Yanira García (Pachuca, Hidalgo, México 1966) es una poeta y escritora mexicana. Ha publicado once poemarios y en diversas antologías de ensayo, cuento y poesía nacionales y extranjeras. Trabajó en diversos programas para acercar la literatura a la comunidad hispana migrante en Houston, Texas (1999-2007). Recibió el Premio Estatal de Poesía Efrén Rebolledo 2017. Obtuvo el primer lugar en el Certamen Nacional de Poesía Dra. Eliana Albala Levy en 2021 y en el V Concurso Nacional de Poesía Germán List Arzubide, también en 2021. Recibió mención honorifica en cuento en el Concurso Punto de Partida en 1983 y en el Concurso Nacional de Cuento de Ciencia Ficción Las Cuatro Esquinas del Universo en 2017, ambos convocados por la UNAM. Becaria de FOECAH en 1995 y de PECDA en 2023. Ha recibido algunos reconocimientos a su trayectoria. Es traductora certificada por la Universidad de Nueva York.
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Relampaguea tan fuerte en mi costado,
clava la luz el filo de sus dientes.
Aquí, cerca del corazón,
donde siempre se encabrita la sangre:
ahora truena
y susurra a mi oído:
fulgor fui y no pude observar
más que mi sobresalto.
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De niña temí la oscuridad,
pero nunca los truenos,
soñé cabalgar montada en su lomo estrepitoso,
recorrer las praderas desde su cuerpo azul cobalto,
eléctrica, bifurcada en los brazos chispeantes.
Fui tanto al cielo
que nada me preparó para la tierra:
he tenido que atar una roca al corazón para sobrellevarla.
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Entre lo que veo y lo que escucho
nace un jazmín,
se estremece la puerta de mis ojos.
Caen todos los pájaros de súbito:
suenan hasta mi médula
los aleteos precisos de su música.
Cada compás que marcan sus picos en picada
deja una cicatriz en mi escritura.
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Si mis palabras tuvieran la fuerza de ese trueno
que hace convulsionar el aire,
si acaso fuera yo el fulgor que cabalga nube abajo
hasta clavar sus uñas en los árboles.
Entonces mi casa sería una voz que se rompe
para encender al mundo
y no esta oscuridad de habitación cerrada.
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Cuando viví cerca del mar bañé rayos de acero, ablandé su estructura punzante y precisa en la marea. Para mí, cayeron sobre el agua porque así lo captó el ojo desorientado por el chispazo repentino. Los guardé en la memoria húmedos, esperando que se secaran al paso de los años. Me han invadido por completo como un hongo que fermenta y ebulle hasta manchar los archivos que amontono en la cabeza. Las fotos de la vida que no pude detener con la precisión esplendorosa del teléfono celular, inexistente entonces. Al escuchar los cantos del recuerdo, me ahogo en los colores azul-mar-de-tormenta. Hablo espuma y migran mis pestañas hacia la superficie del océano. Ahora sabes por qué cuando me llamas, dices que no entiendes mi voz, que hay una interferencia como si siempre te hablara bajo el agua.
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El relámpago habla el lenguaje de la poesía:
un instante de luz
a cambio de toda la oscuridad de la noche.
SIEMPRE SOÑÉ SER UN RELÁMPAGO
Buenos Aires Poetry, 2026
66 pp.; 13,34 cm x 20,32 cm.
ISBN 9786316688491
Poesía México

