Los gatos y mi perro, Bluebell, han venido andando conmigo, pero dos de los gatos me abandonaron en el jardín de rosas vallado no muy lejos, y los otros cuatro están escondidos en la larga duna de hierba que queda por encima de mí. Bluebell está más abajo, en el agua. Es una perra labrador perdiguera negra y nada y gira en el agua y busca una gaviota para jugar, pero las gaviotas se alejan volando y chillando ofendidas nada más verla. No me quedaré mucho más tiempo. Dentro de unos minutos, me levantaré y emprenderé el camino a casa, un trayecto de cinco minutos a través de dunas de hierba, entre árboles y a través del amplio prado en pendiente que lleva a la gran casa donde está el jardín de rosas. Yo vivo al pie del prado. Solo me quedaré aquí echada unos pocos minutos más y luego volveré.

Pero he abierto los ojos demasiado bruscamente, por ninguna razón en particular, y la playa de East Hampton se había desvanecido, junto con Bluebell y los gatos, todos ellos muertos hace ya años. La toalla turca es en realidad la nudosa colcha blanca de la cama en la que estoy echada, y la fresca brisa oceánica es la que me llega del bendito aparato del aire acondicionado. Fuera hace treinta y cuatro grados, un día terrible en Nueva York. Muy distinto de mi ensoñación de arena, mar y rosas. La ensoñación era, al fin y al cabo, un leve ataque de añoranza. La razón por la que se trata de un ataque leve y no feroz es que hay multitud de lugares por los que siente nostalgia. East Hampton es solo uno de ellos.

20 de septiembre de 1976

Extraído de Maeve Brennan, De Dublín a Nueva York, Malpaso Ediciones, 2019 | Traducción de Isabel Núñez, p. 533 | Buenos Aires Poetry, 2020.