El lado más solitario del cielo (Colección Pippa Passes, 2026) | Héctor Eduardo Sawiak

Héctor Eduardo Sawiak es un escritor y poeta argentino, nacido en 1972. Es Profesor de Filosofía, Profesor en Ciencias Religiosas, Licenciado en Educación y Magister en Innovación Educativa.
En el ámbito literario, inició su camino editorial con la publicación Ícaro (2015). En su presente obra, El lado más solitario del cielo (Buenos Aires Poetry, 2026), Sawiak profundiza en una poética que se asume como una herramienta de indagación ontológica. Su escritura es un intento de auscultar las dimensiones más complejas de la condición humana: la soledad, la presencia del mal, el peso de la finitud, la muerte y esa persistente aspiración de eternidad que atraviesa la existencia.

 

 

 

 

Quizás la libertad tenga el tamaño de la soledad.

17 DE DICIEMBRE DE 1995

I

Era un tiempo sin luz,
cúmulo de nubes gravitando.
Bajo el peso de una justicia sin nombre,
el azul en los filos de los cerros
—página última hacia la nada—
se abrazaba al temblor del horizonte.

Inclinándome sobre el polvo,
buscaba desenterrar,
como quien ausculta tumbas olvidadas,
alguna idea no vil,
algo no corrompido
que no profane el barro
donde las quimeras yacen mutiladas,
impúdicas y dolientes.

Este hábito sombrío
—asirme a esencias
como quien teme naufragar—
no me alza del abismo
ni me redime de la herejía,
ni del oficio espectral
de ser el profano
que alzó, siglos atrás,
el árbol solitario de la sed,
en un Gólgota escaso de testigos,
para brindarme una sombra
contra la luz que también hiere.

 

II

¿Para qué este Miserere,
murmullo de labios ajados,
si en la hora que madura en la penumbra
alguien pronunciará mi muerte
en idioma extranjero,
leerá el oscuro preámbulo
de mi descenso
y sellará mis párpados,
diciendo
este cuerpo es ya ataúd
para los sueños dolientes,
un simple esclavo de la vigilia,
que jamás aprenderá a despertar?

 

III

Socorro susurro,
titilante en mi muro de arena,
contemplando el derrumbe
de mis últimas imágenes,
ardientes rostros fugados,
puños en alto rasgando la noche,
ojos extraviados
en la errancia de lo inalcanzable.
Veteranos del afán,
labradores de imposibles,
cayeron en islas de aridez,
extensiones de hielo intacto
donde la búsqueda
nunca conoce retorno.

 

IV

Soy océano escindido,
mis aguas huyendo una de otra,
la fractura,
rugiente y sorda,
es mi destino,
retirarse, dividirse,
irse quedando vacío
mientras la noche avanza,
y saber, gravemente,
que la separación es necesaria.

 

V

Qué tristeza honda arrastra tu valle,
pueblo de sombras,
paisaje huérfano,
una tierra baldía saturada de escombros
bajo un cielo que se ha olvidado de Dios.

En el parque de diversión
yacen hierros retorcidos y oxidados
como entrañas de suicida,
un entrelazado de vísceras expuestas.

Un sigilo de cenizas
deambula errante, vencido,
empapado de intemperie,
buscando cobijo
sin ser ya llamado al abrigo.

El ser es apenas
esta percepción ínfima,
esta vigilia en la frontera
que se asoma y huye,
y apenas se recorta débil,
transparente
contra el silencio informe de la nada.

 

VI

Ya no hay semblante para el dolor,
ni eco siquiera,
solo este rostro deshabitado
reflejado en aguas marchitas.

El estanque de la vida lo exhuma,
verdosidad vencida que devuelve
grietas en la frente,
boca que olvida el canto,
ojos que naufragan,
simulacro devastado.

En esa pasta
que el hálito primordial fue amasando,
se cifra tu abatimiento,
el último descenso
de todo desenlace.

 

 

 


Héctor Eduardo Sawiak
El lado más solitario del cielo
Buenos Aires Poetry, 2026
78 pp.; 13,34 cm x 20,32 cm.
ISBN 9786316688422
Poesía Argentina.