Mi único reino es mi corazón cantando | 16 poetas peruanos contemporáneos | Jorge Pimentel

Mi único reino es mi corazón cantando

16 poetas peruanos contemporáneos

Prólogo y selección de Miguel-Ángel Zapata

1)

Entre los poetas memorables del Perú, a partir del siglo XX, sobresalen los nombres de César Vallejo, José María Eguren, Carlos Oquendo de Amat, Martín Adán, César Moro, Emilio Adolfo Westphalen, Jorge Eduardo Eielson, Raúl Deustua, Javier Sologuren, Blanca Varela, Carlos Germán Belli, Cecilia Bustamante, Marco Martos, César Calvo, Rodolfo Hinostroza, y Antonio Cisneros. Disímiles todos ellos, y aunque contengan un lenguaje recargado o llano, según los casos, es un lenguaje vivo y perecedero. Su música guarda una emoción verdadera.

Mi único reino es mi corazón cantando dice un verso de Javier Heraud (1942-1963). ¿Se puede acaso escribir desde el corazón? ¿Si vemos el corazón como un río del que mana la vida y el lenguaje, entonces sí es posible cantar desde el corazón, escribir lo oscuro desde su guarida secreta? Mi único reino es mi corazón cantando no tiene ninguna señal romántica, sino más bien se adhiere a una contundente corriente de transparencia. El verbo cantar -casi siempre- ejemplifica un sonido armonioso. El reino es el territorio del espíritu. En poesía no todo es claro como el agua, lo sabemos. El lenguaje con su torre metálica de filtros se interpone con frecuencia en la sensibilidad y la elocución. Algunos poetas se quedan en la torre metálica echando solo humo, y buscando inútilmente la soledad del yermo. Vallejo, en medio de la dificultad de su discurso, con Trilce (1922) llega directo al corazón. Góngora en Las Soledades, puede bien rozar sin temor el luciente honor del cielo. Sabemos que contra viento y marea el gran poema contiene una belleza que nos paraliza, una emoción que nos hace dudar. Claro está, la belleza y su efecto de estremecimiento la produce el sentido del poema. No es necesario perderse en un bosque sin salida: la literatura, la poesía debe estar cargada de sentido, como sugería Pound, pero también de una compleja claridad. El gran poema guarda un equilibrio en todo su contexto. Lo claro no es fácil, lo transparente engaña como la luz de un árbol bajo la nieve.

2)

El poeta escribe en contra de los tiempos oscuros. La poesía no sana, pero abre puertas, ventanas, y sobre todo deja entrar la belleza de las palabras al corazón. La poesía también es dolor y alegría, amor o desengaño, pero más allá de todo, es música y espíritu. César Vallejo escribió desde el corazón con un lenguaje del tamaño de una montaña. Pocos poetas nos conmueven. Vallejo es oscuro y conmueve. A veces es un río cristalino o un pozo oscuro como el de Goya. ¿Se puede escribir desde el corazón siendo oscuro? Ahí Quevedo, Fray Luis, Santa Teresa y San Juan de la Cruz. Vallejo nos asombra. El poema XXIII de Trilce dice: “Tahona estuosa de aquellos mis bizcochos/pura yema infantil innumerable, madre”. La ternura y la complejidad de su lenguaje marca una forma distinta de escribir en el Perú, y en toda la poesia en lengua española. Tahona, en femenino, se refiere a un molino de harina, y estuosa (sofocante, caliente, enardecida) se une con la pura yema infantil innumerable, recreando la imagen de la madre a través de la harina o la vida misma. La palabra “madre” dota al poema de una ternura inusual. Vallejo, en su trayectoria verbal, a veces compleja, llega a un territorio de transparencia.

Los poetas peruanos actuales, sin imitarlo (y aunque algunos lo nieguen) se apegan con distancia a su árbol riguroso.

