El pesado oso que va conmigo | Delmore Schwartz

Delmore Schwartz (Brooklyn, 1913 – NY, 1966) cursó estudios en las universidades de Harvard y de Nueva York. Durante los años treinta y cuarenta fue uno de los principales referentes de la vida literaria de Greenwich Village. En 1959, obtuvo el Premio Bollingen, por su colección de poesía Summer Knowledge. Dio clases de escritura creativa en diversas instituciones, incluyendo Syracuse, Princeton y Kenyon College. Murió en 1966, alcoholizado y aquejado de problemas de salud mental, en el Hotel Marlon, donde vivió aislado y apartado del mundo. Entre sus títulos se destacan: Shenandoah and Other Verse Plays (New Directions, 1941); Genesis: Book One (New Directions, 1943); The World Is a Wedding (New Directions, 1948) y Vaudeville for a Princess and Other Poems (New Directions, 1950).

El pesado oso que va conmigo

“el estar consigo del cuerpo”

El pesado oso que va conmigo,
embadurnado el rostro, manchado de miel,
torpe y a tumbos de un lado a otro,
su acaparadora pesantez en todo lugar,
el hambriento y bruto golpeador
enamorado de los caramelos, la ira y el sueño,
el desquiciado factótum que deshace todo,
escala el edificio, patea la pelota,
boxea a su hermano en la ciudad llena de odio.
Jadea junto a mí, ese pesado animal,
ese pesado oso que duerme conmigo,
aúlla en sueños por un mundo hecho de azúcar,
una dulzura íntima como si lo abrazara el agua,
aúlla en sueños porque se tambalea
la cuerda y deja entrever debajo la oscuridad.
— Este exhibicionista está ahora aterrado,
embutido en su traje de gala,
reventando sus pantalones
y tiembla al pensar que su carne trémula
finalmente se contraerá hasta la nada.

Este animal del que no puedo escapar va conmigo,
me ha seguido desde que se sostenía en el útero negro,
se mueve a mi guisa, distorsionando mis gestos,
una caricatura, una sombra hiperbólica,
un estúpido payaso de los designios de mi ser,
que ofende y se enreda con su propia sombra,
la vida íntima del vientre y los huesos,
opaco, tan próximo, mi secreto, aún desconocido,
se estira para abrazar a aquella que quiero
y con quien caminaría, de no estar él tan cerca,
groseramente la manosea, aunque bastaría una palabra
para desnudar mi corazón y mostrarme como soy,
él tropieza, disputa y exige su alimento
sometiéndome a su babeante custodia,
entre los cientos de millones de su especie,
el apetito irrefrenable en todas partes.

The heavy bear that goes with me

“the withness of the body”

The heavy bear who goes with me,
A manifold honey to smear his face,
Clumsy and lumbering here and there,
The central ton of every place,
The hungry beating brutish one
In love with candy, anger, and sleep,
Crazy factotum, dishevelling all,
Climbs the building, kicks the football,
Boxes his brother in the hate-ridden city.
Breathing at my side, that heavy animal,
That heavy bear who sleeps with me,
Howls in his sleep for a world of sugar,
A sweetness intimate as the water’s clasp,
Howls in his sleep because the tight-rope
Trembles and shows the darkness beneath.
—The strutting show-off is terrified,
Dressed in his dress-suit, bulging his pants,
Trembles to think that his quivering meat
Must finally wince to nothing at all.

That inescapable animal walks with me,
Has followed me since the black womb held,
Moves where I move, distorting my gesture,
A caricature, a swollen shadow,
A stupid clown of the spirit’s motive,
Perplexes and affronts with his own darkness,
The secret life of belly and bone,
Opaque, too near, my private, yet unknown,
Stretches to embrace the very dear
With whom I would walk without him near,
Touches her grossly, although a word
Would bare my heart and make me clear,
Stumbles, flounders, and strives to be fed
Dragging me with him in his mouthing care,
Amid the hundred million of his kind,
The scrimmage of appetite everywhere.

Extraído de Delmore Schwartz, Selected Poems (1938-1958): Summer Knowledge (New Directions Publishing Corporation, 1967) | Traducción de Rodrigo Arriagada Zubieta | Buenos Aires Poetry, 2020.