Pretzels, de Mario BOJÓRQUEZ

Brooklin Bridge

Desde la otra orilla de lo que digo
se tiende un puente para llegar a mi palabra
Cada vez que pronuncio mi nombre
mi nombre vuelve a mí desfigurado
Cada que digo agua, el agua vuelve viento
el viento fuego, el fuego mi nombre exacto
pero mucho más pleno, y más desconocido.

Tiro palabras, nombres, versos a la otra orilla
cada vez
y cada vez anuncia nuevas intensidades
de lo que no conozco.

Habría de arrojar sobre este puente
aquello que no digo, mi silencio
para que alguna vez vuelva poema.

 

A orillas del río Delaware frente a Camden
y mirando las luces del Walt Withman Bridge

Algún día te crecieron las barbas
como un río congelado
y te volviste hielo
viejo poeta cabeza de nube.

Por todo eso gritabas que México debía desaparecer
que el destino de tu nación era grande
tan grande que debía exterminar al mundo entero.

Algunos compatriotas tuyos
creyeron en tus palabras e intentaron tu sueño.

Aún hoy, a ciento cincuenta años de tu cólera
el rayo de mi lengua te canta en libertad.

Viejo, oh viejo, viejo, viejo Walt Whitman.

 

Godzilla, quit it!

A las 8:15 por Central Park West/ detenida la paloma
sobre el minutero de la 82nd st./ veo de lejos
como si fuera de cerca el botón dorado
que ya no está en el abrigo negro/ todas las palomas
de la ciudad se han reunido a los pies de su
antepasado/ el viejo dinosaurio atraviesa Central Park
por la 85th/ mientras las palomas mojan sus plumas
en la laguna, una mujer se seca el sudor con
una toalla morada/ son las 8:22 y el dinosaurio
se pregunta qué estará escuchando la mujer
de la toalla morada, pues corre a muy buen ritmo
entre los árboles y de vez en cuando se ajusta
el walkman a la cintura/ el dinosaurio es lento
son las 8:36 y apenas va llegando a Lexington.

 

Chinatown

El anciano se acerca al fogón
y trincha el pato
que después partirá
sobre la tabla aceitada.

—El viejo Won Ton
conoce todos los hongos
y todas las pimientas— dice
mientras
mi lengua se hace agua.

 

Statue of Liberty

En Fifth Avenue nadie mira al vecino
todos tienen en su abrigo negro un botón
es el botón del excuse me
Avanzan en la acera repleta
de Godiva Chocolatiers hasta Saint Patrick
pronunciando entre dientes excuse me excuse me
(Yo también he aprendido a decirlo
pero aún no logro pronunciarlo con indiferencia
me falta indiferencia)
Cada vez que me topo con alguien
digo excuse me
pero busco la cara, trato de reconocer
el rostro, el cuerpo, con el que he tropezado
me falta indiferencia
Por eso hoy, justo a la salida de Barnes&Noble
he podido observar su bronceada figura
el tacto solid brass de su piel tan pulida
Excuse me, madame— he dicho
y los rayos de su corona han brillado para mí.

∇ Extraído de Pretzels, de Mario BOJÓRQUEZ. Buenos Aires, Círculo de Poesía / El Suri Porfiado.

Mario Bojórquez (Los Mochis, Sinaloa, México, 24 de marzo de 1968). Poeta, ensayista y traductor. Realizó estudios de Lengua y Literatura Hispánicas en la Universidad Nacional Autónoma de México. Autor de Pájaros sueltos (1991), Contradanza de pie y de barro (1996), Diván de Mouraria (1999), Pretzels (2005), El deseo postergado (2007), Y2K (2009) y Hablar Sombras (2013). Sus primeros libros han sido reunidos en El rayo y la memoria (2012). Ha obtenido los premios nacionales de poesía Clemencia Isaura (1995), Enriqueta Ochoa (1996), Abigael Bohórquez (1996) y los Premios Bellas Artes de Literatura, Nacional de Poesía Aguascalientes (2007) y Nacional de Ensayo Literario José Revueltas (2010). Recientemente obtuvo el Premio Alhambra de Poesía Americana (2012), la Distinción Príncipe y Poeta Tecayehuatzin de Huexotzinco (2012) y la Presea Ignacio Rodríguez Galván (2015). Recibió las becas para jóvenes creadores del Instituto Nacional de Bellas Artes, del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes y de creador con trayectoria de la Dirección de Investigación y Fomento de Cultura Regional y de los Fondos Estatales para la Cultura y las Artes de Sinaloa y de Baja California. Pertenece al Sistema Nacional de Creadores de Arte desde 2007. Colabora en www.circulodepoesia.com