Vallejo es una presencia insoslayable en la poesia peruana de todos los tiempos. La poesía de Vallejo no es solo la exploración de la conciencia del lenguaje, tampoco la práctica de un objetive correlative como proponía Eliot: su poesía se acerca más a las experimentaciones de Joyce en el sentido de que contiene una letanía de voces, una corrupción expresiva reticente a elegir una forma fija de expresión. El sonido de su voz no imita el objeto que representa, lo transfigura oponiéndose a la filosofía de Leibniz. El mundo que mira y siente no es el mejor, en cambio, es un mundo que busca su centro en el espíritu de los seres que pululan su memoria. Vallejo prueba la filosofía de Pitágoras, en el sentido de que el número es el principio de todas las cosas. Toda gira en torno a una respiración numérica, desde el arquetipo de sus poemas hasta los descontentos con el Uno y Trino, y su predilección por la cópula del nueve. El efecto Vallejo en la poesía peruana actual crea un modelo de rigurosidad en el lenguaje poético. Vallejo no creó una poesía del “lenguaje” sino más bien, una poesía de la vida y por la vida.

Vallejo escribe sobre el dolor y lo oscuro de su tiempo. Va contra la corriente. Giorgio Agamben afirma que: “El poeta —el contemporáneo— debe tener fija la mirada en su tiempo- y agrega que-todos los tiempos son, para quien experimenta la contemporaneidad, oscuros. Contemporáneo es, justamente, aquel que sabe ver esta oscuridad, y que es capaz de escribir mojando la pluma en las tinieblas del presente. Para Agamben definitivamente es contemporáneo aquel que recibe en pleno rostro el haz de tinieblas que proviene de su tiempo. Vallejo, como un poeta contemporáneo, vio la oscuridad de su tiempo, pero siempre alentando a la esperanza a través de una ironía y crítica agudas. Muchos poetas han saboreado en vida la tiniebla, forman parte del arquetipo del dolor y el olvido. Sin embargo, no siempre centrándose en lo oscuro, la poesía avanza por su lado de sombra, pero también de luz.

La poesia peruana de todos los tiempos es bastante rica. Los poetas aquí reunidos no se parecen, solo guardan un rigor en el lenguaje a través de una llaneza inusual.

3)

La piedra resuena como un tambor

Vallejo tiró la primera piedra.

Clasificar a la poesía peruana por generaciones es siempre un riesgo. Y se ha caído en este error ya en demasía. Hay poetas que defienden tanto su generación que hasta lanzan manifiestos solemnes para crear un espacio vital dentro de la poesia peruana, pero no lo consiguen. Es como pertenecer a un grupo de élite, a un cenáculo, de esos que ya no existen. Lo que al final importa son los poemas y los libros de los poetas que van quedando. Lo que recordamos de César Vallejo son sus grandes poemas. De la primera cosecha está Los heraldos negros (1918) y de la segunda también radical, Trilce (1922). Después vienen los poemas de Europa, y España aparta de mí este cáliz (1937). Vallejo, si se quiere, pertenece a la generación Vallejo. Es curioso que en el Perú se hable de la Generación del 50 debido a que un grupo de poetas comenzó a publicar durante esa década. Supondríamos que una generación tiene algo en común, un aliento compartido, un estilo reconocible, una postura frente al mundo y a la poesia. Por ejemplo, Carlos Germán Belli, Blanca Varela, Pablo Guevara, y Jorge Eduardo Eielson, no se parecen en nada estilísticamente, en cambio sobreviven por el rigor. Cuando se usa el término anacrónico de “generación del cincuenta” es para dar noticia de las fechas de sus primeras publicaciones. Tampoco son afines en sus poéticas Antonio Cisneros, Luis Hernández, Marco Martos o Rodolfo Hinostroza, poetas que publican en los albores de 1960. En este caso se ha hablado de una influencia de la poesía anglosajona en algunos poetas de esta generación. No todos los poetas de esta generación están influenciados por la poesia “Beat” o en lengua inglesa. Algunos vienen de la herencia clásica española, con sus aportes personales, como es el caso de Marco Martos. Además, ésa no sería la única característica de estos poetas. Para encontrar algunos rastros habría que recorrer la poesía latina (Propercio, Catulo), la poesía francesa (Rimbaud, Baudelaire), y la poesía peruana, incluyendo a Vallejo, Carlos Oquendo de Amat, y José María Eguren. No todos los poetas que practican una poesía narrativa o coloquial vienen de Eliot o de Pound. Los poetas que menos se parecen son los que van quedando en la tribu.

