Lo atenuado, de Javier GALARZA

ADVENIMIENTO E INDIGENCIA

Los poetas cantan restos
de los dioses atomizados.
La palabra resiste en la orilla
del abismo del mundo.
Guirnaldas deparadas por la atónita
esperanza de un retorno.
Ante la vastedad de la intemperie,
el poema se hace morada a habitar,
parcial cobijo, como una tienda de campaña,
que pronto debe hacer lugar a otra cosa.
Para que ningún sentido se cristalice.
O permanezca.

SEPIA EN UNA POSTAL

Para Tavo Kupinski, en memoria.

Esta pobreza es la merienda de los concentrados.
¿Ves los abrigos, las filas en busca de un plato de comida?
El renovado milagro de la lluvia
abre nuestras soledades a algo más grande.
Tu invierno llegó primero. Y allí quedó tu corazón.
El temporal agitó mi abrigo
cuando miré más allá de los alambres.
Y no supe decir mi nombre en los interrogatorios.
No es que no quise. No supe.
Aquí, en los campos de la abolición,
dejé la guitarra sobre el pie.
Y busqué fotos viejas.
Y todas tenían esa calma extraña de los teatros en silencio.
Vos dijiste “hablemos de chicas”.
Y las vimos bailar desnudas en la fila de los condenados.
Y nos prometimos vivir solo por eso.
Son tan lindas. No me falles.
Yo callaría por escribirte. Mirá, yo elegiría la vida.
Mientras la vida aún me elija.
Aun si esta lluvia continuara. O se diera a tu silencio.

TUS LÍNEAS

Tu CNN, tus bombas,
tus guerras de video game,
tus cuerpos en bolsas de plástico,
tu ciencia, tu medicina,

(mendigo, yo recibo tu cuerpo,
desaparecido, yo recibo tu cuerpo,
extraño, yo recibo tu cuerpo,
maltrecho, yo…)

tu pornografía, tus drogas,
tu medicación, tus tablas,
tu ética, tu muerte, tus muertos.
tus monitores, tus alarmas,

tus errores de cálculo,
tu política, tu policía,
tu obscenidad, tu idioma

(mendigo, yo…
extraño yo…

SANGRE AL PIE DE LOS PINOS

Deseaste ser trizado en las bacanales,
dañado bajo los rituales de la luna,
presa entre los dientes de las cazadoras.
Invocaste tu filiación divina,
para hacer libres a las mujeres.
Intentaste devolverles su dimensión
de ternuras y de violencias.
Acercaste las vides a sus labios,
las embriagaste con su propio reflejo
de belleza y de locura.
Escuchaste, risueño, los cantos de los iniciados.
Venían con sus recetas de filtros y de ensalmos.
Buscaban el elixir, tu secreto.
Pero estabas ungido de filiaciones.
Brotabas la tierra al golpe del tirso.
Burlaste a Penteo camino al Citerón.
Allá arriba, en el monte,
las desnudas celebraban su danza salvaje.
Atacaban a los animales. No hubo mortal
nacido hombre que sobreviviera entre ellas.
Llevaste a Ágave, con la cabeza de los fascistas.
Llevaste a las pequeñas rameras de Schwob;
a Monelle y sus hermanas. Llevaste a la María
de la pietá y a la Teresa de Bernini.
Les diste la tormenta que extinguiera
a Sémele, el rayo primero, la égida del padre.
Y bailaron. Bacanal de madres, de santas y de putas.
Ahí está tu fruto, Dioniso. Proteico Prometeo,
rehén de tu propia trampa. Tus ménades
se entretienen.
Encadenado a una roca por la eternidad,
aguardarás la dentellada eterna de las águilas
sobre tu costado.
Podrías detestarlas por ese juego de niñas.
Pero se complacen en verte morir.
Y no es de dioses el resentimiento.

CANCIÓN DE LA NOCHE

Como un animal viejo que se aparta de la manada
busco un lugar sabio donde morir. Sea la noche,
los cazadores sean,
este pulso de la vida en un fusil,
y sea el perro, la versión doméstica del lobo,
qué más sabe el zorro por viejo,
qué solo bien se lame el buey;
un animal enfermo atisba donde caer y aúlla:
como un animal viejo
que se aparta de la manada
busco un lugar sabio donde morir,
para tender restos a la vera de un camino, nieve
en espera de los glaciares y la lluvia de milenios,
para volver a la tierra y ya no pelear,
apenas un crujido de huesos
al costado de la vida,
qué venga la ceguera, qué venga,
qué entre la noche, qué entre.

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* Extraído de Javier GALARZA, Lo Atenuado.Buenos Aires, Audisea, 2014.

Javier Galarza nació en Buenos Aires en 1968. Dirigió la revista Vestite y Andate entre 1997 y 2000. Publicó Pequeña guía para sobrevivir en las ciudades (2001), El silencio continente (2008), Reversión (2010) y Refracción (2012), entre otros. Es profesor de la Fundación Centro Psicoanalítico Argentino, donde ha dictado cursos sobre Hölderlin, Rilke y Paul Celan. Ha escrito notas y ensayos sobre Osip Mandelstam y Alejandra Pizarnik.