El número 33 en el hado de Ramón López Velarde | Víctor Toledo

Hoy celebramos el centenario de la muerte de nuestro gran poeta Ramón López Velarde. Al unísono es el centenario de la escritura de su último gran poema, que le da el título de poeta nacional: “La suave Patria”.

Nace el 15 de junio de 1888 y muere el 19 de junio de 1921, cuatro días después de su cumpleaños.

En torno a la causa de la muerte tan temprana de López Velarde, poetas, críticos, ensayistas y académicos debaten eruditamente sin llegar a una conclusión completa demostrativa. Que fue por depresión, dejándose morir por rechazo amoroso y desafortunada elección política (Gabriel Zaid), o por bronconeumonía (según su amigo y doctor Pedro de Alba y del acta de defunción que firma), o por sífilis y hasta otra probable enfermedad, de Venus (Guillermo Sheridan). Quizá las tres causas se concitan en esa joven muerte a los treinta y tres años, pues sus últimos poemas parecen apuntar a una conciencia de su despedida.

Padecía los estragos de la enfermedad o enfermedades venéreas, estaba solo y deprimido, con fuertes dificultades económicas y cuando enfermó bajo la lluvia de verano, no se atendió a tiempo, indolente con su estado, se le auxilió muy tarde.

No es nuestro cometido adentrarnos en este berenjenal especulativo que además ya ha tenido sesudas y bien documentadas indagaciones, tal como su más famoso poema. Pero hay datos interesantes sincrónicos que sustentan relación profunda con la celebración luctuosa (al mismo tiempo festiva por la trascendencia de la obra del jerezano): Por un lado murió a los 33 años, por otro el famoso poema -tan nuestro- tiene 33 estrofas y uno de sus últimos poemas junto a éste, sin fecha en días y meses se titula “Treinta y tres” (“La suave Patria” está fechada el 24 de abril de 1921 y se publicó póstumamente, en la revista El Maestro, dirigida por José Vasconcelos, órgano oficial del obregonismo y su ideología nacionalista):

Este número, la edad en que murió Cristo, edad simbólica, es el número de la plenitud, del sacrificio, número mágico que aparece en los eventos más importantes de la historia, de los tiempos bíblicos a la era moderna.

En la numerología espiritual, los números 11, 22, 33 y 44 son los denominados “Números Maestros”, siendo el numero 33 el más alto en la escala. Representa la edad de la Maestría en la Iniciación de Jesús (su muerte, resurrección y ascensión), aparte de otros detalles esotéricos. El “33” simboliza el más alto grado de consciencia espiritual por parte del ser humano. 

Tiene peso místico en las religiones más importantes, en la Cabalá y en la masonería. El monoteísmo inició hace 3.300 años.

Los números maestros tienen un poder que otros no. En el esoterismo se piensa que estos tres números crean una pirámide de iluminación, con el número 33 en la parte superior.

33 es el camino del maestro, número del mesías, es llamado el “sol en un día lluvioso” o “haz de luz entre las nubes”. (1)

Bajo el día lluvioso que lo enfermó se levantó un sol invicto.

En la Cabalá los números esenciales son el 3, el 6 y el 9, el 3 significa la paz y la integración, lo permanente, las tres energías del universo: verdad, amor y armonía (la trinidad en el cristianismo se relaciona esta idea), la estabilidad, la integración del cuerpo y el alma que tanto buscó el jerezano. El 6 lo mundano, el mundo físico (suma del 33, lo mundano de nuestro poeta), el 9 la vida eterna, infinita, el universo. En el 33 está contenido todo esto, aún como número Maestro, pues todo el universo es la combinación de estos números esenciales, circulares, urobóricos.

Sigo ahora el sistema combinatorio de La Gematría, numerología hebrea, establecido por Abulafia, el sabio judeoespañol del siglo XIII: “con las 22 letras el alefato, o alfabeto hebreo. Para Abulafia, cada letra era una entidad simbólica en sí misma, y su combinación un vehículo con que alcanzar la sabiduría. Las letras representan la realidad de los principios del Orden universal y mediante su estudio y meditación pueden conducir al supremo conocimiento” cito a David Zurdo (2) autor del ensayo y tablas de la numerología hebrea que también nos presenta un sistema gemátrico basado en el original para las letras del alfabeto español, con lo que obtuve el siguiente resultado de las letras y su equivalente numérico y significado del nombre de Ramón López Velarde, haciendo un juego en serio de revelación del azar o Sincronicidad similar al que siguió Octavio Paz con Poesía en Movimiento y los hexagramas oraculares del I ching, por cierto el hexagrama 33 en este libro clásico chino significa La retirada:

En la gematría cabalística, la suma de todas las letras del nombre del poeta dio el 7 que significa:

El Zain, arma, ornamento, espada, el ser cortado, extraviado; abandonarse (en soledad), soltarse, desaparecer; perecer, deshacerse; cortar, esparcir, disipar; destruir, arruinar, robar. La aniquilación, ruina, el círculo, la voluntad, la elección, el deseo, el derretirse, el fluir, el languidecer, el rendirse, la plenitud y el fluir en el dejarse ir, aparecen en este número.