La piedra resuena como un tambor:

La piedra es una metáfora de la precisión y el mito, es una señal en el camino. La piedra es Machu Picchu y el Cusco. La piedra es el cielo de los andes, la energía de la altura, los riscos de la costa. El tambor es la música de la piedra. Los países tienen sus piedras y sus esferas, pero también tienen un tambor que es la música de los ojos. La piedra y el tambor son otra manera de comunicarnos, el nuevo baile, se sabe, no está en las palabras mismas sino en la emoción que nos producen. Borges lo dijo primero. Es emocionante. El inmenso y hermoso mar peruano también es un tambor azul.

Notas:

Estos poetas peruanos aquí seleccionados no tienen temor de usar tanto formas antiguas o como el verso libre, o el poema en prosa moderno, dotándolas con un nuevo acento y un registro radical. Son textos que tal vez contengan algún referente de la mejor poesía peruana de la generación de Carlos Germán Belli o Blanca Varela, de Antonio Cisneros, Rodolfo Hinostroza, Jorge Pimentel o Carmen Ollé, pero sus poemas expresan una perspectiva individual e independiente. Son, en suma, poemas que redefinen la tradición poética peruana a través de refundiciones apropiadas buscando un diálogo y una energía regeneradora.

La poesía última escrita en el Perú y fuera de sus fronteras presenta una serie de innovaciones que ameritan una relectura detallada de sus aportes. Su inteligencia radica en no negar la tradición, sino viajar con ella y mantener el mismo trote, codo a codo, subiéndose y cayéndose por la escalera versal de la poesía. Los poemas son artefactos abiertos y reversibles, y tienen como centro una pirámide experimental que arrebata toda hegemonía. El tratamiento lingüístico de estas poéticas determina que la poesía es un producto de cambios e intercambios, un asir la forma que se va para impregnarla en una nueva superficie, que después de todo, es consecuencia de una fructífera y arriesgada contaminación. Garcilaso lo hizo con certeza en su diálogo con la poesía italiana, y los modernistas, con los parnasianos franceses. En el Perú, Carlos Germán Belli (Lima, 1927) hace lo mismo con Garcilaso, Petrarca, Góngora, y también en sus sextinas o villanelas. El modernismo, como ha señalado Ivan A. Shulman, se apropia del almacén cultural del occidente y del oriente con el fin de afirmar su identidad en términos de una otredad. Esa otredad se presenta en los poetas fundamentales que comienzan a publicar en la década de 1970 (Ollé, Pimentel, Verástegui, Mora, Watanabe, Montalbetti), u ochenta (Di Paolo, Dreyfus, Santiváñez, Chirinos), y posteriormente en la de 1990 y 2000. Su continuidad pervive debido a una cuidadosa relectura de la poesía peruana, y la inmediata absorción de una cultura globalizante pero dispareja.

Estos poetas peruanos seleccionados establecen un diálogo no sólo con poetas como César Vallejo, José María Eguren, sino con los artificios de la poesía brasileña del siglo veinte, el Cancionero español, las canciones de Petrarca, la poesía de Garcilaso, López Velarde, o la mejor poesía norteamericana. Su modernismo y vanguardia radica en ese gesto de aventurarse por las raíces de varios espacios geográficos e idiomas. Es decir, su faro no solamente podría ser Inglaterra o los Estados Unidos, sino la vertiente más cristalina de la poesía peruana, o la continua práctica y reinvención de otras formas populares como el verso libre.

La clave está en que sus poemas emocionan, no son meros juegos verbales.

Como puede observar el lector, el material es variadísimo: poema en prosa, verso libre, y con una temática que no los une absolutamente: su mérito radica justamente en su independencia y dispersión. De ahí que suene extraño hablar de una generación de los noventa o del siglo veintiuno, ya que cada autor crea su propia razón de ser, y recrea una poética particular. Hay un afán de movimiento (interior y geográfico) de exploración, no solamente del idioma sino de otras tierras y otras literaturas. Su signo es la búsqueda de una otredad permanente, y de un paraíso perdido (el Perú imaginario), o de la nueva lengua que se adquiere en otra latitud desconocida. La mayoría de estos poetas escriben sus textos en el Perú, o fuera de la patria de Vallejo, González Prada, y José María Arguedas. Y aunque hay que reconocer que la poesía peruana se ha caracterizado por ser nómada, la mayoría de estos poetas seleccionados viven o vivieron en el Perú. Estos poetas entendieron el vacío y el estruendo: la poesía hay que vivirla, pero mejor hay que saber escribirla.

