Odas & Épodos | Horacio

Extraído de Orazio, Odi Epodi. Milano: Oscar Mondadori, 2004. pp. 122-125, 388-389. | Traducción de Mario Chávez Carmona para Buenos Aires Poetry, 2020.

Odas II, IV

El amor de una esclava no es para avergonzarse,
Jantia, El Foceo: antes la sierva Briseida
de níveo color movió al extraordinario Aquiles;
La belleza de la cautiva Tecmesa movió a Ayax,
nacido de Telamón;
Atreo ardió por una virgen raptada en medio
del triunfo: después de que la caballería bárbara
cayera por tésalo vencedor y el caído Héctor
hiciera ligera la conquista de Pérgamo
para los griegos exhaustos.
Ignoras si los padres de la rubia Filides
te honrarán dichosos como yerno; seguro que es
de raza real y sufre la injusticia
de los dioses del hogar.
No creas que la plebeya elegida
nace de villana madre o que no es fiel,
pudiendo avergonzarse, es hostil al lucro.
Íntegro admiro sus brazos, su rostro
y sus tobillos armoniosos: deja de sospechar
de quien es agitado por la edad
que cierra su octavo lustro.

Carmina II, IV

IV

Ne sit ancillae tibi amor pudori,
Xanthia Phoceu: prius insolentem
serva Briseis niveo colore
movit Achillem;
movit Aiacem Telamone natum
forma captivae dominum Tecmessae;
arsit Atrides medio in triumpho
virgine rapta,
barbarae postquam cecidere turmae
Thessalo victore et ademptus Hector
tradidit fessis leviora tolli
Pergama Grais.
Nescias an te generum beati
Phyllidis flavae decorent parentes;
regium certe genus et penatis
maeret iniquos.
Crede non illam tibi de scelesta
plebe delectam, neque sic fidelem,
sic lucro aversam potuisse nasci
matre pudenda.
Bracchia et voltum teretisque suras
integer laudo: fuge suspicari
cuius octavum trepidavit aetas
claudere lustrum.

Épodos Libro VI

¿Por qué maltratas a inocentes huéspedes,
perro contra lobos pasivos?
¿Vuelves acá con tus vacías amenazas y me pides
que, si es posible, te vuelva a morder?
En efecto, como el perro moloso o el pintado de Lacón,
fuerza amiga para los pastores, con las orejas erguidas
cazaré por las altas nieves cualquiera que se cruce.
Tú llenas el bosque de temerosos ladridos,
luego hueles la comida que te dan.
Ten cuidado, te advierto, que yo arisco con los malvados,
me preparo levantando los cuernos,
como el despreciado yerno del infiel Licambes
o el áspero enemigo de Búpalo.
¿Acaso crees que si alguno me enfrenta con negro diente,
saldrá impune y lloraré como un niño?

Epodon Liber VI

VI

Quid immerentis hospites vexas, canis
      ignavos adversum lupos?
quin huc inanis, si potes, vertis minas
      et me remorsurum petis?
nam qualis aut Molossus aut fulvos Lacon,
      amica vis pastoribus,
agam per altas aure sublata nivis
      quaecumque praecedet fera;
tu, cum timenda voce complesti nemus,
      proiectum odoraris cibum.
cave, cave, namque in malos asperrimus
      parata tollo cornua,
qualis Lycambae spretus infido gener
      aut acer hostis Bupalo.
an si quis atro dente me petiverit,
      inultus ut flebo puer?

Poesía Latina | Buenos Aires Poetry, 2020.