Señora de tristes-ojos de las tierras bajas, de Bob Dylan

Con tu boca de mercurio en tiempos misioneros
Y tus ojos como humo y tus plegarias como rimas
Y tu cruz de plata y tu voz como campanas
¿Quién de ellos piensa que podría enterrarte?
Con tus bolsillos completamente protegidos
Y tus visiones de tranvía que reposan sobre la hierba
¿Quién de ellos piensa que podría llevarte?
Señora de tristes-ojos de las tierras bajas
Donde el profeta de tristes-ojos dice que ningún hombre llegará
Mis ojos de almacén, mis tambores árabes
¿Debo dejarlos junto a su puerta,
Señora de tristes-ojos, o acaso debo esperar?

Con tus sábanas de metal y tu cinturón de encaje
Y tu mazo de cartas sin la jota y el as
Y tus prendas de sótano y tu rostro hueco
¿Quién de ellos puede pensar que es más astuto?
Con tu silueta cuando la luz del sol se apaga
Dentro de tus ojos donde la luna nada
Con tus pequeñas canciones y tus himnos gitanos
¿Quién de ellos intentaría impresionarte?
Señora de tristes-ojos de las tierras bajas
Donde el profeta de tristes-ojos dice que ningún hombre llegará
Mis ojos de almacén, mis tambores árabes
¿Debo dejarlos junto a su puerta,
Señora de tristes-ojos, o acaso debo esperar?

Los reyes de Tiro con su lista de condenados
Están esperando en fila por tu beso de geranio…
Usted no podría saber que esto iba a ser así…
¿Pero quién de ellos realmente quiere sólo besarte?
Con tus llamas infantiles en tu alfombra de medianoche
Y tus modales españoles y las drogas de tu madre
Y tu boca de vaquero y tus consejos en el determinante peligro
¿Quién de ellos crees que podría a ti resistirse?
Señora de tristes-ojos de las tierras bajas
Donde el profeta de tristes-ojos dice que ningún hombre llegará
Mis ojos de almacén, mis tambores árabes
¿Debo dejarlos junto a su puerta,
Señora de tristes-ojos, o acaso debo esperar?

Los negociantes y los campesinos, todos ellos decidieron
Mostrarte los ángeles muertos que solían ocultar
Pero, ¿por qué te eligieron para que estés de su lado?
¿Cómo pudieron confundirse contigo?
Ellos querían que tú aceptaras la culpabilidad de la hacienda
Pero con el mar a tus pies, y la falsa alarma,
Y con el hijo de un rufián envuelto entre tus brazos
¿Cómo podrían ellos persuadirte?
Señora de tristes-ojos de las tierras bajas
Donde el profeta de tristes-ojos dice que ningún hombre llegará
Mis ojos de almacén, mis tambores árabes
¿Debo dejarlos junto a su puerta,
Señora de tristes-ojos, o acaso debo esperar?

Con tu memoria de chapa de Cannery Row
Y tu esposo de revista que un día se marchó
Y tu actual dulzura, que no puedes ocultar,
¿Quién de ellos crees que te daría trabajo?
¿Quién de ellos piensa que podría llevarte?
Ahora estás con tu ladrón, en su libertad condicional
¿Quién de ellos crees que podría destruirte?
Señora de tristes-ojos de las tierras bajas
Donde el profeta de tristes-ojos dice que ningún hombre llegará
Mis ojos de almacén, mis tambores árabes
¿Debo dejarlos junto a su puerta,
Señora de tristes-ojos, o acaso debo esperar?


∆ “Sad-Eyed Lady of the Lowlands”. Extraído de © Blonde on Blonde, mayo de 1966. Traducción de Buenos Aires Poetry.