Mi único reino es mi corazón cantando comprueba que aparte de la complejidad de la poesía, el corazón con razón, le sale al encuentro a la sangre.

Los poetas peruanos aquí incluidos han nacido en distintas regiones del Perú, entre 1932 y 1997. Estos 16 son (en orden alfabético): Cecilia Bustamante, Eduardo Chirinos, Gian Pierre Codarlupo, Maria Emilia Cornejo, Lizardo Cruzado, Rossella Di Paolo, Javier Heraud, Miguel Ildefonso, Carlos Lopez Degregori, Vanessa Martínez, Marco Martos, Katherine Medina, Jorge Pimentel, Martín Rodríguez Gaona, Tulio Mora, y José Watanabe.

Long Island, Nueva York, marzo 15, 2021

Día del nacimiento de César Vallejo

Jorge Pimentel

Lima, 1944. Es Cofundador del Movimiento Hora Zero junto con Juan Ramírez Ruiz. Ha publicado los libros Kenacort y Valium 10 (1970), Ave Soul (1973- segunda edición 2020), Palomino (1983), Tromba de agosto (1992 -segunda edición, 2020), Primera muchacha (1997) y En el hocico de la niebla (2007).

CHILLA POR JUAN GONZALO ROSE

Usted se equivocó, los labios alargan sombras,
las sombras mueven túneles, y los túneles
ahogan, no dan reposo, atormentan, piden ron.
Revientas en la penumbra y ahora sí nadie se mueva.
No hay sitios mejores, solo estos.
Cruces que gritan más dolor y horas consumadas.
Otras esquinas hablarán mañana.
Pero hoy quedará en el poema sin dientes, amarillo.
Y le doy el Vistobueno de la caída.
Le doy solo trocitos de su hacer endiablado.
Revientas en la penumbra y ahora sí nadie se mueva.
Pero hubo hora y media de trenes.
La fugaz víspera donde se destruyó.
Y bombardearon a discreción esas habladurías,
mañaneros polacos en el argot chinesco,
abrevedando pasteurinas y conejitos,
abrevedando almuerzos y esa jaqueca imbécil de la tarde,
cholos pal caldo, mostaceros, arrunáteguis y apesteguías
y la habitación en los 10 meses sin cancelar
y los hipos, el mal humor y la colcha ensangrentada
los hijos de puta, carajo, faltó alegría
hasta con la fornicación y ahitá, 5 chinas, 6 zambas
y 4 trenes dejándote callao en 5 rayas.
Maricones, quiero verte, perdición, mejor no digo nada,
y cielos rojos y vísperas de pisco y jazmín.
Ahora quiero verte, 3 sapos, 3 patos, psicoanalistas
de pus, lapiceros babeados, cultura, oración, Che Guevara
y palomillas multiplicados, al hombro jadeantes y masticados.
Y yo lo lloro, Juan Gonzalo, repuchos trágicos y flagrantes
delitos cocidos, un tanto hazañas, salpicón de máscaras
y ritmos, cartílagos, conejitos y niños, niños sin camisa,
sin zapato, arrebatos, no sé qué cosa, una peña,
un millón, mucha soledad, mucho humor, al costado, aquí
junto,
y 3 patos, 4 cuadras, 5 cuadras, aquí juntito, también humor,
tampoco cariño, también amor, está bien, tiene que seguir,
para adelante es la cosa, esa playa de estacionamiento,
gordito pelao para meterle cabeza frente al Superba,
y las cruces que gritan más dolor, más sufrimiento,
(el ron se pone a 8 mil, la cerveza a 3,500)
las deshabitaciones y este largo berrinche, y no es su culpa.
Las 3 de la mañana.
Las 5 de la tarde.
Las 6 del desprecio.
Las disyuntivas de ojos.
Y microcosmos, miradores, desposeídos, huraños,
solitarios, vagabundos, pobres, tísicos, muertos, asesinados
Perú gritan sus pulmones y sus branquias amor.
Las 34 y media.
Las 89 y media.
Y 3 zambas, 3 chinas, 4 trencitos.
Talán, talán, talán, la misa, los maletines culpables,
la defensa de la sierra, de los cerros poblados,
y zambas, más zambas, más encierros, más balas, más sogas,
y usted ya no ya, usted ya no
cara a la muerte, pero antes al hospital y después
el desafío al lento carromato fúnebre que lo espera.
Que para qué estoy aquí y no los cuervos.
Que para qué, para soñarlo y no los cuervos.
Estoy aquí para besarlo, y nadie se mueva.
La noche tragó después el alma.
Pero ese ya es otro poema.