Y en el Hexagrama 33 del I chin:

“En la vida diaria, este hexagrama sugiere declive del poder, riqueza y el debilitamiento de la influencia de estrechas relaciones con los demás. Aunque la situación parece desfavorable al principio, si usted se retira con dignidad, es muy probable que usted se encuentre con la buena fortuna. Si usted está experimentando dificultades en el momento, usted no encontrará una solución inmediata, pero se llega a través del retiro en una posición estable y protegida. Sea cauteloso en palabras, obras y pensamientos (no se deje vencer por pensamientos negativos). De esta manera usted encontrará un refugio seguro. De lo contrario, se le calumniara, perderá reputación, involucrado en infinitas complicaciones o tenga pérdidas financieras. Este es el tiempo de RETIRADA del peligro. Esto no significa debilidad, pero sí la sabiduría y la adaptación a los cambios cósmicos. DESEOS: Hay muchos obstáculos que impedirán su realización. AMOR: Es obvio que las personalidades de la pareja son incompatibles. Si usted es un hombre, usted debe saber que la mujer por la que se siente atraído tiene a alguien más en su mente. EMBARAZO Y NACIMIENTO: Aborto involuntario es una posibilidad realista. Si el niño nace, será un niño. (Temía que su hijo naciera ciego por su enfermedad). ENFERMEDAD Y SALUD: Enfermedades de la médula ósea, el pecho, el mal le entró por el pecho, la bronconeumonía y el abdomen; trastornos emocionales y neuróticos. La enfermedad probablemente será larga. Lo mejor es cambiar el lugar de residencia”

Parece retratar el estado justo de Ramón. Aunque sólo lo cito por el número 33 y su significado.

Pero con los números y los oráculos la especulación es infinita en cualquier sistema, sin embargo, ¿es una mera casualidad con el 33?, las casualidades no existen diría por su parte la teoría de la Sincronicidad.

El poema “Treinta y tres” habla de su contradicción irresoluta entre el deseo de pureza y su deseo carnal, entre su cruz –encrucijada-, su cristianismo-católico ideológico y su práctica musulmana:

La edad del Cristo azul se me acongoja

Porque Mahoma me sigue tiñendo

Verde el espíritu y la carne roja,

Y los talla, al beduíno y a la hurí,

Como una esmeralda en un rubí.

El Cristo azul, la pureza celeste, lo crucifica con su inmaduro, verde espíritu y su pasión carnívora, que quizá lo llevó a la muerte sin lograr una mayor plenitud.

La piedra pómez fuera mi amuleto,

Pero mi humilde sino se contrista

Porque mi boca se instala en secreto

En la feminidad del esqueleto

Con un crepúsculo de diamantista.

La piedra humilde y usada para la limpieza por su aspereza, el sayo más rasposo de las rocas, no es lo suyo, aunque su humilde sino es la muerte, porque su boca habita en el sexo de ésta y de las huríes, epónimas de ella, de la época. El crepúsculo del verdadero tallador de diamantes, la pureza de los versos perfectos anuncia su adiós.

La poesía de Velarde no sólo nos recuerda Las Flores del mal de Baudelaire sino la vida, obra y muerte de Nerval por suicidio y ahorcamiento. Su derelicción.

¡Oh, plenitud, cordial y reflexiva:

Regateas con Cristo las mercedes

De fruto y flor, y ni siquiera puedes

Tu cadáver colgar de la impoluta

Atmósfera imantada de una gruta.

Reclama a Cristo el paraíso aquí en la tierra que le dio en lugar de agradecérselo ya en el final que no decide a acabar con su vida. Un verso final sensual, erótico y tanático como la cosmovisión general lopezvelardeana, quisiera colgar de una gruta femenina pura, la gruta húmeda de la madre tierra (imantada del todo, y de la atracción a la otra vida), la grupa helada de la muerte, la vagina terrestre del renacimiento.

Sus últimos poemas recogidos en Zozobra (2019) -título clarificador, por cierto, de su estado-, “No me condenes”, “El retorno maléfico”, “El sueño de los guantes negros”, “Hormigas”, etc.

Suenan a despedida, plenos de nostalgia, confesión, confusión y hasta tétricos, resignados.

De súbito me sales al encuentro,

Resucitada y con tus guantes negros

[…]

¡Oh, prisionera del Valle de Méjico!

