Bucólica IV | Virgilio

La Bucólica IV de Publio Virgilio Marón (Virgilio, 70 a. C. – Brundisium, 19 a. C.) es poema cuyo contenido revela una encrucijada histórico-religiosa entre el mundo latino pagano y el cristiano. El poema, escrito aparentemente por encargo del político Polión en el 40 a.C., se basa en una profecía de la Sibila de Cumas, la cual anunció una nueva Edad de Oro fundada por un «niño desconocido» aún por nacer, a cuyo servicio «los meses comenzarán su marcha», precisamente cuando regresa la constelación de la Virgen, que gobernará el mundo. En esta nueva época la técnica humana no intervendrá la naturaleza, no habrá trabajos para los hombres, no habrá mercado, los animales serán liberados, los colores de la lana cambiarán por naturaleza, la tierra dará todo, los animales cohabitarán en paz y, sin embargo, para ello deberán existir algunas guerras, repitiéndose las historias y gestas del pasado. Con todo, se encuentran muchas coincidencias con las profecías de Isaías y Daniel, lo que permitirá a la posterior filología cristiana, así como también a Dante, considerar a Virgilio como un compositor de una «poesía-profecía» que anuncia la llegada del Mesías, Jesucristo, a partir del cual se comienza a medir otra vez el tiempo de lo humano: el quiebre de la antigüedad y su posterior calendarización. Dante encontrará en su maestro Virgilio la guía poética hacia la fe de esta Edad de Oro. Del mismo modo, Dante considera al poeta Estacio como un pagano que alcanzó el cristianismo gracias a la lectura de La Eneida, y es así como se desvela la importancia de Virgilio, cuya gracia no es mera imitación homérica: es de hecho el abrazo de la latinidad pagana y cristiana. A su vez, mostrando su lado rupturista, la llegada de este «niño redentor» baja al resto de los dioses de rango; ellos y los héroes lo admirarán: es un desafío a la religión vigente, y acto seguido, Virgilio, ahora escribiendo su yo como poeta, impone su don incluso por sobre los míticos Orfeo y Lino, y aún más por sobre Pan, la divinidad de la naturaleza.

Mario Chávez Carmona

Bucolicon, IV, Pollio

Sicelides Musae, paulo maiora canamus.
non omnis arbusta iuvant humilesque myricae;
si canimus silvas, silvae sint consule dignae.
Ultima Cumaei venit iam carminis aetas;
magnus ab integro saeclorum nascitur ordo.
iam redit et Virgo, redeunt Saturnia regna,
iam nova progenies caelo demittitur alto.
tu modo nascenti puero, quo ferrea primum
desinet ac toto surget gens aurea mundo,
casta fave Lucina; tuus iam regnat Apollo.
Teque adeo decus hoc aevi, te consule, inibit,
Pollio, et incipient magni procedere menses;
te duce, si qua manent sceleris vestigia nostri,
inrita perpetua solvent formidine terras.
ille deum vitam accipiet divisque videbit
permixtos heroas et ipse videbitur illis
pacatumque reget patriis virtutibus orbem.
At tibi prima, puer, nullo munuscula cultu
errantis hederas passim cum baccare tellus
mixtaque ridenti colocasia fundet acantho.
ipsae lacte domum referent distenta capellae
ubera nec magnos metuent armenta leones;
ipsa tibi blandos fundent cunabula flores.
occidet et serpens et fallax herba veneni
occidet; Assyrium vulgo nascetur amomum.
At simul heroum laudes et facta parentis
iam legere et quae sit poteris cognoscere virtus,
molli paulatim flavescet campus arista
incultisque rubens pendebit sentibus uva
et durae quercus sudabunt roscida mella.
Pauca tamen suberunt priscae vestigia fraudis,
quae temptare Thetin ratibus, quae cingere muris
oppida, quae iubeant telluri infindere sulcos.
alter erit tum Tiphys et altera quae vehat Argo
delectos heroas; erunt etiam altera bella
atque iterum ad Troiam magnus mittetur Achilles.
Hinc, ubi iam firmata virum te fecerit aetas,
cedet et ipse mari vector nec nautica pinus
mutabit merces; omnis feret omnia tellus.
non rastros patietur humus, non vinea falcem,
robustus quoque iam tauris iuga solvet arator;
nec varios discet mentiri lana colores,
ipse sed in pratis aries iam suave rubenti
murice, iam croceo mutabit vellera luto,
sponte sua sandyx pascentis vestiet agnos.
‘Talia saecla’ suis dixerunt ‘currite’ fusis
concordes stabili fatorum numine Parcae.
Adgredere o magnos—aderit iam tempus—honores,
cara deum suboles, magnum Iovis incrementum.
aspice convexo nutantem pondere mundum,
terrasque tractusque maris caelumque profundum;
aspice, venturo laetantur ut omnia saeclo.
O mihi tum longae maneat pars ultima vitae,
spiritus et quantum sat erit tua dicere facta:
non me carminibus vincat nec Thracius Orpheus
nec Linus, huic mater quamvis atque huic pater adsit,
Orphei Calliopea, Lino formosus Apollo.
Pan etiam, Arcadia mecum si iudice certet,
Pan etiam Arcadia dicat se iudice victum.
Incipe, parve puer, risu cognoscere matrem;
matri longa decem tulerunt fastidia menses.
incipe, parve puer. qui non risere parenti,
nec deus hunc mensa dea nec dignata cubili est.