BALADA PARA UN CABALLO

Por estas calles camino yo y todos los que humanamente
……caminan
por esencia me siento un completo animal, un caballo
……salvaje
que trota por la ciudad alocadamente sudoroso que va
……pensando
muy triste en ti muy dulce en ti, mis cascos dan contra
el cemento de las calles. Troto y todo el mundo trata
de cercarme, me lanzan piedras y me lanzan sogas
por el cuello, sogas por las patas, me tienden toda clase
de trampas, en un laberinto endemoniado donde los
……hombres
arman expediciones para darme caza armados con perros
……policías
y con linternas, y cuando esto sucede mis venas se hinchan
y parto a la carrera a una velocidad jamás igualada
por los hombres, vuelo en el viento y vuelo en el polvo.
Visiones maravillosas aparecen ante mis ojos. Y vuelo
y vuelo. Mis extremidades delanteras ejercen presión
sobre las traseras y paralelamente y a un mismo ritmo
antes de asentarse en el polvo retumban en la tierra.
Relincho. Y mi cuerpo va tomando una hermosísima
……elasticidad
me crecen pelos en el pecho y es un pasto rumoroso
el que se ondea y es una música y es un torbellino
de presiones que avanzan y retroceden en mi vuelo. Atrás
van quedando millares de kilómetros y sigo libre. Libre
en estos bosques dormidos que despierto con el sonido
de mis cascos. Piso la mala hierba y riego mis orines
calientes, hirviendo en una como especie de arenilla.
Descanso a mis anchas, bebo el agua de los ríos, muerdo
……hierba
tallos, rumio. Mis mandíbulas se ejercitan. Muevo mi larga
……cola
espantando a los mosquitos. Los guardacaballos* vigilan
desde la copa de los árboles. Caen las hojas secas.
Los días se suceden y suelo dar suaves galopes hacia la vida.
En invierno los senderos se hacen tortuosos; el fango todo
……lo invade.
Para el frío utilizo cabañas abandonadas, cuevas en los
……cerros
que me resguarden de las tormentas. Yo observo la lluvia
desde mi cueva. Cae la lluvia y todo lo moja. Con este
……tiempo
suelo galopar poco cuidándome de algún desgarramiento.
Muchas veces me siento solo y llego hasta los helechos
de los ríos para pensar muy dulce en ti muy triste en ti
y voy galopando bordeando el río añorando alguna yegua
que llegó a correr en pareja conmigo. A veces los niños
que vagan sueltos por las campiñas mientras sus padres
realizan tareas de recolección o labranza me montan a pelo
y solemos recorrer ciertas distancias, ganando los años,
aumentándolos. De ellos sí recibo algún trozo de azúcar.

En el verano el sol se pone rojo y se hace presente con su
……alegría
y los habitantes de los bosques y campos suelen saludarme
con el sombrero y con la mano. Yo les contesto con un
……relincho
parándome en dos patas. Y con la luz solar que todo lo
……invade
suelo dar galopes hacia la vida. Allí
donde mi presencia es esperada me hago realidad.
Allí donde ni un sueño se revela me hago realidad
me hago realidad en esos ojos que están cansados
de ver las mismas cosas. Y es en verano cuando la vida
se enciende y mis cascos recogen la hermosura de la tarde
y asciendo a las cumbres donde diviso extensiones
de mar de cielo de tierra.
Mi figura domina la naturaleza.
Cruza por el cielo un escuadrón de tórtolas.
Cae la noche.
Mi sombra se recobra.
Las ramas crujen.
Y por un instante pensé muy triste en ti muy dulce en ti.
Cae la noche en estos bosques, pareciera que la tierra
se difunde con la noche se propaga se manifiesta.
Y toda la noche he ido creciendo. Y crecía y crecía
aún más aún más ¿hasta dónde crecerás?
¿No tienes miedo? No, contesté. Soy libre.
El día, el nuevo día como algo fresco se anuncia solo.
Por esta época del año suelen cruzar manadas
de caballos ahuyentados y en busca de nuevos campos.