Mi carne urna de tu ser perfecto;

Quedarán ya tus huesos en mis huesos;

Y el traje, el traje aquel, con que tu cuerpo

Fue sepultado en el Valle de Méjico;

Antes de que tus labios mueran para mi luto

Dámelos en el crítico umbral del cementerio

como perfume, pan y tósigo y cauterio

“El perro de San Roque”:

Yo sólo soy un hombre débil, un espontáneo

Que nunca tomó en serio los sesos de su cráneo.

A medida que vivo ignoro más las cosas;

No sé ni por qué encantan las hembras y las rosas.

[…]

¡Oh, Rabí, si te dignas, bien está que me encauces;

Como el can de San Roque, ha estado mi apetito

Con la vista en el cielo y la antorcha en las fauces!

La vista en la muerte y el gusto en el infierno.

Mi propósito era hacer un comentario más, sumado al infinito mar de comentarios y estudios en honor de “La suave Patria”, pero me pasó como a Jules Michelet que por escribir la historia enciclopédica de Francia, descubrió el archivo secreto de las brujas, los textos de la santa Inquisición y antes de lograr su titánico cometido escribió su famoso libro La bruja, sólo me quedará tiempo para leerles algunos apuntes sobre el gran poema que ahora reduzco a la relación con mi disquisición sobre la características misteriosas y dolorosas de su partida.

“La suave Patria”, es un verdadero gran poema: reúne equilibradamente en refuerzo mutuo, las tres partes esenciales, nodales, de la estructura poética: la música, la imagen y el pensamiento o cosmovisión: es el gran arte de la poesía. El triángulo cósmico sagrado que se despliega en sinestesias y sentidos infinitos como un perfume que canta y dibuja los sueños más altos de la realidad consumados.

El Proemio del inicio del poema es un premio al conocedor de poesía, al lector del arte más alto:

Yo que solo canté de la exquisita

Partitura del íntimo decoro

Alzo hoy la voz a la mitad del foro,

A la manera del tenor que imita

La gutural modulación del bajo

Para cortar a la epopeya un gajo.

Poeta lírico por excelencia, se lanza, celebrando a la patria, a cantar como un escaldo epopéyico, se sitúa en el centro de estos oficios, a la mitad del foro, porque efectivamente y esto es uno de los encantamientos del poema, es una apopeya lírica, individual y una lírica epopéyica, donde el movimiento de las masas se hace sustancia de fondo personal, se quintaesencia en los símbolos más acendrados de nuestro ser mexicano. Corta a la epopeya, redonda como la tierra, jugosa como una naranja solar, un gajo para realizar una gran y amorosa, virtuosa, prosopopeya.

Así, López Velarde nos hizo amar a la patria mestiza en todos los sentidos, como a una mujer soñada, como a un hada, sensual, maternal, profunda, íntima. De cabellera rubia de trigo, u oscura de tabaco perfumado a tierra.

Sus símbolos patrios son más poderosos (trascendentes) que su íntima tristeza reaccionaria y que cualquier política o ideología que pretenda utilizar el poema. A través del símbolo verdadero, perdón por el pleonasmo; la poesía trasciende a la historia.

Sus imágenes y oxímoros, repiten aquí su sello novedoso, original revolucionario que su amigo Rafael López alabó en un soneto dedicado a él, burlándose de la visión cuadrada y escandalizada de la academia. Del famoso y entrañable oxímoron: “joven abuelo escúchame loarte/ único héroe a la altura del arte” refiriéndose a Cuauhtémoc –que murió brillante y joven como él, como un dios eterno que no perece ni desaparece- al símil sonoro “las campanadas caen como centavos” donde el endecasílabo se rompe en medio en un hemistiquio fabuloso con las vocales fuertes, de caen, las más fuertes y oscuras del alfabeto, la a y la e, haciendo que se oígan como cáen las metálicas campanadas convertidas en oro, oro sonoro y lluvia acompasada y vertiginosa de monedas.

Poema total, rimado en consonantes (otros poemas suyos no emplean la rima), en endecasílabos riquísimos de gran variación acentual. Melódica, acentos en 6 y 10 sílabas, sáfica en la 4, 8 y 10 y una rara acentuación dactílica, como sus bellas palabras esdrújulas, con acentos en la 4, 7 y 10. Tiene 153 versos, 33 estrofas, 4 secciones breves y largas alternadas en equilibrio y simetría… buscando la perfección musical operística con su intermedio. (3)

Sus casi no contados ciertos o inciertos defectos se le perdonan, como la imagen de mal gusto que penultima el poema “la trigarante faja/ en tus pechugas al vapor” que los críticos buscan salvar, explicar, incluyendo a Juan José Arreola, que era su fanático. Claro, une la fertilidad de nuestra tierra a la sensualidad de sus mujeres, porque la patria es una hermosa mujer, pero aquí la audacia que lo caracteriza en sus imágenes no está bien lograda. La maestría estética y sonora del poema supera esto.

