Antes de la batalla & otros poemas | Siegfried Sassoon

Siegfried Sassoon (1886, Brenchley, Kent – 1967, Heytesbury, Wiltshire), fue un poeta y novelista inglés, conocido por su poesía contra la guerra y por sus autobiografías ficticias, elogiado por su evocación de la vida campestre inglesa.

Sassoon se alistó en la Primera Guerra Mundial y resultó gravemente herido mientras se desempeñaba como oficial en Francia. Fue su poesía pacifista, como The Old Huntsman (1917) y Counterattack (1918), y su afirmación pública del pacifismo, después de haber ganado la Cruz Militar y todavía en el ejército, lo que le dio a conocer ampliamente. Sus protestas contra la guerra se atribuyeron en un principio a la conmoción, y estuvo confinado durante un tiempo en un sanatorio, donde conoció e influyó en otro soldado-poeta pacifista, Wilfred Owen, cuyas obras publicó después de que Owen fuera asesinado en el frente. Sus obras autobiográficas incluyen The Memoirs of George Sherston, 3 vol. (1928-1936) y Siegfried’s Journey, 3 vol. (1945). En poesía, posteriormente publicó Collected Poems (1947) y The Path to Peace (1960), entre otros.

BEFORE THE BATTLE

Music of whispering trees
Hushed by the broad-winged breeze
Where shaken water gleams;
And evening radiance falling
With reedy bird-notes calling.
O bear me safe through dark, you low- voiced streams.

I have no need to pray
That fear may pass away;
I scorn the growl and rumble of the fight
That summons me from cool
Silence of marsh and pool,
And yellow lilies islanded in light.
O river of stars and shadows, lead me through the night.

June 25th, 1916.

ANTES DE LA BATALLA

Música de árboles rumorosos
silenciada por la brisa de alas anchas
en que brilla el agua agitada;
y la luz de la mañana cayendo
con finas notas de pájaro sonando.
Arroyos sigilosos, ténganme a salvo en la oscuridad.

No necesito orar
para que se vaya el miedo;
desprecio el gruñido y el ruido de la lucha
que me llama desde el frío silencio de pantanos,
y lirios amarillos en ramos de luz.
Río de estrellas y sombras, guíame a través de la noche.

25 de Junio, 1916.

THE DUG-OUT

Why do you lie with your legs ungainly huddled,
And one arm bent across your sullen cold
Exhausted face? It hurts my heart to watch you,
Deep-shadow’d from the candle’s guttering gold ;
And you wonder why I shake you by the shoulder ;
Drowsy, you mumble and sigh and turn your head . .
You are too young to fall asleep for ever ;
And when you sleep you remind me of the dead,

EL REFUGIO

¿Por qué yaces con tus piernas torpemente acurrucadas,
y un brazo sobre tu frío rostro exhausto?
Me hiere el corazón verte
hondamente ensombrecido al vacilante oro de la vela;
y te preguntas por qué te sacudo del hombro;
atontado, balbuceas y expiras y te das vuelta…
Eres demasiado joven para dormirte para siempre;
y cuando duermes me recuerdas a los muertos.

REPRESSION OF WAR EXPERIENCE

Now light the candles; one; two; there’s a moth;
What silly beggars they are to blunder in
And scorch their wings with glory, liquid flame—
No, no, not that,—it’s bad to think of war,
When thoughts you’ve gagged all day come back to scare you;
And it’s been proved that soldiers don’t go mad
Unless they lose control of ugly thoughts
That drive them out to jabber among the trees.

Now light your pipe; look, what a steady hand.
Draw a deep breath; stop thinking; count fifteen,
And you’re as right as rain …
…………………………………………Why won’t it rain? …
I wish there’d be a thunder-storm to-night,
With bucketsful of water to sluice the dark,
And make the roses hang their dripping heads.

Books; what a jolly company they are,
Standing so quiet and patient on their shelves,
Dressed in dim brown, and black, and white, and green,
And every kind of colour. Which will you read?
Come on; O do read something; they’re so wise.
I tell you all the wisdom of the world
Is waiting for you on those shelves; and yet
You sit and gnaw your nails, and let your pipe out,
And listen to the silence: on the ceiling
There’s one big, dizzy moth that bumps and flutters;
And in the breathless air outside the house
The garden waits for something that delays.
There must be crowds of ghosts among the trees,—
Not people killed in battle,—they’re in France,—
But horrible shapes in shrouds–old men who died
Slow, natural deaths,—old men with ugly souls,
Who wore their bodies out with nasty sins.

*          *          *

You’re quiet and peaceful, summering safe at home;
You’d never think there was a bloody war on! …
O yes, you would … why, you can hear the guns.
Hark! Thud, thud, thud,—quite soft … they never cease—
Those whispering guns—O Christ, I want to go out
And screech at them to stop—I’m going crazy;
I’m going stark, staring mad because of the guns.

REPRESION DE EXPERIENCIAS DE GUERRA

Ahora enciende las velas; una; dos; hay una polilla;
qué pordioseras tontas que son al confundirse
y quemar sus alas con gloria, llama líquida—
no, no, eso no,—está mal pensar en la guerra,
cuando los pensamientos que callaste todo el día vuelven a asustarte;
y se ha probado que los soldados no enloquecen
a menos que pierdan el control sobre sus feos pensamientos
que los conducen a hablar entre los árboles.

Ahora enciende tu pipa; mira, qué mano firme.
Respira hondo; deja de pensar; cuenta hasta quince,
y estás tan correcto como lluvia…
…………………………………………¿Por qué no lloverá? …
Ojalá haya una tormenta esta noche,
con baldazos de agua para drenar la oscuridad,
y hacer que las rosas cuelguen sus cabezas empapadas.

Libros; qué compañía alegre que son,
parados tan callados y pacientes en sus estantes,
vestidos en leve marrón, y negro, y blanco, y verde,
y todo tipo de color. ¿Cuál leerás?
Vamos; lee algo; son tan sabios.
Te digo que toda la sabiduría del mundo
te espera en esos estantes; y aun así
te sientas y masticas tus uñas, y dejas salir tu pipa,
y escuchas el silencio: en el techo
hay una polilla grande, mareada que choca y tambalea;
y en el aire sin aliento afuera de la casa
el jardín espera algo que se demora.
Debe haber turbas de fantasmas entre los árboles—
no gente asesinada en batalla,—están en Francia,—
sino formas horribles en mortajas—ancianos que murieron
lentas muertes naturales,—ancianos con almas feas,
que desgastaron sus cuerpos con pecados asquerosos.

*          *          *

Estás callado y tranquilo, matando el tiempo en casa;
¡Nunca pensarías que hubo una maldita guerra! …
Ah, sí, lo harías… puedes escuchar las armas.
¡Escucha! Toc, toc, toc,—bastante suave… nunca cesan—
esas armas susurrantes—Ay, Dios, quiero salir
y gritarles que paren—me estoy volviendo loco;
me endurezco, ojos abiertos, loco por las armas.


Extraídos de The War Poems of Siegfried Sassoon, 1920, William Heineman: Londres | Traducción de Ignacio Oliden | Buenos Aires Poetry 2021 | Imagen: GEORGE C BERESFORD/GETTY IMAGES