Recuerdo que logré darles alcance y me contaron
que lograron salvarse de una cacería emprendida
contra ellos para mandarlos a vivir a un potrero
y que luego de ser sometidos al cubo de agua
y a la alfalfa son obligados en los hipódromos
a recorrer distancias de 1.000, 2.500, 5.000 mts
y no eres libre de correr sino que te dopan te colocan
descargas eléctricas, te manosean, te latigan
con una fusta despellejándote. Y así durante
un buen tiempo mientras ves acumuladas alforjas
de oro y plata. Hasta que llegue el momento de ser
sometido a la reproducción arrinconándote a una yegua
a la vista y paciencia de todos, sin intimidad
en una mañana de tinieblas y poca luz y luego
te separarán de tu yegua y potranco y pasarás
tus años inmisericorde como padrillo viejo y cuando
manques te dispararán un balazo en la sien. Ya
había galopado un buen trecho con la manada
que huía despavorida y me dijeron que probablemente
para el invierno pasarían por aquí para ir más
al norte. Y se alejaron a la carrera. Yo sabía
lo que le sucede a un caballo en la ciudad. Y
por ello me mantengo alejado de ella. Pero a veces
me interno y sucede lo que tiene que suceder. Pero si yo
me rebelo y persisto y amo terriblemente mis posibilidades
de realizarme en un medio donde la civilización se mata
y permanecen odios, prefiero ser caballo. Mojaré
la tierra con mis orines calientes hirviendo con estas ganas
inmensas de vivir y me uniré a las manadas para galopar
hacia la vida, para mantenernos unidos y vencer,
para no estar solos, para volvernos verdes – azules – amarillos
anaranjados – rojos y trotar hacia el nuevo aire fresco
y el campo sin límites.
Seré libre así y al menos mis guardacaballos cuidarán de mí
y de mi yegua
……………………y de mi potranco.

RIMBAUD EN POLVOS AZULES

Rimbaud apareció en Lima un 18 de julio de mil novecientos
……setenta y dos.
Venía calle abajo con un sobretodo negro y un par de
……botines marrones.

Se le vio por la Colmena repartiendo volantes de apoyo a
……la huelga
de los maestros y en una penosa marcha de los obreros
……trabajadores
de calzado El Diamante y Moraveco S.A., reapareciendo en
……la plazuela
San Francisco dándole de comer a las palomas y en un
……cafetín donde rociaba
migajas de pan en un café con leche mientras entre atónito
……y estupefacto
releía un diario de la tarde. Las personas que lo vieron
……aseguran que denotaba
cansancio y que fumaba como un condenado cigarrillo tras
……cigarrillo.

Pálido como una Hermelinda, de contextura delgada, entre
……las manos portaba
un libro de tapa gruesa. Luego hizo un ademán con la
……mano pidiendo la cuenta.

Pagó 13 soles y 50 ctvos. y luego partió y una muchacha al
……reconocerlo le tendió
la mano y le ofreció posada y su cuerpo a lo que él respondió
……invadiéndola
de luces anaranjadas. Llovía. Y las pocas personas que en
……esos momentos
contemplaban la escena —serían unas 15, de 20 no pasan—
……reunidas bajo el toldo
de la chingana armaron un tremendo barullo llamándolo
……Arturo, Arturo Rimbaud.

Y sus pasos fueron lentos mientras enrumbaba por el Jr.
……Leticia hasta la calle Caquetá
en el Rímac. Casi todos los que se encontraban reunidos
……coincidían en afirmar
que su aparición podría traer funestas consecuencias al
……sistema y al orden
establecido y que mejor era dar parte a la policía. La
……descripción que de él
dio un político coincidía con las que se dan para atrapar a
……un maleante.

La del empleado del Ministerio de Educación fue que en su
……abundante cabellera
pendía un turbante turco y una argolla de bronce aparecía
……en una de sus orejas.
A lo que un joven estudiante de San Marcos prorrumpió
……amenazadoramente aseverando
que todos ellos estaban siendo alienados y que más bien
……había que cumplir
al pie de la letra la aseveración de Juan Nicolás Arturo
……Rimbaud «Hay que cambiar
la vida» para lo cual había que destruir todo un sistema
……inhumano injusto y atroz.