Bucólica IV, Polión

Musas de Sicilia, cantemos sobre cosas más grandes.
No a todos les gustan los árboles
ni los humildes brezos; si cantamos las selvas,
que las selvas sean dignas del cónsul.
Ha llegado la última edad de la profecía de Cumas,
la serie de los grandes siglos nace de nuevo,
ahora vuelve incluso la Virgen,
vuelven los reinos de Saturno,
ahora una nueva raza llega desde alto del cielo.
Tú, con ese muchacho que ahora nace,
por quien cesará finalmente la raza de hierro
y surgirá en todo el mundo la raza de oro,
sé benévola, casta Lucina: ya reina tu Apolo.
Y justamente bajo tu consulado, el tuyo,
Polión, esta espléndida edad tendrá inicio
y los grandes meses comenzarán su marcha;
bajo tus auspicios cada huella sobreviviente
de nuestras indecencias será borrada;
la tierra será librada del miedo constante.
Él será introducido en la vida divina
y verá a los otros dioses mezclarse con los héroes,
y él, a su vez, será visto por ellos,
y pacificado por la virtud de su padre
reinará el mundo.
Los primeros regalos para ti, niño, dará la tierra,
dando espontáneamente hiedras errantes y bácar,
y la colocasia trenzada en el risueño acanto.
La cabras llenas de leche
sabrán volver a casa por sí solas
y el ganado no temerá a los grandes leones.
El suelo congelado efundirá suaves flores,
dará muerte a la serpiente
y a los venenos ocultos entre las hierbas;
por todas partes habrá amomo de Siria.
Así cuando estés listo para leer
las gestas de los héroes
y las empresas del padre
entenderás cuál es la virtud,
y poco a poco las espigas dorarán los campos,
desde los espinosos zarzales enrojecerá el racimo
y los robles compactos emanarán rocío de miel.
Sin embargo, subsistirán solamente
pocos vestigios de la antigua maldad,
que buscarán tentar a Tetis en barcazas,
rodear la ciudad de muros
y hender la tierra de surcos.
Habrá entonces un nuevo Tifis
y otro Argos que lleve a los selectos héroes;
habrá aún guerras y nuevamente a Troya
se enviará otro gran Aquiles.
Luego, ya cuando alcances la edad viril,
el marinero también dejará el mar;
no más comercio sobre las naves de pinos.
Todas las tierras darán todo,
sin que los campos tengan que sufrir
los rastrillos ni las viñas las hoces.
El robusto arador librará él también los toros del yugo,
la lana no aprenderá la mentira de los colores,
sino que en los prados el carnero cambiará
su propio vellón en amable rojo
o en púrpura o en amarillo;
de sí el escarlata en los pastos teñirá los corderos.
«Hilen, a tejer estos siglos» dijeron las Parcas,
acordando la voluntad de los hados.
Ve, accede a los grandes honores, este es el momento,
oh querida prole divina, gran dilecto de Júpiter.
Mira el estremecimiento de la bóveda del mundo,
y las tierras y la extensión del mar,
y el abismo del cielo; mira,
como se alegra cada cosa por el siglo venidero.
¡Oh, que alcance la última parte de mi vida
y mi respiración sea suficiente
para cantar tus hazañas!
Mis cantos vencerán a esos de Tracia, a Orfeo
y a Lino, cuidado por el gran Apolo.
Incluso Pan querrá competir conmigo en el juicio de Arcadia,
y asimismo también Pan será conocido como
el vencido por mí en el juicio de Arcadia.
Comienza, muchacho, con una sonrisa
a reconocer a tu madre: esa madre
que ha sufrido largamente los diez meses.
Comienza, niño: pues quien
no sonríe al propio progenitor,
no tendrá el honor de estar
en el banquete de un dios,
ni en la cama de una diosa.

Extraído de Virgilio. Opere. Torino: UTET Libreria, Torino, 2008 | Traducción de Mario Chávez Carmona | Buenos Aires Poetry, 2021.