Estas ciudades lacustres | John Ashbery

Críticos, eruditos y lectores de poesía contemporánea han apreciado durante mucho tiempo el asombroso dominio de John Ashbery (Rochester, Nueva York, 1927 – Hudson, Nueva York, 2017) de la cadencia y el lirismo del habla coloquial, pero han sido menos sensibles a las influencias igualmente importantes en su obra de poetas franceses “forasteros” como Arthur Rimbaud, Raymond Roussel e Isidore Ducasse (además conocido como Conde de Lautréamont). 

Estas ciudades lacustres

Estas ciudades lacustres crecieron de la aversión
Hacia algo olvidable, si bien resentidas con la historia.
Son el producto de una idea: que el hombre es horrible por ejemplo,
Aunque éste sólo sea un caso.

Ellas emergieron hasta una torre
Controlaron el cielo, y con artificios resbalaron
Hacia el pasado en busca de cisnes y palmeantes ramas,
Ardiendo, hasta que todo ese odio fue transformado en un estéril amor.

Quedas así con una idea de ti mismo
Y la sensación del ascendente vacío de la tarde
Que deben ser atribuidos a la vergüenza de otros
Los que vuelan junto a ti como faros.

La noche es un centinela.
Gran parte de tu tiempo ha sido ocupada por juegos creativos
Hasta ahora, pero tenemos planes que te incluyen totalmente.
Habíamos pensado, por ejemplo, en enviarte al centro del desierto.

A un violento mar, o el hacer que la proximidad de los otros sea aire
Para ti, presionándote de regreso hasta un alarmado sueño
Como la brisa del mar saludando el rostro de un niño.
Pero el pasado ya está aquí, y tú estás protegiendo un proyecto privado.

Lo peor no ha terminado, sin embargo sé
Que estarías feliz acá. Por la lógica
De tu situación, que es algo que ningun clima puede estropear.
Tierno e indiferente por momentos, tú ves

Has construido una montaña de algo,
Prodigando pensativamente toda tu energía hasta este único momento,
Cuyo viento es el deseo almidonando un pétalo,
Cuya decepción estalló en un arco iris de lágrimas.

These lacustrine cities

These lacustrine cities grew out of loathing
Into something forgetful, although angry with history.
They are the product of an idea: that man is horrible, for instance,   
Though this is only one example.

They emerged until a tower
Controlled the sky, and with artifice dipped back
Into the past for swans and tapering branches,
Burning, until all that hate was transformed into useless love.

Then you are left with an idea of yourself
And the feeling of ascending emptiness of the afternoon   
Which must be charged to the embarrassment of others   
Who fly by you like beacons.

The night is a sentinel.
Much of your time has been occupied by creative games
Until now, but we have all-inclusive plans for you.
We had thought, for instance, of sending you to the middle of the desert,

To a violent sea, or of having the closeness of the others be air   
To you, pressing you back into a startled dream
As sea-breezes greet a child’s face.
But the past is already here, and you are nursing some private project.

The worst is not over, yet I know
You will be happy here. Because of the logic
Of your situation, which is something no climate can outsmart.   
Tender and insouciant by turns, you see

You have built a mountain of something,
Thoughtfully pouring all your energy into this single monument,   
Whose wind is desire starching a petal,
Whose disappointment broke into a rainbow of tears.


Extraído de John Ashbery, Pirografía. Poemas escogidos de John Ashbery (1956-1985). Traducción y selección de Martín Rodríguez-Gaona, Visor Libros, 2003, pp. 83-85 | Buenos Aires Poetry, 2021.

Fotografía: John Ashbery in 1971 Gerard Malanga.