El pescador borracho, por Robert Lowell

The Drunken Fisherman


Wallowing in this bloody sty,

I cast for fish that pleased my eye

(Truly Jehovah´s bow suspends

No pots of gold to weight its ends);

Only the blood-mouthed rainbow trout

Rose to my bait. They flopped about

My canvas creel until the moth

Corrupted its unstable cloth.

A calendar to tell the day;

A handkerchief to wave away

The gnats; a couch unstuffed with storm

Pouching a bottle in one arm;

A whiskey bottle full of worms;

And bedroom slacks: are these fit terms

To mete the worm whose molten rage

Boils in the belly of gold age?

Once fishing was a rabbit´s foot-

O wind blow cold, O wind blow hot,

Let suns stay in or suns step out:

Life dance a jig on the sperm-whale´s spout-

The fisher´s fluent and obscene

Catches kept his conscience clean.

Children, the raging memory drools

Over the glory of past pools.

Now the hot river, ebbing, hauls

Its bloody waters into holes;

A grain of sand inside my shoe

Mimics the moon that might undo

Man and Creation too; remorse,

Stinking, has puddled up its source;

Here tantrums thrash to a whale´s rage.

This is the pot-hole of gold age.

Is there no way to cast my hook

Out of this dynamited brook?

The Fisher´s sons must cast about

When shallow waters peter out.

I will catch Christ with greased worm,

And when the Prince of Darkness stalks

My bloodstream to is Stygian term…

On water the Man-Fisher walks.

El Pescador Borracho

Revolcándome en esta pocilga sangrienta,

arrojé el anzulo para recoger peces que complacieran mi vista

(el arco de Jehová verdaderamente no sostiene

ollas llenas de oro que pesen en sus puntas);

sólo las truchas arco iris de boca sanguinolenta

se alzaron hasta mi carnada. Y se sacudieron dentro

de mi cesta de lona hasta que la polilla

corrompió su inestable tejido.

Un calendario para saber el día:

un pañuelo para espantar

los jejenes; un diván desventrado por la tormenta

embolsando una botella en uno de sus brazos:

una botella de whiskey llena de gusanos;

y los pantalones del piyama: ¿son éstas las condiciones adecuadas

para distribuir el gusano cuya furia derretida

hierve en el vientre de la vejez?

Una vez el pescar era una pata de conejo

-oh viento, sopla frío, oh viento, sopla cálido,

deja que los soles permanezcan dentro o que los soles salgan:

la vida bailaba una jiga sobre el surtidor del cachalote-,

las copiosas y obscenas presas del pescador

le mantenían limpia la conciencia.

Niños, la furiosa memoria se babea

sobre la gloria de pasados estanques.

Ahora el hirviente río, retirándose, arrastra

sus sangrientas aguas hacia agujeros;

un grano de arena dentro de mi zapato

imita a la luna que podría deshacer

al hombre y también a la creación; el remordimiento,

hediondo, ha enlodado su fuente;

aquí las rabietas se debaten con la ira de una ballena.

Este es el pozo de la vejez.

¿No hay otra manera de arrojar mi anzuelo

fuera de este arroyo dinamitado?

Los hijos del Pescador deben tratar de encontrarlo

cuando las aguas bajas se retiran.

Atraparé a Cristo con un gusano grasoso;

y cuando el Príncipe de las Tinieblas taconea

por mi corriente sanguínea hasta su meta Estigia…

sobre las aguas del Pescador de Hombres camina.

(Traducción Alberto Girri)