Y yo que estoy tan borracho de toda la injusticia del mundo… | Fernando Pessoa

En la presentación de “Poemas y ensayos de Álvaro de Campos”, en la edición de Rafael Toriz (Galaxia de un hombre solo : verso, prosa y miscelánea. Universidad Veracruzeana, Xalapa, Verazcruz, México, 2019), leemos: “Nacido un 15 de octubre de 1890 a la 1.30 de la tarde de la ciudad de Tavira, tierra del abuelo paterno de Fernando Pessoa, el más conocido, potente, despiadado, lúcido y sensual de los heterónimos de Pessoa —acaso el poeta más desequilibrante de la poesía occidental del siglo XX y también nuestro perpetuo contemporáneo— habría llegado al mundo bajo el signo de Libra.

Delgado y elegante, aunque con una marcada tendencia a encorvarse, solía llevar monóculo en el ojo derecho. De tez a medio camino entre el blanco y el moreno —hablando en lengua franca diríamos apiñonada— de acuerdo con su creador, aunque más preciso sería decir su anfitrión terrenal, tendría vagamente un tipo de judío portugués.

Si bien dejó su carrera trunca con casi tres cuartos de la misma completados, se le tiene por ingeniero naval educado en la Universidad de Glasgow, en Escocia, aunque habría iniciado su carrera como ingeniero mecánico.

Campos es probablemente el más seductor de los heterónimos pessoanos, sin duda el más apasionado y por ello el más fascinante”.

Rafel Toriz

Y yo que estoy tan borracho de toda la injusticia del mundo…

Y yo que estoy tan borracho de toda la injusticia del mundo…
— El diluvio de Dios y el bebé rubiecito flotando ahogado
en la superficie del agua,
Yo, en cuyo corazón la angustia de los otros es rabia,
Y la vasta humillación de existir un amor taciturno—
Yo, el lírico que hace frases porque no puede hacer suertes,
Yo, el fantasma de mi deseo redentor, niebla fría—
No sé si debo hacer poemas, escribir palabras, porque el alma
El alma innúmera de los demás sufre siempre fuera de sí.

Mis versos son mi impotencia.
Lo que no consigo, lo escribo;
Y los ritmos diversos que hago alivian mi cobardía.

La costurera estúpida violada por seducción,
El ratón inexperto preso siempre por la cola,
El comerciante próspero esclavo de su prosperidad
—No distingo, no alabo, no (…)—
Son todos animales humanos, estúpidamente dolientes.

Al sentir todo esto, al pensar todo esto, al rabiar todo esto,
Quiebro mi corazón fatídicamente como un espejo,
Y toda la injusticia del mundo es un mundo dentro de mí.

Mi corazón ataúd, mi corazón (…), mi corazón catafalco

Todos los crímenes se dieron y se pagaron dentro de mí.

Lagrimeo inútil, blandenguería humana de los nervios,
Borrachera de servilismo altruista,
Voz con pañuelos llorando en el desierto de un cuarto
piso izquierdo…


Extraído de Fernando Pessoa, Galaxia de un hombre solo : verso, prosa y miscelánea. Traducción y prólogo de Rafael Toriz López, Universidad Veracruzeana, Xalapa, Verazcruz, México, 2019, pp. 47-48 | Buenos Aires Poetry, 2021.