¡Linda manera de hacerse oír!, terció la voz de un anciano,
……y un muchacho
de secundaria dijo: ¡Buena tío!, y la muchacha que fue
……invadida de luces
anaranjadas extrajo un lápiz de labios de su cartera
……corriendo hasta llegar
a un muro donde inscribió esta significativa palabra:

FIN

DULZAINA

Y caminaremos amor
cuidando tu sueño tu tibieza
en la blancura de un níspero
caminaremos un tiempo
de vientos anaranjados,
caminaremos hacia una
lluvia detenida, a mostrar
tu cuerpo y rociarlo de azulejos,
de esos racimos de luz
desmayados en una puesta de sol,
caminaremos bosquejando
un mundo donde puedan
deslizarse las ramas
pálidas de dulzura, caminaremos
en un último intento de dar
forma a nuestra soledad,
caminaremos hasta fatigarnos
hasta que la niebla moldee
nuestras siluetas en los
precipicios, desesperadamente.

Lima, 1972 –Madrid– Barrio de Lavapiés, julio 1973

EL PERRO DE LA CIUDAD ESCARLATA

Mientras los hombres cuando enferman acuden
a algún hospital los perros cuando enferman
se dirigen a los parques. Sin que nadie los vea
desaparecen, huyen de la civilización. No les gusta
ser compadecidos, aborrecen dar escándalo. Los perros
son orgullosos, piensan que Ud. debe guardar la mejor
imagen de ellos. Ágiles, alegres, moviendo el rabo.
Ud. mueve la mano, pronuncia su nombre y van a donde
se encuentre. Comen lo que se les ofrezca
siempre están atentos al menor movimiento. Son cazadores
infatigables, y pueden llenarles las despensas.
Cuidan su casa de posibles asaltos, y muchas veces
ponen el pellejo por Ud. Son grandes nadadores y doy
por descontado que alguna vez lo rescató de un mar
embravecido. Y Ud. los luce sacándolos a pasear
con una correa anudada al cuello. Y en retribución
le alcanzan el periódico, calientan sus pantuflas
su lecho y todo eso. Pero no todo es felicidad
………….asómbrese
Mis indagaciones me han llevado hasta tal punto
que le voy a contar un secreto
………….escuche

O no se le ha paralizado el corazón cuando
escucha los ladridos de un perro atropellado
yaciendo en la pista como un desconocido
hasta más no poder
………….y
muchas veces Ud. caminando por un parque habrá oído
gemidos de perro y se ha seguido de largo sin darle
mayor importancia al asunto
………….y
esos gemidos si Ud. se hubiera tomado la molestia
de averiguar, de indagar, son de perro enfermo, perro
………….llorando
de dolor, de impotencia, gimiendo entre matas de pasto
seco, amarillo, sudoroso, sarnoso, ya sin piel
agujereado por tanta calle larga y oscura, desangrándose
entre barro y moscas y plantas filudas y hormigas hambrientas,
………….y
seguramente se le ha ocurrido orinar y se ha dirigido hacia
unos arbustos, ha mirado a todos lados y ha meado,
………….y
sus meados han ido a parar, a la cabeza, a los ojos
con lombrices, al cuerpo llagoso de un perro que yacía
agazapado tras los arbustos
………….y
el sonido de su meado a Ud. le suena como vertiendo agua
sobre una piedra. Y Ud. se aleja sin hacerse complicaciones
sin mirar, y Ud. se aleja y un perro lo contempla y piensa
en que puede ser su amo, su confidente, su amigo
………….y
se esconde aún más, atisbando con sus ojos enterrados
cómo juegan los niños, cómo corren los enamorados

y se envuelven con las flores, el beso de los ancianos
que cambió todo lo previsto, en esa tarde de febrero
en la que los ojos de un perro agazapado en las acequias
………….eran mis ojos
………….por si Usted
………….no lo supo jamás.

Mi único reino es mi corazón cantando | 16 poetas peruanos contemporáneos | Prólogo y selección de Miguel-Ángel Zapata | Buenos Aires Poetry, 2021.