A una mendiga pelirroja | Charles Baudelaire

Extraído de Oeuvres complètes de Charles Baudelaire, Paris : Éditions de la Nouvelle revue française, 1918 | Traducción de Rodrigo Arriagada Zubieta | Buenos Aires Poetry, 2020. 

A una mendiga pelirroja

Blanca muchacha de cabellos rojizos,
cuyos agujeros del vestido
dejan ver la pobreza
y la hermosura,

Para mí, poeta taciturno,
tu joven cuerpo enfermizo,
lleno de pecas,
tiene su dulzura.

Tú usas con más encanto
que una novelesca reina
su calzado1 de terciopelo,
tus pesados zuecos.

Que en lugar de un harapo corto,
un soberbio traje de corte
arrastre pliegues largos y rumorosos
sobre tus talones;

Que en lugar de medias rotas
los lascivos observen
que una daga en tu pierna
reluce también;

Que los nudos desabrochados
revelen a nuestros pecados
tus bellos senos, radiantes
como unos ojos;

Que para desnudarte
tus brazos se hagan de rogar
y rechaces los de pronto amotinados
dedos de los duendes,

Perlas de bellas aguas,
versos del maestro Belleau2
que tus galanes rendidos
te ofrecerían sin cesar,

Chusma de rimadores
ofreciéndote sus primores
y contemplando tu zapato
bajo la escalera,

Más de un paje enamorado del azar,
más de un señor y más de un Ronsard3
espiarían con divertimento
tu frío escondite.

En tu lecho contarías
más besos que lirios
y ordenarías bajo tus leyes
¡más de un Valois

– Sin embargo vas mendigando
algún viejo resto tirado
en el umbral de un Véfour
de una encrucjijada;

Tú vas buscando en el suelo
joyas muy baratas
que yo no podría, ¡oh! ¡perdón!
regalarte.

Ve, pues, sin más adornos,
perfumes, piedras, diamantes,
que tu magra desnudez
¡oh bella mía!

Notas

1 En el francés, Baudelaire dice cothurnes. La palabra castellana coturno señala un tipo de calzado alto y de suela de corcho que se utilizaba en Roma, en la representación teatral, específicamente en la tragedia. El zueco (socco) se reservaba, en cambio, para la comedia. El coturno era utilizado por las princesas en la Edad Media. Al no existir sistema de alcantarillado, no se ensuciaban los pies.

2 Remy Belleau (1528-1577), uno de los poetas de La Pléiade, primer clasicismo francés, autor del poema macarrónico De bello hugenotico.

3 Pierre de Ronsard (1524-1585). poeta más importante de La Pléiade francesa.

4 Rama de la dinastía de los Capetos que gobernó en Francia entre 1328 y 1589.

À une mendiante rousse

Blanche fille aux cheveux roux,
Dont la robe par ses trous
Laisse voir la pauvreté
Et la beauté,

Pour moi, poëte chétif,
Ton jeune corps maladif,
Plein de taches de rousseur,
A sa douceur.

Tu portes plus galamment
Qu’une reine de roman
Ses cothurnes de velours
Tes sabots lourds.

Au lieu d’un haillon trop court,
Qu’un superbe habit de cour
Traîne à plis bruyants et longs
Sur tes talons;

En place de bas troués,
Que pour les yeux des roués
Sur ta jambe un poignard d’or
Reluise encor;

Que des noeuds mal attachés
Dévoilent pour nos péchés
Tes deux beaux seins, radieux
Comme des yeux;

Que pour te déshabiller
Tes bras se fassent prier
Et chassent à coups mutins
Les doigts lutins,

Perles de la plus belle eau,
Sonnets de maître Belleau
Par tes galants mis aux fers
Sans cesse offerts

Valetaille de rimeurs
Te dédiant leurs primeurs
Et contemplant ton soulier
Sous l’escalier,

Maint page épris du hasard,
Maint seigneur et maint Ronsard
Épieraient pour le déduit
Ton frais réduit!

Tu compterais dans tes lits
Plus de baisers que de lis
Et rangerais sous tes lois
Plus d’un Valois!

– Cependant tu vas gueusant
Quelque vieux débris gisant
Au seuil de quelque Véfour
de carrefour;

Tu vas lorgnant en dessous
Des bijoux de vingt-neuf sous
Dont je ne puis, oh! pardon!
Te faire don.

Va donc, sans autre ornement,
Parfum, perles, diamant,
Que ta maigre nudité,
Ô ma beauté!