Homenaje a Ezra Pound | Ernest Hemingway

«Sólo hay un poeta vivo que sea comparable a Pound, me refiero a William Butler Yeats. El último estilo de Pound lo ha hecho, a veces, mejor T. S. Eliot. Pero, después de todo, Eliot es un poeta menor. Los poetas menores escriben los bellos poemas».

Ernest Hemingway


Cierto editor me ha pedido que escribiera mi opinión sobre Ezra Pound como si hubiera muerto. No se juzga a los muertos, sino a sus obras. Es muy incómodo tener cadáveres alrededor de uno. Antes o después, se les entierra, se forma un corro, se mira a los que les entierran, se entera uno de sus funerales por los periódicos y se envía, tal vez, un telegrama con “frases hechas”. Si se intenta escribir sobre un amigo muerto, se llega, por una razón u otra, a un fracaso. Esto no vale nada.
Los estilistas pueden hacerlo, saben cómo encubrir todo su estilo, como los “emballeurs” o como los egipcios, que envuelven las momias con vendajes. Pero los estilistas son los únicos que están contentos con ésto. Los demás no lo aprecian mucho.
Gracias a Dios, Pound no está muerto, y por lo tanto, no tenemos que portarnos como si lo estuviera.
Ezra Pound consagra, quizá, un quinto de su actividad a escribir poemas y este veinte por ciento de esfuerzo representa una buena parte de los grandes poemas escritos por americanos vivos o muertos, por ingleses vivos o muertos, o por irlandeses que hayan escrito en inglés. No hablo de otros países porque no conozco su poesía así como no conozco el gaélico. Sólo hay un poeta vivo que sea comparable a Pound, me refiero a William Butler Yeats. El último estilo de Pound lo ha hecho, a veces, mejor T. S. Eliot. Pero, después de todo, Eliot es un poeta menor. Los poetas menores escriben los bellos poemas.
Se considera que Pound fue un gran poeta, como Yeats, como lo fueron Browning, Shelley, Keats. ¿Pero dónde está la diferencia? Me parece muy poco útil indicarla y lo más sencillo es seguir el ejemplo de Eliot. Todos sus poemas son perfectos; y poemas perfectos hay muchos pocos.
Tiene mucho talento, lo maneja cuidadosamente y sale muy bien librado, afortunadamente. Pero Whitman sí que es un poeta, y un gran poeta.
El poema más logrado que se haya encontrado en The Oxford Book of English Verse está firmado anónimo. Y debo considerar a Anónimo como a un poeta menor, porque un gran poeta hubiera firmado con su nombre. Quizá hable como el doctor Frank Crane. Pero, fijémonos en A. E. Housman. Es un perfecto ejemplo de poeta mejor. Ha llegado una vez, y a la perfección, con Shropshire Lad. Cuando ha intentado volver a comenzar, ya no pudo; se le notaban los trucos que amenazaban hacerle zozobrar desde su primer libro. Uno más, y todos sus poemas estaban arrasados. Se ha podido ver que no tenía ninguna importancia.
No es la falta de ambición lo que hace fracasar a los poetas de este orden No tienen nada importante que decir. Hacen una pequeña cosa a la perfección, con un resultado admirable. Ezra ha escrito gran poesía.
Esto es más una opinión que un estudio crítico. De otro modo, tendría que detenerme aquí e irme a París para comprobar mis citas, lo que estaría muy bien, si yo pretendiera probar algo. Afortunadamente, una opinión no quiere probar nada. Así pues, tenemos, por el momento, al gran poeta Pound que consagra, digamos, un quinto de su tiempo a la poesía, y el resto, a ayudar a sus amigos, desde el punto de vista material y artístico. Los defiende cuando son atacados, los hace publicar en revistas y los saca de la cárcel. Les presta dinero. Les vende los cuadros. Les organiza conciertos. Les dedica artículos. Les presenta mujeres ricas. Hace que los editores publiquen sus libros. Se queda con ellos toda la noche, cuando creen estar en agonía y es testigo de su testamento.
Les paga las cuentas del hospital y les disuade del suicidio. A fin de cuentas, hay algunos que se abstienen de darla una puñalada a la primera ocasión.
Es un hombre alto, lleva una barba roja y descuidada, un curioso corte de pelo y es muy tímido. Tiene el temperamento de un “toro de lidia”, de la cría de don Eduardo Miura. Si alguien despliega un capote o agita una muleta, delante de él, embiste. Como el toro de don Eduardo, a veces renuncia al caballo del picador, para atacar al jinete. Nadie está seguro con él en la arena. Y un buen número de personas le desafían cada año, aunque no sepan su reacción.
Muchos le detestan, juega muy bien al tenis. Viviría más años, si no comiera tan aprisa. Después de la guerra, los jóvenes recién llegados de Estados Unidos, donde Pound era una figura legendaria, lo veían en París, con la barba en desorden, muy accesible, amante del tenis y tocando, a veces, el fagot, y decían, que a fin de cuentas, toda la leyenda en torno a su figura era falsa y que, probablemente, Pound no era un gran poeta. Según el dicho militar: allá los americanos con sus juicios.
Como todos los hombres célebres desde la juventud, sufre por ser poco leído. Es más fácil hablar con un clásico que leerlo. De todas formas, en los Estados Unidos, otra generación está a punto de reemplazar a aquella que había decidido que Pound no podía ser un gran poeta, ya que era demasiado vivaz y combativo, y esta generación sí que lee sus obras. Hoy vienen a París para conocerle, pero está en Italia.
Como no está interesado en la política italiana, y le gusta la cocina local, es posible que se quede allí por cierto tiempo. Esto le iría muy bien; sus amigos no pueden llegar a él fácilmente y dedicaría su energía al trabajo. Pound, además, es compositor. Ha escrito una ópera espléndida sobre Villon. De primer orden. Una ópera muy bella.
Pound y la música me hacen pensar en Constantin Brancusi y el arte culinario. Brancusi es un escultor célebre, pero también es un gran cocinero. No hay duda de que la cocina es un arte, pero sería una pena que Brancusi abandonase la escultura por ese otro arte y que le dedicase lo mejor de su tiempo. Y Ezra no es un poeta menor. La falta de energía nunca le ha traicionado. Si quiere escribir óperas, lo puede hacer sin derrochar sus fuerzas.
Como doy mi opinión, hay algo que quiero subrayar. Ezra nunca ha sido un ser detestable. Ha luchado con encarnecimiento alegre y sus heridas han sanado rápidamente. No piensa que ha venido al mundo a sufrir. No es un masoquista y ésta es otra de las razones que le impiden ser un poeta menor.


Extraído de VV., AA., El Poeta Enjaulado: Ezra Pound. Traducción de Susana Greco, Letra Cierta, Buenos Aires, pp. 57-60 | Buenos Aires Poetry, 2022