Una partitura majestuosa y colorida, de una patria profunda, del centro, una epopeya íntima, individual, donde como veracruzano extraño el mar y la selva y como mexicano hasta el desierto del norte, pero captó en general lo esencial que se completa en nuestro imaginario y nuestra rica tradición poética de continuidad más que de ruptura con la poesía de Salvador Díaz Mirón y de Carlos Pellicer, los otros cantores nacionales junto a Netzahualcóyotl, Sor Juana y Octavio Paz.

El final “y un trono/ a la intemperie, cual una sonaja:/ la carreta alegórica de paja, explota su poder anfibólogico, sugerente y preciso como el corte perfecto de un diamante que entre más espectros más exacto. Su gran poesía, su gran exactitud expresiva, despliega muchos matices, haces y significados adyacentes del esencial.

El final, decíamos, nos puede recordar la epopeya de Benito Juárez cuando gobernaba evitando desde su carreta, por todos los caminos de la patria, el ejército de la invasión francesa, hasta poderlo enfrentar. Nos puede traer la reminiscencia del discurso político demagógico, la paja, la nada, pues ya lo dice, metafórica y concretamente, la imagen es una alegoría en todos los sentidos (directos y de retórica) que se desarrolla en múltiples imágenes, históricas, críticas y triunfantes. Porque aunque parece un comentario negativo enmarcado por lo infinito que es lo pequeño y viceversa, la inmensidad de la intemperie sobre la pequeña sonaja del bebé, la carreta, la carretera dorada del futuro, el silencio sonoro, el niño Dios, que le escritura un establo, la carreta sonante de paja silente, profunda, es un Triunfo (4), una entrada triunfal en la historia y el ser, canta ya lo soñado que se realiza, reúne la entrada triunfal de un desfile campesino en la modernidad, como deseo y predicción. Así la humilde paja ligera, hueca, silenciosa, que no vale nada (“es pura paja”) se convierte en oro, en un triunfo dorado sonado, como la entrada triunfal de Jesús en su carreta a Jerusalén o del gran héroe guerrero celebrado en Roma.

Sin embargo el poema tiene el tono de despedida nostálgico de sus últimas poesías:

Patria, te doy de tu dicha la clave

Sé siempre igual, fiel a tu espejo diario;

Cincuenta veces es igual el Ave

Taladrada en el hilo del rosario,

Y es más feliz que tú patria suave.

La suave patria termina en Patria suave, aún más tersa, sin el hipérbaton. Termina en ave, en oración sagrada, en hada, en uno de nuestros más grandes poemas que guarda esta herencia: sé fiel a tu esencia terrestre, a tu fertilidad, a tu belleza verdadera, espiritual no material o tecnológica vacía. No a otras formas superficiales extrajerizantes innecesarias. Patria suave pero poderosa, esencial, profunda.

Para terminar: Su canto de íntimo decoro es una sensualidad abierta pero muy fina, a esto se refiere y la despliega igual en “La Suave patria” así como su obsesión por su muerte:

Trueno del temporal: oigo en tus quejas

Crujir los esqueletos en parejas,

Oigo lo que se fue, lo que aún no toco

Y al hora actual con su vientre de coco,

Y oigo en el brinco de tu ida y venida,

Oh, trueno, la ruleta de mi vida.

Su ruleta de altibajos, donde la parte macabra no falta, en la alta tensión de sus imágenes y su épica sordina de tenor con gutural modulación de bajo y alto cantor epopéyico y prosopopéyico. Nos recuerda a “Los guantes negros, entre otros poemas con esta visión, donde oye ya, quizá, su muerte, en la “hora líquida acuática”, blanca agua de coco, donde el trueno y su relámpago revelan al tiempo, y lo anulan, abriendo la eternidad.

33 años, 33 estrofas, poema 33, la edad de Cristo, el sacrificio y la plenitud en la simbología cabalística y cristiana. En la mitología poética mexicana, en su poeta-leyenda simbólico-moderno.

Notas:

1. https://www.utadeo.edu.co >emisora y https://es.lovetoknow.com >simbolismo y significado del 33 en la numerología.

2. David Zurdo. La Gematría, numerología hebrea. https://www.acta.es/medios/articulos/cultura_y_sociedad/048055.pdf

3. Ver: Jorge Von Ziegler. La suave patria, http://www.elem.mx/obra/datos/7871

4. Véase el artículo al respecto: David Huerta. https://www.revistadelauniversidad.mx/articles/2961eecd-757e-4b4a-a9ab-290f3c0f8703/aguas-aereas-un-triunfo-de-lopez-velarde